The Daily Journal.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su gobierno podría “tomar” Cuba “prácticamente de inmediato”, en medio de una escalada de presiones contra la isla que incluye nuevas sanciones y declaraciones de carácter militar.
Durante una cena privada del Forum Club en West Palm Beach, el mandatario republicano aseguró que se encargará de Cuba, pero que primero concluirá la guerra en Irán, ya que le gusta “terminar el trabajo”. En ese contexto, incluso mencionó la posibilidad de enviar el portaaviones USS Abraham Lincoln a unos 100 metros de la costa cubana, como medida de presión, y dijo que en ese escenario esperaría una rendición.
Las declaraciones se producen después de que la Casa Blanca anunciara nuevas medidas coercitivas contra la isla. A través de una orden ejecutiva, Washington impuso sanciones contra personas y entidades señaladas como responsables de actos de represión y de acciones consideradas una amenaza para la seguridad nacional estadounidense.
Estas medidas incluyen el bloqueo de bienes, la prohibición de transacciones financieras y restricciones a estructuras vinculadas —según el documento— a mecanismos represivos. Además, se establece que terceros que colaboren con los sancionados podrían enfrentar sanciones similares.
La administración Trump justificó estas acciones como parte de su estrategia para responsabilizar a actores que “socavan las libertades fundamentales” y reforzar la presión sobre gobiernos considerados adversarios.
Rechazo desde La Habana
El gobierno cubano reaccionó con firmeza a las nuevas sanciones. El canciller Bruno Rodríguez Parrilla calificó las medidas de “repudiables, pero curiosas y ridículas”.
En un mensaje publicado en la red social X, el ministro afirmó que Washington responde con “medidas coercitivas unilaterales ilegales y abusivas” ante la movilización de más de medio millón de personas en La Habana durante el Primero de Mayo y el respaldo popular al gobierno cubano.
Rodríguez aseguró que las presiones externas no intimidarán al país y defendió la capacidad de Cuba para resistir tanto en el plano político como militar.
