The Daily Journal.– La Agencia Internacional de Energía (AIE) presentó este miércoles su informe mensual de mayo, revelando un panorama crítico para el mercado energético global. Según el organismo, la demanda mundial de petróleo se contraerá en 420.000 barriles diarios durante 2026 en comparación con el año anterior, situándose en un promedio de 104 millones de barriles diarios (mb/d). Esta cifra representa una reducción de 1,3 mb/d respecto a las previsiones que la agencia mantenía antes del estallido del conflicto en Irán.
El reporte destaca que el impacto más severo se registra en el segundo trimestre de 2026, con una caída de 2,45 mb/d. La AIE atribuye este fenómeno a una combinación de factores: «los precios más altos, un entorno económico más débil y las medidas de ahorro de demanda impactarán cada vez más en el uso de combustibles». Actualmente, los sectores petroquímico y de aviación son los más golpeados por la crisis.
Desplome de la oferta y el papel de la Cuenca del Atlántico
La oferta global de crudo también sufrió un retroceso drástico, disminuyendo otros 1,8 mb/d en abril para ubicarse en 95,1 mb/d. Las pérdidas totales desde febrero ascienden ya a 12,8 mb/d. La situación en el Golfo es calificada por la agencia como un «choque de oferta sin precedentes», con una producción 14,4 mb/d por debajo de los niveles de preguerra debido al cierre del Estrecho de Ormuz.
Ante este vacío, la Cuenca del Atlántico ha surgido como un alivio estratégico. La AIE subraya que las exportaciones de crudo desde esta región hacia los mercados al este de Suez han aumentado en 3,5 mb/d desde febrero, «con ganancias notables provenientes de Estados Unidos, Brasil, Canadá, Kazajistán y Venezuela». Además, las expectativas de crecimiento de suministro para el continente americano se han revisado al alza en 600 kb/d, alcanzando un promedio de 1,5 mb/d para este año.
Inventarios en caída récord y volatilidad de precios
El informe advierte que las pérdidas de suministro están agotando los inventarios mundiales a un ritmo récord. Los datos preliminares indican que las existencias globales cayeron 129 millones de barriles (mb) en marzo y otros 117 mb en abril. Debido a la interrupción del comercio marítimo, los inventarios en tierra se desplomaron, mientras que el petróleo almacenado en buques (oil on water) aumentó en 53 mb debido al bloqueo logístico.
Esta inestabilidad ha llevado al crudo de referencia North Sea Dated a cotizar en un rango de volatilidad inaudito de casi 50 dólares por barril durante abril, alcanzando un promedio mensual de 120,36 dólares. La AIE señala que los precios han oscilado violentamente ante las señales contradictorias sobre un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán para reabrir el Estrecho.
Refinación bajo presión
La actividad de las refinerías también se ha visto forzada a la baja, con una caída prevista de 4,5 mb/d en el segundo trimestre. Los operadores enfrentan daños en infraestructura y restricciones de exportación, aunque los márgenes de refinación se mantienen en niveles históricamente altos.
Aunque la agencia espera una reanudación gradual de los flujos por Ormuz a partir de junio, «el mercado petrolero permanecerá en déficit hasta el último trimestre del año», lo que augura una volatilidad continua ante la llegada del pico de demanda veraniego.
