Oswaldo Felizzola: El petróleo venezolano puede comercializarse libremente

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Julio A. López, editor jefe.– Hoy iniciamos la publicación de una extraordinaria conversación con Oswaldo Felizzola, ingeniero mecánico e investigador en temas energéticos. La riqueza y el alcance de la información que compartió con nosotros nos llevaron a presentarla en varios episodios, para que cada tema reciba la atención que merece.

Felizzola se graduó como ingeniero mecánico en la Universidad Simón Bolívar. Continuó su formación con un Diplomado en Gerencia de Proyectos en la Universidad Metropolitana y una Maestría en Administración de Empresas en el IESA; además, adelanta su tesis de Maestría en Ingeniería Mecánica en la Universidad Central de Venezuela.

Desde octubre de 2018 se desempeña como profesor asistente en el Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA. Allí investiga asuntos energéticos nacionales e internacionales y desarrolla modelos para implementar estrategias energéticas, tanto con fines comerciales como para el diseño de políticas públicas y la gestión gubernamental.

Con esta sólida combinación de ingeniería, gerencia e investigación, Felizzola nos ofrece una visión amplia y rigurosa de los desafíos del sector. Los invitamos a leer esta primera parte y a seguir las próximas entregas de la entrevista, que publicaremos de forma consecutiva a partir de hoy.

La gran pregunta es ¿qué va a pasar con el sector petrolero?

Oswaldo Felizzola: Hay que analizar las opciones. Existían tres modalidades. En la primera, Petróleos de Venezuela operaba el campo petrolero. En la segunda, la empresa mixta, Pdvsa, tenía el 51 % o más de las acciones y el socio, el resto. La tercera, la que más se explotó, fue la de los famosos CPP (Contratos de Participación Productiva). Eran, básicamente, contratos de arrendamiento que no estaban amparados por la Ley de Hidrocarburos, sino por la Ley Antibloqueo.

Ahora se crean las nuevas figuras que tenemos. En primer lugar, se mantiene la empresa mixta: puede existir perfectamente una empresa mixta con Chevron, por ejemplo, que tiene tres, para ser más precisos. La única diferencia es que ahora Chevron tiene más opciones de negociación. Antes regía la condición de que, si producía crudo, solo podía vendérselo a Pdvsa. Ahora no: Chevron puede salir a venderlo afuera esta misma semana.

Para asegurarme de haber entendido: ¿los socios de las empresas mixtas y las demás operadoras pueden comercializar directamente el crudo que producen, sin estar obligados a venderlo a través de las comercializadoras designadas por el Departamento de Estado o el Gobierno estadounidense?

Oswaldo Felizzola: Pueden vendérselo a quien quieran, aunque, evidentemente, siempre a través de empresas comercializadoras, porque son las que están acostumbradas a trabajar con ese crudo.

Entonces, para estar completamente seguros: ¿actualmente no existe ninguna restricción que impida a las empresas productoras en Venezuela vender el crudo directamente al comprador que decidan?

Oswaldo Felizzola: Las empresas pueden vender el petróleo al mejor postor sin restricciones. Los nuevos contratos para el desarrollo de actividades primarias de hidrocarburos —me encanta cómo los burócratas les ponen nombres tan rimbombantes— son, básicamente, lo mismo que el anterior: un contrato de arrendamiento. Pdvsa alquila el área para que producción de crudo. Es el caso de NABEP, por ejemplo, pero no es la única empresa involucrada: también están Hunter, Continental y todas las que han llegado en las últimas semanas, a las que se les está otorgando un CDPA (Contrato de Desarrollo de Actividades Primarias en Hidrocarburos). Todos ellos pueden vender el petróleo directamente a sus clientes.

¿Qué es el Contrato de Desarrollo de Actividades Primarias en Hidrocarburos?

Oswaldo Felizzola: Es una figura contractual incorporada al nuevo esquema de la industria venezolana que permite a las empresas privadas desarrollar y explotar campos mediante acuerdos con Pdvsa, mientras que la propiedad de los hidrocarburos permanece en manos de la República. En esencia, es un contrato de servicio, un alquiler. En el caso de NABEP, del que tenemos más información, se trata de ocho campos vírgenes, donde no hay nada, y nueve campos marrones, en los que la empresa debe realizar todas las reparaciones: instalar bombas, comprar tubos, válvulas y todo lo necesario para comenzar a producir petróleo o aumentar la producción existente.

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