UICN impulsa la articulación de Mesoamérica para avanzar en conservación y desarrollo sostenible

Ambiente Global

The Daily Journal – La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) impulsa la articulación de los países de Mesoamérica para avanzar en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de la ONU.

El enfoque ya no se limita a alcanzar la meta numérica de conservar el 30 % de la superficie, sino que se orienta hacia la gestión efectiva de esos territorios y del 70 % restante.

Así lo señaló Úrsula Parrilla, directora regional de la UICN para México, América Central y el Caribe, quien explicó que el valor de la organización radica en traducir los compromisos internacionales en decisiones aplicables a realidades nacionales y territoriales distintas, sin imponer una única fórmula de conservación.

Parrilla destacó la necesidad de que la región dialogue y construya respuestas comunes frente a retos compartidos, dejando de ver el 30×30 como una meta de superficie para discutir cómo se gestionan esos territorios, qué condiciones de gobernanza necesitan, cómo se financian y cómo se conectan con las actividades económicas y sociales circundantes.

La directiva subrayó que el reto no termina en el territorio contabilizado dentro del 30 %, sino que obliga a preguntarse qué se hace con el 70 % restante, donde se concentran buena parte de las actividades productivas y las decisiones que pueden favorecer o poner en riesgo la conectividad ecológica.

En ese sentido, consideró que la meta aporta herramientas, argumentos científicos, técnicos, de gobernanza y de financiamiento para dialogar con quienes pueden aportar recursos, aplicar nuevas formas de gobernanza o transformar las prácticas productivas.

Parrilla resaltó la capacidad de la UICN para reunir bajo una misma «sombrilla» a sectores con formas muy distintas de entender la conservación y la gobernanza, como autoridades ambientales, representantes indígenas, sector privado, actores agrícolas, organizaciones sociales y operadores de justicia, quienes participaron en el Foro Regional Mesoamérica hacia el 30×30 celebrado en Mérida, Yucatán, a principios de septiembre.

Añadió que la región no necesita una «receta» única ni una «camisa de fuerza», sino mínimos comunes que permitan reconocer qué condiciones deberían cumplirse en asuntos como gobernanza, efectividad del manejo, conservación y monitoreo.

Entre las prioridades identificadas durante el foro figuran avanzar en una conservación efectiva, fortalecer una gobernanza equitativa, ampliar y ordenar el financiamiento, vincular la protección de la biodiversidad con los sistemas productivos y mejorar la evidencia disponible para medir los resultados en los territorios.

Parrilla sostuvo que uno de los retos es conseguir que los países de Mesoamérica no solo acumulen experiencias y datos, sino que sean capaces de presentarlos de manera articulada, pues «cuando ya juntas a México y Centroamérica golpea la mesa más fuerte».

Esa capacidad de actuar como región será clave tanto en la COP17 del Convenio sobre la Diversidad Biológica, que se celebrará en octubre en Armenia, como rumbo al Congreso Mundial de Áreas Protegidas y Conservadas que Panamá albergará en 2027.

Con información de EFE.

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