El mayor shock de oferta de la historia moderna podría tardar más de un año en corregirse
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Julio A. López. — El mercado mundial del petróleo enfrenta una situación que algunos de los principales ejecutivos de la industria ya describen como sin precedentes. El director ejecutivo de Shell, Wael Sawan, advirtió que el mundo acumula un déficit de 1.000-1.200 millones de barriles de crudo, una brecha que continúa ampliándose mientras persistan las interrupciones en el suministro provenientes del Golfo Pérsico.
Según Sawan, la combinación de producción perdida, exportaciones bloqueadas y daños a la infraestructura energética ha obligado al mercado a sobrevivir mediante una rápida reducción de los inventarios estratégicos y comerciales. El ejecutivo afirmó que el déficit “se profundiza cada día” y que restablecer el equilibrio entre oferta y demanda podría tomar un año o más, incluso si las condiciones geopolíticas mejoraran de inmediato.
La advertencia coincide con análisis recientes que muestran una caída acelerada de las reservas petroleras mundiales. Diversos informes señalan que las existencias de los países industrializados podrían descender a sus niveles más bajos desde principios de la década de 2000, mientras los consumidores continúan utilizando inventarios acumulados para compensar la falta de producción.
El problema tiene su origen en las interrupciones del comercio energético en torno al Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del planeta, por donde normalmente transita cerca de una quinta parte del petróleo comercializado a nivel mundial. Las tensiones militares en la región han provocado restricciones al flujo de hidrocarburos y una fuerte reducción de la producción disponible para los mercados internacionales.
Analistas energéticos advierten que el mercado recurre a inventarios para cubrir la brecha entre oferta y demanda, pero esa estrategia tiene límites. Durante las últimas semanas, las reservas fuera del Medio Oriente han disminuido significativamente, lo que crea un escenario en el que cualquier nueva interrupción podría provocar movimientos bruscos en los precios internacionales.
La Agencia Internacional de Energía y diversos organismos de seguimiento del mercado coinciden en que el reequilibrio será lento. Incluso después de una eventual normalización del tránsito marítimo y de la reapertura de las instalaciones afectadas, la producción mundial tendría primero que igualar la demanda y luego generar excedentes suficientes para reconstruir las reservas agotadas durante la crisis.
Para los consumidores, la principal consecuencia podría ser un período prolongado de precios elevados y de mayor volatilidad energética. Algunos analistas estiman que, si los inventarios continúan cayendo y las interrupciones persisten, el mercado podría enfrentar nuevas presiones alcistas en los próximos meses.
La advertencia de Shell se suma a una creciente preocupación en la industria energética mundial: el problema ya no es únicamente la interrupción actual del suministro, sino el tiempo que tomará reconstruir los inventarios perdidos. En palabras de varios ejecutivos del sector, el mercado está “tomando prestado del futuro” para satisfacer la demanda del presente.
