Dólar supera los 600 bolívares y profundiza el deterioro del poder adquisitivo de las familias venezolanas

_ Economía Especiales
La moneda venezolana ha perdido la mitad de su valor frente al dólar en lo que va de 2026, mientras la inflación acumulada supera el 100 % y los salarios permanecen congelados.

Neirlay Andrade

El dólar oficial en Venezuela superó este jueves la barrera de los 600 bolívares, un hito que amenaza con acelerar el deterioro del poder adquisitivo de millones de familias en un país donde los precios de bienes y servicios se calculan mayoritariamente en divisas.

La tasa oficial publicada por el Banco Central de Venezuela (BCV) se ubicó en 602,33 bolívares por dólar, consolidando la tendencia de depreciación registrada durante 2026.

Según cifras del ente emisor, la divisa estadounidense ha aumentado 99,8 % desde comienzos de año, cuando se cotizaba en 301,37 bolívares. Solo durante junio el incremento alcanza 8,64 %, al pasar de 554,42 bolívares a más de 600 bolívares.

La acelerada pérdida de valor de la moneda local ocurre en una economía dolarizada de facto, donde comerciantes utilizan la moneda estadounidense como referencia para fijar precios, lo que convierte cada aumento del tipo de cambio en una presión adicional sobre el costo de vida.

(Getty Images)

Campeones de la inflación

En mayo, el BCV informó que la inflación mensual se desaceleró hasta 6,3 %, la cifra más baja en 19 meses. Sin embargo, la inflación acumulada durante los primeros cinco meses del año alcanzó 102 %, mientras que la tasa anualizada ronda 524,5 %, una de las más elevadas del mundo.

Para el economista Hermes Pérez, la persistencia de una inflación superior al 500 % representa una amenaza directa para las condiciones de vida de la población.

«Venezuela es el campeón en este aspecto. Tenemos la inflación más alta del mundo», afirmó. A su juicio, el fenómeno resulta especialmente grave en un país con altos niveles de pobreza.

«Una inflación de 600 % básicamente condena a pasar hambre a muchas personas», sostuvo.

Pérez señaló que el incremento sostenido de los precios obliga a los hogares a realizar esfuerzos extraordinarios para mantener sus niveles de consumo.

«Hay que verle la cara a cómo una familia puede aumentar el consumo en un año cuando los bienes y servicios aumentaron más de 600 %. Eso es realmente una labor titánica para cualquier persona», explicó.

El economista también advirtió sobre las distorsiones cambiarias que persisten en el mercado venezolano y la incapacidad de las autoridades para consolidar una única referencia del precio de la divisa.

«El Banco Central no ha podido unificar una tasa de cambio», señaló, al referirse a la coexistencia de distintos valores para la moneda estadounidense dentro del sistema financiero.

Salarios pulverizados

(Photo by Maxwell Briceno/Anadolu via Getty Images)

Mientras los precios continúan aumentando, los ingresos laborales sucumben.

El economista Manuel Sutherland recordó que el salario mínimo legal permanece congelado desde marzo de 2022 en 130 bolívares mensuales, una cantidad que actualmente equivale a apenas una fracción de dólar al tipo de cambio oficial.

«Tenemos la mano de obra peor pagada del mundo», afirmó.

Durante los últimos años, el Gobierno ha sustituido parte de los incrementos salariales por bonificaciones que no generan prestaciones sociales ni beneficios laborales asociados.

Aunque los bonos mensuales han aumentado progresivamente y actualmente pueden representar ingresos cercanos a los 240 dólares para trabajadores del sector público, Sutherland considera que esta política ha debilitado el sistema de remuneraciones y protección social.

«Venezuela tiene una crisis salarial importante y tiene que discutir la reestructuración de su régimen prestacional», indicó. «Hay que reestructurar la seguridad social y hay que rescatar la dignidad del trabajo».

La combinación de inflación elevada, depreciación del bolívar y salarios congelados continúa reduciendo la capacidad de compra de los venezolanos, particularmente entre empleados públicos, pensionados y trabajadores cuyos ingresos siguen denominados en moneda local.

La pobreza persiste

(Photo by Julio Alexander Urribarri Hidalgo/Anadolu via Getty Images)

Para los hogares, el avance del dólar por encima de los 600 bolívares representa mucho más que una referencia cambiaria. Significa que cada vez se necesitan más bolívares para adquirir alimentos, medicinas y acceder a servicios básicos.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) 2025, elaborada por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), el 68 % de los hogares venezolanos se encuentra en situación de pobreza y 32 % en pobreza extrema.

La coordinadora de la investigación, Anitza Freitez, explicó que el país experimentó un proceso de empobrecimiento generalizado durante la última década. Según la serie histórica de la encuesta, la pobreza monetaria alcanzó niveles cercanos al 90 % de los hogares después de 2014, en medio de la recesión económica, la hiperinflación y los controles estatales sobre la economía.

«Después de 2021 hubo una mejoría que tuvo que ver con el desmontaje de los sistemas de controles, la recuperación de los ingresos y el crecimiento económico», señaló Freitez durante la presentación de los resultados de la Encovi 2025.

Aunque los indicadores muestran una reducción sostenida de la pobreza desde los años más críticos de la emergencia económica, la investigadora advirtió que más de dos tercios de los hogares continúan sin generar ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas.

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