Óscar Reyes Matute
¡Más lúpulo, por favor!
Eentrégame esos reales
El 25 de junio de 2025, Nicolás Maduro le quitó el dinero al cine venezolano. Mediante el decreto N° 5.143 publicado en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N° 6.917, el 70% de los fondos que recauda FONPROCINE dejaron de ser para el cine nacional, y pasaron a manos del Fondo Especial Ciudad Humana. El argumento fue la emergencia económica.
La protesta entre los cineastas fue acalorada, y le costó el puesto al Presidente del CNAC, a Carlos Azpúrua, quien no aceptaba la medida. Fue castigado y enviado al exilio, como cónsul en Barcelona, donde se muere de aburrimiento, según nos confesó en una llamada telefónica.
Luego de Azpúrua, Ernesto Villegas estuvo en una transición interina como Presidente del CNAC y a la vez ministro de cultura, hasta que el 6 de abril se nombró a Román Chamorro como Presidente del ente que coordina la plataforma del cine nacional y las políticas públicas para el sector. Pero ¿qué podías hacer si te habían quitado el 70% del presupuesto? No podías ni pagar la nómina, y menos pensar en financiar películas, festivales o programas de investigación y formación con dinero público.
No se trata de dinero que el Ejecutivo le entregue al CNAC, sino fondos que el ente recauda a través de FONPROCINE, y que provienen de contribuciones parafiscales, aportes, tarifas, comisiones, recargos y precios públicos. Es decir, ahora que las salas estallan de público porque se agotan las entradas para ver La Odisea, un 5% de la taquilla va para FONPROCINE. O sea que Nolan va a financiar la terminación de Beso en la Sien, la última película de Roque Zambrano.
En la Gaceta Oficial recién publicada, 9 sectores afectados por el recorte mantienen retenido el 70% de sus fondos, que ahora pasa a manos del Fondo Venezuela Renace: todos excepto el CNAC, que nuevamente manejará el 70% de sus fondos recaudados, y entregará 30% al fisco.
Un lobby discreto y eficiente
¿Cómo logró Chamorro que le devolvieran el dinero al cine venezolano? Un lobby discreto y eficiente en Miraflores, con el Ministro de Cultura Raúl Cazal y la encargada de la Presidencia, Delcy Rodríguez. También, contaba con el apoyo de los gremios y los cineastas, que rezaban para que regresaran esos fondos. El cine funciona como debería funcionar el país: nos jalamos los pelos todos los días, pero logramos acuerdos sobre los temas cruciales.
El argumento es sencillo pero contundente: el cine no le quita recursos a otros sectores sociales, sino que genera buena parte de sus propios recursos. Y nuestro cine llega a los refugios, dándole un poco de alegría y esperanza a tantos damnificados.
Durante un año, sin recursos, sin embargo se han estrenado películas, se han realizado festivales de larga data, y se ha mantenido la ayuda social a los cineastas; servicio médico, pensiones de vejez, y todo tipo de emergencias.
Me consta de primera mano. Mi socio y hermano de vida Emil Zabala falleció de un infarto en enero, y su viuda, mi productora Yomaira Molina, contó con el apoyo del CNAC. Apareció el dinero para pagar la funeraria. Igual pueden decir los 18 jubilados del CNAC, que reciben una pensión que mucho les ayuda en su senectud.
La apuesta de Chamorro es regresar a la plataforma de IBERMEDIA, y terminar 32 películas que están en la cola, para estrenarse de aquí a un año, lo cual sería un récord para el cine venezolano.
Las nuevas películas serán de más bajo presupuesto, y con la modalidad «Aprender Haciendo», que obliga a los realizadores a incluir en la plantilla a estudiantes de cine de los centros de formación audiovisual y universidades. Tendremos que salir a buscar cofinanciamiento privado, lo cual pasa por escribir y producir grandes historias.
«Hay que reconstruir el país, todos juntos» me dijo Chamorro en una llamada telefónica. «Y el cine también, con las pautas del Plan Nacional de Cinematografía. Estás invitado al debate, Matute».
─Bueno, te veré actuar en la película de Roque ─le dije a Alberto.
─Y a la maestra Francis Rueda también ─me respondió.
─¿Qué, hacemos, Alberto, aparte del ridículo?
─¿Qué vamos a hacer? Vamos a pedir una cerveza para dos, para que no se nos caliente como al personaje de Luvina de Juan Rulfo.
─¡Epa, Chino…!
