La Bolsa de Valores de Caracas

Economía

Víctor Julio Flores Rojas.- No es casualidad que el logotipo de la Bolsa de Valores de Caracas represente gráficamente un árbol —que, según se cuenta, fue plantado en 1866 por la hija de un jefe de policía—, el cual evoca la historia de sus inicios en la calle, así como el crecimiento, la solidez y las raíces del mercado de valores venezolano. La imagen de este árbol (la Ceiba de San Francisco) se acompaña de la representación de la emblemática iglesia de San Francisco y del vecino Palacio de las Academias. Además, incluye un último elemento que muchos no perciben a primera vista: el caduceo de Hermes, símbolo de equilibrio, comunicación, comercio y negociación. Se trata de una institución que se ha convertido en una referencia obligada en el mercado de valores nacional y que se acerca a cumplir 80 años desde su fundación.

Caracas, 6 de agosto de 2026 – No es casualidad que el logotipo de la Bolsa de Valores de Caracas represente gráficamente un árbol —que, según se cuenta, fue plantado en 1866 por la hija de un jefe de policía—, el cual evoca la historia de sus inicios en la calle, así como el crecimiento, la solidez y las raíces del mercado de valores venezolano. La imagen de este árbol (la Ceiba de San Francisco) se acompaña de la representación de la emblemática iglesia de San Francisco y del vecino Palacio de las Academias. Además, incluye un último elemento que muchos no perciben a primera vista: el caduceo de Hermes, símbolo de equilibrio, comunicación, comercio y negociación. Se trata de una institución que se ha convertido en una referencia obligada del mercado de valores nacional y que se acerca a cumplir 80 años desde su fundación.

La Bolsa de Valores de Caracas fue participante y testigo de la visión y del objetivo planteados para Venezuela mediante la inversión extranjera, con la creación de la Compañía Anónima Distribuidora de Alimentos (CADA) por parte del Grupo Rockefeller, cuyas acciones se cotizaron en su pizarra.

A finales de los años ochenta, se permitió la participación del mercado bursátil en la asignación e intermediación de divisas orientadas por la política del Banco Central de Venezuela (BCV). A inicios de 1996, comenzaron las negociaciones de los Bonos Brady en la Bolsa de Valores de Caracas, lo que trajo consigo conceptos innovadores como la desmaterialización de los instrumentos y la participación del ciudadano común en la compra y venta de activos transados internacionalmente. Esto dio paso a la creación de la Caja Venezolana de Valores, un hito que sumó logros significativos a la modernización del mercado de valores venezolano.

Hitos en el acontecer económico y social del país

Son varios los eventos que han tenido impacto en el acontecer económico y social del país, y en la mayoría de ellos ha estado presente la Bolsa de Valores de Caracas: la inscripción y negociación de los recibos de depósito americano (ADR) de la Compañía Anónima Teléfonos de Venezuela (CANTV) —única empresa venezolana que ha cotizado sus instrumentos en la Bolsa de Valores de Nueva York— y la democratización de la deuda pública nacional a través de la emisión de los denominados vebonos, destinados a saldar compromisos laborales pendientes con trabajadores del sector público, especialmente profesores y personal administrativo y obrero de las universidades.

Otro hito relevante fue la interconexión del sistema de negociación de la Bolsa de Valores de Caracas con el Sistema Integrado de Custodia Electrónica de Títulos del Banco Central de Venezuela, lo que dio origen al mercado SIBE-SICET, enfocado en la negociación secundaria de títulos de deuda pública. Asimismo, destaca la creación de los primeros fondos cotizados en bolsa (ETF), que permitieron al inversionista minoritario local adquirir participaciones en títulos de renta fija en dólares (pagaderos en bolívares) y acceder a un portafolio constituido por acciones de empresas cotizadas en la Bolsa de Valores de Nueva York, tales como Citigroup, Coca-Cola, FedEx, IBM, McDonald’s y Shell.

Los intermediarios: impulsores del mercado bursátil

Todo lo anterior no habría sido posible sin la experiencia, el trabajo, la dedicación y el acompañamiento de las casas de bolsa, las sociedades de corretaje, los corredores públicos de valores y los asesores de inversión. Ellos son los verdaderos hacedores, la punta de lanza en la captación de inversionistas potenciales, quienes brindan la asesoría necesaria a las empresas que requieren recursos financieros. Son, en definitiva, quienes promueven el mercado en primera línea y hacen de la Bolsa lo que es hoy: una institución abierta al público, autorizada por el Estado venezolano para prestar todos los servicios necesarios y garantizar operaciones continuas y ordenadas en el mercado de valores.

El mercado de valores de Venezuela y cada uno de sus participantes —sociedades de corretaje, casas de bolsa, asesores de inversión, corredores públicos de valores, sociedades calificadoras de riesgo, firmas de contadores autorizados, sociedades administradoras, fondos mutuales y fondos de inversión— acumulan años de experiencia, conocimiento y una trayectoria que ha mantenido viva a una institución bursátil atemporal, que no depende de una época específica ni se rige por modas. Es una empresa sui generis, muy singular, excepcional y, podría decirse, única en el país, que, sin duda, debe seguir aportando y marcando el rumbo hacia el fortalecimiento económico y social de la nación.