OMS advierte que el progreso sanitario mundial se estanca y la desigualdad persiste tras la pandemia

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The Daily Journal.– El mundo se está quedando corto en el cumplimiento de las metas de salud, con avances desiguales, lentos y, en algunas áreas, incluso en retroceso. Así lo revela el informe Estadísticas Sanitarias Mundiales 2026 publicado hoy por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cual advierte que los retos emergentes mantienen al planeta fuera de la ruta para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para el año 2030.

A pesar de que el informe destaca mejoras significativas en la última década —como la reducción del 40 % en las nuevas infecciones por VIH entre 2010 y 2024 y el descenso en el consumo de tabaco y alcohol—, las brechas de desigualdad siguen siendo críticas.

El Director General de la OMS, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló que los datos cuentan una historia de progreso y disparidad persistente. “Muchas personas, especialmente mujeres, niños y aquellos en comunidades desatendidas, todavía se ven privadas de las condiciones básicas para una vida saludable”, afirmó el alto funcionario.

De acuerdo con el reporte, la anemia afecta al 30,7 % de las mujeres en edad reproductiva, una cifra que no ha mostrado mejoría alguna en la última década. Asimismo, la prevalencia del sobrepeso entre niños menores de cinco años alcanzó el 5,5 % en 2024.

La OMS también puso el foco sobre la violencia contra las mujeres, calificándola como un problema generalizado donde la violencia de pareja afecta a 1 de cada 4 mujeres a nivel mundial. Estos factores, según el documento, «resaltan la necesidad urgente de políticas de prevención y protección social más sólidas».

Retrocesos y crisis en la cobertura universal

El informe detalla que el camino hacia la cobertura sanitaria universal se ha ralentizado drásticamente, con un índice de cobertura que apenas subió del 68 al 71 entre 2015 y 2023. Esta parálisis ha tenido consecuencias financieras devastadoras: en 2022, aproximadamente 1.600 millones de personas vivían en la pobreza o fueron empujadas a ella debido a los gastos directos en salud. Además, enfermedades como la malaria han visto un incremento en su incidencia del 8,5 % desde 2015, alejando al mundo de los objetivos globales, mientras que la mortalidad materna sigue siendo casi tres veces superior a la meta fijada para 2030.

La Dra. Yukiko Nakatani, Subdirectora General de la OMS para Sistemas de Salud, calificó la situación como una crisis que requiere acción inmediata ante el aumento de riesgos ambientales y emergencias sanitarias. “Estas tendencias reflejan demasiadas muertes que podrían haberse evitado”, sentenció Nakatani, haciendo énfasis en que la contaminación del aire contribuyó a unos 6,6 millones de muertes en 2021, mientras que las deficiencias en agua y saneamiento sumaron otros 1,4 millones en 2019.

El impacto devastador del COVID-19 y la falta de datos

El informe arroja luz sobre el impacto real de la pandemia de COVID-19, vinculándola a un exceso de 22,1 millones de muertes entre 2020 y 2023, una cifra que triplica los reportes oficiales y que ha revertido una década de ganancias en esperanza de vida. Este panorama se ve agravado por un preocupante «vacío de información»: para finales de 2025, solo el 18 % de los países informaban datos de mortalidad a la OMS dentro de un año de ocurrido el deceso, y casi un tercio nunca ha reportado información sobre las causas de muerte.

El Dr. Alain Labrique, Director del Departamento de Datos de la OMS, advirtió que estas lagunas limitan severamente la capacidad de monitorear tendencias en tiempo real y diseñar respuestas efectivas.

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