El papa León XIV llama a la esperanza ante una multitud de 100.000 personas en Angola

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AFP.- Más de 100.000 fieles asistieron el domingo cerca de Luanda, la capital angoleña, a una misa multitudinaria al aire libre del papa León XIV, quien pidió «esperanza» en el segundo día de su visita a este país marcado por las desigualdades económicas y sociales.

Desde su llegada a Angola, tercera etapa de una gira africana de 11 días, el sumo pontífice criticó en un discurso, en presencia del presidente João Lourenço, los «sufrimientos» y las «catástrofes sociales y medioambientales» provocados por la «lógica de explotación» de los recursos de esta antigua colonia portuguesa, rica en petróleo y minerales.

Desde el principio de la gira, marcada por las recientes críticas del mandatario estadounidense, Donald Trump, contra el papa León XIV, el pontífice ha adoptado un tono más contundente en sus mensajes.

El domingo, el papa presidió una multitudinaria misa en Kilamba, a unos treinta kilómetros de la capital, Luanda.

Muchos fieles durmieron en el suelo para asegurarse un lugar y lo recibieron vestidos con camisetas con la imagen del pontífice estadounidense y banderas amarillas y blancas del Vaticano.

Tras un baño de masas en papamóvil por la explanada, el papa instó, en su homilía, a «mirar hacia el futuro con esperanza».

«Podemos y queremos construir un país donde las viejas divisiones queden definitivamente superadas, donde el odio y la violencia desaparezcan, donde el flagelo de la corrupción sea curado por una nueva cultura de justicia y de reparto», planteó.

Muxima, el «alma de los angoleños»

Después de Juan Pablo II (1978-2005) en 1992 y Benedicto XVI (2005-2013) en 2009, León XIV es el tercer pontífice en visitar este país, antigua colonia portuguesa que se independizó en 1975.

El papa tiene previsto desplazarse más tarde en helicóptero al santuario de Muxima, pequeña ciudad situada a unos 130 km de la capital, convertida en el gran centro del catolicismo de África austral.

Encaramada a orillas del río Kwanza, que dio su nombre a la moneda nacional, la iglesia de Nuestra Señora de Muxima – un templo de estilo colonial portugués del siglo XVI que atrae a unos dos millones de peregrinos al año.

Esos fieles viajan para ver una estatua de la Virgen María, llamada cariñosamente Mama Muxima, que, según la leyenda, habría aparecido en ese lugar.

Según los responsables religiosos, la iglesia histórica tenía el objetivo de bautizar a los esclavos antes de su travesía por el Atlántico hacia América.

Numerosos peregrinos pasaron la noche en campamentos improvisados y esperaban el domingo la llegada del papa bajo un sol abrasador.

«Mama Muxima es el alma y el corazón de todos los angoleños. Es nuestra madre que nos bendice, que organiza nuestras vidas», dice Veronica Simao Teka, una mujer de unos sesenta años con una camiseta con la efigie de León XIV.

Desde Angola, el papa viajará a Guinea Ecuatorial, una antigua colonia española, última parada de un recorrido de 18.000 kilómetros.

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