The Daily Journal.— En un acontecimiento que redefine el panorama político nacional, la dirigente opositora Dinorah Figuera, en su condición de representante de los diputados electos en 2015, regresó este jueves al país tras años de exilio y pactó con el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, la creación de una «mesa técnico-política paritaria» de cara a un futuro proceso de transición.
El retorno de Figuera responde a una línea estratégica trazada de manera directa por la diplomacia estadounidense. A su llegada a Maiquetía, la diputada precisó que su agenda atiende a una convocatoria realizada por el subsecretario de Estado de Estados Unidos para Asuntos del Hemisferio Occidental, Michael Kozak.
«Es una necesidad urgente en este momento que le pongamos todos una posición y asumamos con responsabilidad la posibilidad real de construir una agenda que nos permita vernos los rostros, dirimir, discutir y asumir todas las diferencias, pero sobre una línea que trabaje el tema electoral, la libertad de expresión, la ciudadanía, de tener la posibilidad real de construir una comunidad que tenga asistencia social y que se sientan protegidos», declaró Figuera a la prensa.
De acuerdo con el comunicado oficial emitido por la Asamblea Nacional, durante el encuentro entre Figuera y Rodríguez «se designó una mesa técnica y política paritaria con una agenda que contiene hitos y cronogramas concretos que contribuyan al fortalecimiento de la democracia, la consolidación de la paz y la búsqueda de un futuro de bienestar y prosperidad para las venezolanas y los venezolanos».
Previamente, la opositora había detallado que entre sus exigencias figuraba la designación de «un Consejo Nacional Electoral creíble, poderoso, fortalecido, que tenga credibilidad».
Frente a las previsibles tensiones internas con otros factores de la oposición venezolana, afirmó: «Yo respeto a todos mis compañeros, yo me desvisto de una militancia política, yo atiendo una invitación muy seria y responsable; sobre la base de ese hecho voy a trabajar por el país».
¿Fractura del bloque hegemónico o jugada a varias bandas?
Para el analista político Juan Barreto, la llegada de Figuera a Caracas y el posterior comunicado conjunto alteran los acuerdos preliminares que la oposición tradicional venía tejiendo en el exterior. Según su lectura, este movimiento debilita la tesis de la dualidad parlamentaria y sacude el liderazgo que María Corina Machado ha intentado consolidar en los últimos meses.

«A pesar del esfuerzo de la líder opositora María Corina Machado por unificar las fuerzas alrededor suyo y conseguir el reconocimiento como única vocera y única negociadora, las gestiones de Panamá parecen llegar tarde ante acuerdos previos de otros factores que juegan a su propia visión, intereses y colocación política en el tablero», evaluó Barreto.
El profesor universitario destacó además un detalle significativo: el silencio de la recién llegada respecto a los consensos de la Plataforma Unitaria.
«La llegada de Dinorah Figuera, quien no nombra a María Corina ni hace mención de la reunión de Panamá, pareciera una fisura —por no llamarla fractura— del bloque hegemónico de la oposición más mediáticamente publicitada», apuntó, al advertir que los próximos días serán clave para medir la respuesta del entorno de Machado.
El retorno de Figuera «replantea el cuadro político de la unidad opositora y podrían estar ocurriendo varias cosas: o hay una fractura o hay una jugada en varias bandas», añadió.
Para Barreto, con la firma de este primer memorando de trabajo y el establecimiento de la mesa paritaria, respaldada por la Presidencia Encargada y Washington, «parece cerrarse un capítulo en la disputa por el reconocimiento legal internacional de una sola voz parlamentaria, abriendo paso a una instancia mixta clave para un futuro proceso de transición».
