¿Qué puede hacer Venezuela con el Fondo Monetario Internacional?

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El reconocimiento del ente multilateral abre puertas para salir de la crisis económica venezolana, pero también deja muchas preguntas en el aire.

José Gregorio Yépez

Nombrar al Fondo Monetario Internacional (FMI) provoca en algunos un susto, otros lo perciben como una oportunidad. Para los más jóvenes probablemente sea una novedad, un desconocido, un nombre lejano de algo que existe y no se sabe para qué sirve ni qué tiene que ver con el país.

Algunos tendrán en el recuerdo la frase acuñada a finales de los años 80: “las garras del Fondo Monetario Internacional”, a quien responsabilizan de crear un “paquete de medidas económicas” que detonaron El Caracazo.

Ciertamente a menos de un mes de la toma de posesión de Carlos Andrés Pérez, en su segundo mandato, tras el anuncio de una “Carta de Intención” para ir a un “Acuerdo de Facilidad Ampliada”, con el ente multilateral.

Los sucesos de febrero de 1989 no se dispararon por la aplicación de las medidas, solo el anuncio de estas, elevó el nerviosismo en la población y se desarrolló una protesta popular con un saldo de víctimas que ha dejado una impronta en la historia venezolana.

¿Deuda? ¡No!

El 16 de abril el FMI anunció a través de un comunicado de prensa que restablecía las relaciones con Venezuela después de estar suspendidas desde marzo de 2019.

Desde ese momento comienza a abrirse un nuevo juego para el Gobierno de Delcy Rodríguez, y surgen un montón de preguntas: “¿Vamos otra vez hacia las garras del FMI?” “¿Chávez no dijo alguna vez que Venezuela abandonaría el Fondo Monetario?” “¿Ya el mundo financiero se abre para Venezuela?” “¿Se acabaron nuestros problemas financieros?”

Estas y muchas otras interrogantes flotan en el ambiente y las expectativas positivas se mezclan con las dudas. La incredulidad se instala con las situaciones que se generan después del 3 de enero de 2026 en Venezuela.

En Miraflores la noticia fue recogida con júbilo y como una victoria de la diplomacia. Sin embargo, Delcy Rodríguez se apuró a señalar el 17 de abril que su Gobierno no tiene previsto un programa de endeudamiento tras reanudar las relaciones con el Fondo Monetario Internacional.

Desde el ala dura del oficialismo, Diosdado Cabello, secretario general del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y ministro del Interior Justicia y Paz, descartó “un paquetazo con el FMI”.

Asimismo, en su programa Con el mazo dando del 23 de abril retó a quienes critican la relación con multilateral e indicó: “Si alguien de esas individualidades cebrebro-pensantes tiene una formula distinta a esa para recupera los 5.000 millones de dólares… dígala, por favor, No sea egoísta”.

Los que saben de economía

Los estudiosos de la macroeconomía coinciden en que esta es una señal importante para que Venezuela logre reinsertarse en los mercados financiero internacionales. El reconocimiento del FMI es una carta indispensable para correr en ese mundo.

Venezuela ente momento tiene una deuda externa que oscila entre los 150.000 y los 170.000 millones de dólares, según la fuente que quiera citarse y su renegociación es una piedra angular para darle viabilidad a nuevas fuentes de financiamiento para la República.

Justamente este es uno de los aspectos importantes que ha señalado el analista, economista y profesor universitario, José Guerra quien sostiene que la apertura de las relaciones con el FMI, entre otras cosas, abre las puertas de una renegociación de la deuda externa venezolana.

Economista José Guerra

Asimismo, señala que sería interesante entrar en un programa de financiamiento de proyectos con el FMI y el Banco Mundial con tasas de interés del 3%, cuando hay deuda venezolana que fue emitida a 10%.

Destaca el bajo costo de la deuda multilateral y además el control y la transparencia que se gana a través del seguimiento y asistencia técnica que se puede lograr.

“Cuando entras en un acuerdo con el FMI, tienes que tener cierta disciplina. En primer lugar, tienes que cumplir el artículo 4 del Fondo Monetario Internacional, que pauta que los países que son miembros tienen que someterse a la revisión, no a la supervisión, a la revisión de las cifras macroeconómicas del país”, sostiene Guerra.

Por su parte, el economista Manuel Sutherland señala que el regreso al FMI “abre la posibilidad de recuperar la interacción con los mercados y traer ciertos activos frescos inmediatamente».

Uno de esos activos son los Derechos Especiales de Giro (DEG) que tiene Venezuela en el FMI y que son equivalentes a cerca de 5.000 millones dólares.

Explica que esa cifra representa cerca de la mitad de las reservas internacionales que tiene el país y que no eran líquidas porque estaban represadas en el ente multilateral.

El acceso a estos recursos no está condicionado a ningún programa, son disponibles al ser reconocido el país.

Economista Manuel Sutherland

Sutherland explica que ese monto es aproximadamente el equivalente a lo que inyectó el Banco Central de Venezuela en todo 2024 en el mercado cambiario, lo que viene a darle un respaldo al tipo de cambio.

Con esa fortaleza el Estado podría tener “mayor caja” para suministrar divisas al mercado interno y liberar recursos de los actuales proveedores naturales de divisas (petroleras como Chevron y otras transnacionales) y dedicarlos a inversión social.

En su análisis, indica que Venezuela podría construir varios ambulatorios medianos y grandes, similares a “Salud Chacao» (al este de Caracas), donde se puedan atender complicaciones primarias, emergencias sencillas «y dejar los hospitales para cuestiones mucho más serias. Concentrar esa atención primaria inmediata en ambulatorios más económicos que pudieran atender a muchísimas personas».

No es tan fácil

Sin embargo, el tema no es “soplar y hacer botellas”, como reza el dicho popular.

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, ha señalado que alcanzar la estabilidad macroeconómica y financiera en Venezuela “representará un desafío de gran magnitud”.

Entre los retos a salvar esta la persistencia de una inflación de tres dígitos y la severa contracción económica acumulada que sufre el país.

“En los últimos años, la economía se ha contraído en dos tercios (…), la inflación se sitúa en cifras de tres dígitos, y partir de estos niveles para restaurar la estabilidad macroeconómica y financiera será un camino muy difícil”, ha señalado la directora gerente del FMI.

“Tras la euforia llega la dura realidad; no será un proceso fácil”, dijo a mediados de abril, Kristalina Georgieva, quien también señaló que las conversaciones con Delcy Rodríguez se han centrado en la recolección de datos e información necesaria para reanudar las relaciones.

¿Qué hacer?

La pelota está en la cancha de la administración Rodríguez.

La Oficina de Control de Activos del Departamento del Tesoro de EE.UU. (OFAC, por sus siglas en inglés) flexibilizó las condiciones para que Venezuela pueda contratar consultores y asesoramiento en Estados Unidos para iniciar la renegociación de la deuda.

Trascendió que Petróleos de Venezuela (PDVSA) contrató al bufete internacional White & Case para defender los intereses en el proceso vinculado con CITGO, el principal activo de la nación en el exterior.

Una decisión de este tenor no habría sido posible sin el reconocimiento del FMI del Gobierno de Delcy Rodríguez, con la obvia “luz verde” de la Casa Blanca.

Ahora falta saber… ¿cuál es la estrategia de Miraflores para aprovechar las ventanas que se abren? ¿Se lograrán resultados que puedan ser mostrados como logros o victorias de la Administración Rodríguez que se puedan traducirse en mejoras para la población?

No tenemos bolas de cristal para determinarlo, solo andamos con pies planos, pisando tierra para ver la realidad política, económica y social del país.

El juego sigue.

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