WAIC 2026: Países se reúnen en Shanghái para impulsar una inteligencia artificial inclusiva y una gobernanza global

Nuevas Tecnologías

Xinhua.- A medida que la inteligencia artificial (IA) transforma rápidamente las economías y las sociedades, la atención mundial se está desplazando más allá de los avances tecnológicos para centrarse en cómo se puede desarrollar esta herramienta de forma responsable e inclusiva.

Para muchos, la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial 2026 (WAIC, siglas en inglés), celebrada en la ciudad oriental china de Shanghái, constituye una importante plataforma para reunir a los países con el fin de abordar desafíos comunes, fortalecer la cooperación y garantizar que más naciones puedan participar en la construcción del futuro de esta tecnología.

En el foro principal, diversos expertos destacaron el papel de China en la promoción de una IA segura y ética a través de regulaciones tempranas. John Edward Hopcroft, ganador del Premio Turing, subrayó que al ser una tecnología en constante cambio que posee tanto ventajas como desventajas, se requiere una estrategia resiliente y una gobernanza mundial.

Según Hopcroft, los Gobiernos tienen la responsabilidad de regular la tecnología para asegurar que sus aspectos positivos estén al alcance de todos y no se conviertan en una fuente de riesgos sociales.

Aunque la IA ha generado numerosos efectos positivos, su rápido desarrollo también ha suscitado serias preocupaciones respecto al uso indebido, fallos técnicos, desplazamiento laboral y el aumento de la desigualdad de ingresos.

En este contexto, expertos como Kang Ho-gu, director del Instituto Sino-Coreano de Economía y Sociedad, y Xue Lan, decano del Colegio Schwarzman de la Universidad de Tsinghua, coincidieron en que la WAIC se celebra en un momento crucial para debatir sobre estos desafíos y mitigar la creciente brecha tecnológica entre los países desarrollados y en desarrollo.

Los esfuerzos actuales no solo buscan compartir aplicaciones, sino también ayudar a las naciones vulnerables a reforzar sus propias capacidades según sus necesidades.

Por su parte, representantes de África, Asia y Europa del Este enfatizaron que la IA ha dejado de ser una cuestión puramente técnica para convertirse en un desafío de gobernanza global que requiere un acceso equitativo.

Voces de países como Etiopía, Kenia y Tailandia señalaron que la conferencia ofrece a las naciones en desarrollo una valiosa oportunidad para dejar de ser simples consumidores y transformarse en participantes activos de la innovación, evitando así quedar rezagados en la actual revolución digital.

Como un paso concreto hacia este objetivo, 29 países firmaron en Shanghái un acuerdo para establecer la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial (Waico). El ministro de Serbia, Nenad Popovic, remarcó que esta iniciativa sienta las bases de un nuevo sistema de cooperación internacional basado en el diálogo y la responsabilidad compartida, con el fin de que la IA permanezca al servicio de la humanidad y del desarrollo sostenible.

Finalmente, se destacaron ejemplos prácticos de cómo la IA puede utilizarse como un bien público mundial. Warda Aslam, profesora de la Air University en Pakistán, señaló que iniciativas como el sistema de alertas meteorológicas basado en IA, conocido como «Mazu», demuestran cómo el intercambio de capacidades tecnológicas ayuda directamente a los países en desarrollo a mejorar su preparación ante desastres naturales y su adaptación climática a largo plazo.