Fuego contra las mujeres: la nueva arma mortal de los femicidas

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Entre enero y marzo de 2026 la organización Utopix registró cinco femicidios consumados y 12 frustrados en los que el fuego fue el arma homicida. Las llamas evidencian la necesidad de causar mucho dolor y desfigurar, señala la antropóloga Aimee Zambrano

Vanessa Davies

Las llamas de los celos, que parecen abrasar cualquier capacidad de raciocinio, son el abrebocas de las llamas que acaban con las mujeres de carne y hueso como una cruel expresión de la violencia de género. Este caso ocurrió en mayo pasado en Guayaquil (Ecuador). La venezolana Vanessa Andreína, de 42 años de edad, murió dos días después de que su pareja sentimental le rociara gasolina y prendiera fuego. Vanessa no pudo superar las quemaduras de tercer grado en 70 % de su cuerpo (una quemadura de tercer grado provoca daños muy profundos en todas las capas de la piel). El presunto agresor, Jim Plúas, de nacionalidad ecuatoriana, también falleció al resultar alcanzado por las llamas que él mismo causó, según la nota del diario Extra de Ecuador. Otra mujer, de acuerdo con versiones de prensa, se debatía entre la vida y la muerte al ser, igualmente, objeto de la rabia de Plúas.

La tragedia de Vanessa Andreína no es un hecho aislado. La organización Utopix se ha dedicado a documentar y a difundir las estadísticas de la violencia machista contra venezolanas en Venezuela y en el exterior. Aimee Zambrano, directora y fundadora de la organización, precisa que en los primeros tres meses de 2026 “hay un incremento en la utilización del fuego que no veíamos en años anteriores”; ese dato, a su juicio, debe ser asumido como un llamado de atención para las autoridades y para la sociedad.

Fuego como arma homicida

Antes de 2026, indica Zambrano, el fuego acompañaba especialmente a los femicidios en grado de frustración. Muestra de ello es que el año 2024 cerró -con base en informes de Utopix- con 14 femicidios frustrados en los que el agresor apeló a las llamas. Entre enero y marzo de 2026 se reportaron cinco femicidios consumados y 12 frustrados en los que el arma homicida fue el fuego.

“En un trimestre de 2026 está ocurriendo la misma cantidad de femicidios por uso de fuego que ocurrió en todo el año 2024, considerado el año en el cual contabilizamos más casos de este tipo”, advierte.

Además de alma e inspiración de Utopix, Zambrano es antropóloga; por ello, puede compartir una lectura más profunda de lo que subyace detrás de las llamas en manos de los hombres: “Hay la necesidad de generar muchísimo dolor. Tiene que ver con un alto nivel de ensañamiento hacia el cuerpo de estas mujeres, e incluso podríamos pensar que no quieren asesinarlas, sino dejar marcas en su piel, desfigurarlas”.

Lo vincula, igualmente, con el empleo del fuego contra las mujeres acusadas de “brujas” en siglos pasados, la hostilidad de la Inquisición, el acorralamiento de las mujeres que no se ajustaban al rol que se esperaba de ellas. “Estas ‘brujas’ terminaban quemadas en la hoguera”, rememora. Una sanción para la que se saliera del carril.

Con el fuego se marca a los animales para reforzar la propiedad. Con el fuego se sellaba a las personas esclavizadas: otra seña de identidad que pretendía borrar la individualidad. Las llamas forman parte del repertorio de las torturas. “El uso del fuego para el femicidio tiene que ver con dejar una marca en el cuerpo de las mujeres. Es la cosificación: la víctima es un objeto que le pertenece al agresor. La está marcando para hacer presente que es de su pertenencia”.

En otras naciones se ha hablado sobre el tema. “En Argentina también hubo un debate sobre este tema, porque el baterista de una banda de rock asesinó a su esposa de esa forma. Cuando se viralizó el caso, supuestamente estos ataques se incrementaron. Incluso, cuando entró Milei a la Presidencia se registraron tres casos de lesbifemicidio: tres mujeres lesbianas fueron asesinadas de esa manera, al prender fuego a la habitación donde vivían”. El crimen se reportó en mayo de 2024 en Buenos Aires. Un hombre que, según versiones de prensa, ya las había criticado por su orientación sexual, lanzó una bomba molotov a la habitación del hotel en la que dormían cuatro mujeres; tres de ellas fallecieron: Andrea, Roxana y Pamela.

Hombres jóvenes que una vez amaron

Los femicidas en Venezuela no son seres de otro mundo. “Hablamos de hombres que van desde los 16 hasta los 45 años de edad, en su mayoría. Es decir, son hombres jóvenes”, detalla Zambrano. La mayoría son femicidios íntimos, perpetrados por parejas o exparejas, o por alguna persona cercana a las víctimas.

Las armas de fuego ocupan el primer lugar, seguidas de las armas blancas, los golpes y la asfixia mecánica.

“En la mayor parte de los casos se usan armas de fuego, aunque los femicidas no son miembros de cuerpos de seguridad del Estado. En un país donde hubo un plan de desarme y una ley de desarme, y donde el porte de armas sigue prohibido, esto llama mucho la atención. Son hombres que tienen acceso a armamento aun cuando no lo utilizan en sus trabajos y a pesar de todas estas medidas”, describe la investigadora.

El análisis muestra algunas variaciones cada año. “Vimos un cambio en 2024, cuando la mayoría de los femicidios ocurrieron por armas blancas. Sabemos que el femicidio es un crimen de tipo íntimo, a manos de una pareja o expareja, e implica, muchas veces, el empleo de las manos, con golpes o asfixia mecánica; o de armas blancas”.

Otro dato que caracteriza al femicidio en el país, tal como lo retrata Utopix, es que siete o 10 de cada 100 femicidas se suicida. No es el caso de Jim Plúas, el femicida de Vanessa Andreína, presuntamente alcanzado por las llamas durante el ataque.

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