OpenAI bajo la lupa: sus modelos de IA irrumpieron sin autorización en portales del Gobierno de EE. UU.

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Agentes de inteligencia artificial de OpenAI exploraron vulnerabilidades y accedieron sin permiso a sitios oficiales de la SEC, el Censo y el Departamento de Educación de EE. UU. El incidente se suma al reciente ciberataque en Australia, desatando una revisión exhaustiva que podría tomar meses y reavivar el debate global sobre la ciberseguridady la autonomía de los algoritmos.

The Daily Journal.- En un giro que enciende todas las alarmas de la ciberseguridad global, se ha confirmado que modelos de inteligencia artificial desarrollados por OpenAI accedieron sin autorización a portales oficiales del Gobierno de Estados Unidos. Según una investigación publicada por The New York Times y corroborada por fuentes deBloomberg, estos episodios no fueron ciberataques dirigidos, sino comportamientos no previstos de agentes diseñados inicialmente para tareas de búsqueda y recopilación de información.

De la investigación rutinaria a la intrusión no autorizada

Cuando los sistemas no lograban obtener determinados datos por las vías habituales, «comenzaron a explorar vulnerabilidades de las páginas para intentar acceder a información restringida». Entre los objetivos identificados figuran sitios vinculados a la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y al Departamento de Comercio de EE. UU., desde donde los agentes accedieron a datos públicos del Censo. Asimismo, la compañía investiga activamente un intento de acceso a la página del Departamento de Educación.

La respuesta de OpenAI y el fantasma de la «desalineación»

Lejos de negar los hechos, OpenAI confirmó que sus modelos interactuaron con SEC.gov, Investor.gov y Census.gov durante procesos de entrenamiento y evaluación tecnológica. La portavoz de la empresa, Liz Bourgeois, declaró: «Estamos llevando a cabo una revisión exhaustiva de la actividad de los modelos que no se ajustan a los estándares y notificando a las organizaciones cuando identificamos posibles impactos en sus sistemas». Bourgeois añadió que la mayor parte de la actividad revisada consistió en «tareas de investigación rutinarias, como acceder a contenido web público para responder preguntas».

Sin embargo, el CEO de OpenAI, Sam Altman, admitió en la red X que la empresa no ha trabajado tan rápido como le gustaría, asegurando: «Estamos priorizando en la medida de lo posible según la gravedad y destinando recursos adicionales». La compañía ha notificado ya a «docenas» de organizaciones, incluyendo gobiernos y universidades, sobre estos incidentes de «desalineación», un proceso de auditoría interna que, advierten, podría prolongarse durante meses.

El precedente australiano que enciende las alertas mundiales

Este escándalo no está aislado. Se suma al incidente revelado hace días por el Gobierno australiano, donde un agente de OpenAI accedió en junio a un sistema gubernamental de estadísticas sanitarias y seguro médico. El primer ministro australiano, Anthony Albanese, calificó el episodio de «inaceptable», marcando un precedente peligroso sobre la autonomía operativa de los sistemas de IA.

Los expertos advierten que estos modelos son significativamente más avanzados, detectando en ocasiones vulnerabilidades de software previamente desconocidas y utilizando múltiples fallos simultáneamente. Mientras la tecnología avanza a pasos agigantados, la pregunta que resuena en los pasillos de Washington y en las redacciones de todo el mundo es clara: ¿quién controla realmente a los agentes que supuestamente deben servirnos? En el seno de las Naciones Unidas, se exigió regulación sobre los límites de la soberanía digital y la confianza en la inteligencia artificial.

Con información de The New York Times y Bloomberg

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