Wilber Garcés, de 28 años, fue hospitalizado tras denunciar pérdida de movilidad y sensibilidad en el lado izquierdo del cuerpo. Su abogada también reportó que fue llevado a aislamiento y sufrió un trato brusco durante su traslado médico.
The Daily Journal.- El migrante venezolano Wilber Garcés, herido de un disparo en la espalda por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), fue trasladado nuevamente a un centro de detención en el sur de Texas, después de permanecer varias horas en un hospital, informó este martes su abogada, Kate Lincoln-Goldfinch.
Garcés, de 28 años, fue llevado el lunes desde el centro de detención de Pearsall a un centro médico, luego de reportar pérdida de movilidad y sensibilidad en el brazo y el lado izquierdo del cuerpo, según explicó la letrada en una serie de publicaciones en la red social X.
El venezolano recibió el disparo el domingo, cuando varios agentes migratorios lo interceptaron mientras realizaba entregas para la aplicación DoorDash en el norte de Austin. El propio Garcés relató el incidente el lunes, durante una rueda de prensa organizada por su abogada, en la que participó por teléfono desde el centro de detención.
Tras el tiroteo, recibió atención médica en un hospital local, pero los médicos no le extrajeron la bala, que permanece alojada cerca de la columna vertebral, de acuerdo con su testimonio y el de su representante legal.
Horas después, fue entregado nuevamente a las autoridades federales y trasladado al centro de detención migratoria de Pearsall, situado a unos 220 kilómetros al sur de Austin.
Denuncian aislamiento y trato brusco
Lincoln-Goldfinch denunció que, después de la rueda de prensa, los guardias del centro de detención le retiraron a Garcés la tableta que utilizan los migrantes para comunicarse y lo trasladaron a una celda de aislamiento.
Alrededor de las 17.00 hora local del lunes, el venezolano comenzó a experimentar dificultades para mover el brazo, por lo que las autoridades dispusieron su traslado a un centro médico.
Durante el trayecto, fue esposado de manos y tobillos y le colocaron una cadena alrededor de la cintura. Según la abogada, los agentes lo «trataron con brusquedad». Previamente, el despacho de Lincoln-Goldfinch había denunciado que los oficiales lo habían «agredido».
En el hospital, los médicos le administraron morfina y le colocaron el brazo en un cabestrillo. Cerca de la medianoche del lunes, recibió nuevamente el alta médica y fue trasladado al centro de detención, de acuerdo con la versión de su abogada.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) no había respondido hasta este martes a las solicitudes de información de la agencia EFE sobre el estado de salud actual del migrante.
El DHS abrió una investigación
En un comunicado difundido el domingo, el DHS aseguró que Garcés se encontraba en Estados Unidos de manera irregular y confirmó que el tiroteo ocurrió durante un operativo de las autoridades migratorias.
La institución también informó que abrió una investigación sobre el incidente con el apoyo del Buró Federal de Investigaciones (FBI).
Garcés ingresó a Estados Unidos en 2024 mediante la aplicación CBP One, habilitada durante el Gobierno del expresidente Joe Biden (2021-2025), que permitía a los migrantes solicitar una cita para presentarse en un puerto fronterizo y pedir asilo, según su abogada y familiares.
El venezolano tenía una orden de deportación dictada en ausencia por un juez de inmigración. Lincoln-Goldfinch explicó que su cliente no acudió a la audiencia porque la notificación fue enviada a una dirección antigua, pese a que, según indicó, había informado al Gobierno sobre su cambio de residencia.
Con información de EFE.
