Ejército de EE.UU. acelera reclutamiento de expertos en IA

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Julio A. López, editor jefe.- El Ejército de Estados Unidos anunció la modernización de su Programa de Comisión Directa (DCP, por sus siglas en inglés), una vía que permite a profesionales civiles, exmilitares y personal en servicio con habilidades técnicas especializadas convertirse en oficiales sin pasar por las rutas tradicionales de formación, reduciendo el tiempo de espera de hasta 18 meses a menos de seis meses.

De un «desastre» burocrático a un proceso centralizado

El proceso de comisión directa había sido descrito internamente como un «desastre» debido a los tiempos de procesamiento prolongados y a las capas de burocracia que llevaban a muchos candidatos a abandonar el proceso, según reportó Federal News Network. Desde 2020, el Ejército había otorgado poco más de 300 comisiones directas en ramas básicas como ingeniería, señales, ciberseguridad y asuntos civiles —una cifra modesta para una fuerza de cientos de miles de efectivos—. La reforma centraliza ahora el proceso bajo el Comando de Reclutamiento del Ejército de EE.UU. (USAREC), que se encarga de la evaluación de candidatos, de las exenciones y del seguimiento de solicitudes, mediante juntas de selección trimestrales.

«Mucho talento se estaba perdiendo. Muchas personas querían servir, pero al evaluarlas no eran elegibles. Así que encontrábamos talento, invertíamos mucho en incorporarlo, solo para descubrir que no podían servir», explicó el teniente coronel William D. Lincoln. Ahora el proceso invierte ese orden: primero se evalúa la elegibilidad, y solo después se avanza con el candidato, lo que ha permitido reducir el ciclo completo a unos seis meses.

Los campos prioritarios: IA, ciber y robótica

El programa moderniza un mecanismo que el Ejército ha usado desde hace décadas para incorporar médicos, abogados y capellanes, y ahora lo extiende a operaciones cibernéticas, ciencia de datos, inteligencia artificial, robótica, logística avanzada y guerra de información. Una junta de selección en mayo-junio ya evaluó a 60 candidatos en esas áreas de alta demanda. Según el brigadier general Gregory Johnson, director de Gestión de Personal Militar, «estas capacidades no se desarrollan en los plazos tradicionales. Ya sea IA avanzada, defensa cibernética, logística compleja o generación de energía, el Ejército debe poder integrar experiencia a medida que esas tecnologías maduran.»

La mayoría de quienes ingresen por esta vía lo harán como oficiales subalternos —tenientes segundos, primeros tenientes y capitanes—, muy por debajo del rango de teniente coronel que recibieron los primeros ejecutivos tecnológicos reclutados el año pasado. «Si alguien ha trabajado en el sector tecnológico durante tres a cinco años, tiene un buen título universitario, habilidades técnicas, certificaciones y experiencia práctica, queremos aprovecharlo en el Ejército», dijo Johnson a Task & Purpose.

El antecedente: los ejecutivos de Silicon Valley

La reforma fue impulsada en parte por las lecciones del Detachment 201, también conocido como el Cuerpo de Innovación Ejecutiva, que en junio de 2025 comisionó como tenientes coroneles de la Reserva a cuatro altos ejecutivos de gigantes tecnológicos como Meta, Palantir, OpenAI y Thinking Machines Lab. Esos primeros reclutas —que continúan en sus cargos civiles mientras sirven a tiempo parcial— llevaron a los mandos del Ejército a revisar en profundidad cómo gestionaba, en general, las comisiones directas. El pasado 10 de junio, coincidiendo con el 251.º aniversario del Ejército, se comisionó a una segunda cohorte de líderes tecnológicos en el marco del mismo programa, en una ceremonia encabezada por el secretario del Ejército, Daniel P. Driscoll.

Estándares intactos, dice el Ejército

Pese a la aceleración, los mandos insisten en que los requisitos no se han relajado. «La comisión directa no se trata de excepciones. Se trata de modernización», afirmó la coronel Angie Chipman, oficial de alto rango involucrada en la modernización del talento. Todos los oficiales comisionados por esta vía deben cumplir los mismos estándares médicos, de seguridad y profesionales que quienes ingresan por rutas tradicionales como el ROTC, la Academia Militar de West Point o la Escuela de Candidatos a Oficial; solo cambia el orden y el ritmo con que se organiza la capacitación requerida.

«En última instancia, esto se trata de apoyar al combatiente y de volvernos más letales», resumió Johnson, quien anticipa que futuras cohortes podrían incluir científicos de datos en células de planificación, ingenieros de IA que apoyen la toma de decisiones y especialistas en logística para entornos de combate disputado.