The Daily Journal – El alto representante para Gaza del Consejo de Paz impulsado por Estados Unidos, Nikolai Mladenov, advirtió este lunes que la viabilidad de la solución de dos Estados para el conflicto israelí-palestino corre el riesgo de esfumarse por completo si el plan de reconstrucción y gobernanza actualmente sobre la mesa no logra implementarse en el corto plazo.
En su discurso durante el Foro Hili, celebrado en Abu Dabi, Mladenov detalló una realidad geopolítica que, a su juicio, torna inviable cualquier acuerdo de paz a largo plazo.
El funcionario señaló que más del 50% del territorio de la Franja de Gaza se encuentra actualmente bajo control militar directo de Israel, mientras que menos de la mitad del enclave permanece administrado por Hamás.
Esta división de facto, combinada con la escalada de violencia en Cisjordania —donde se han recrudecido los ataques de colonos y las operaciones militares israelíes—, elimina las bases materiales necesarias para la construcción de un Estado palestino soberano.
«Si la dinámica actual no cambia, no habrá una vía creíble hacia una resolución política», sostuvo Mladenov ante los asistentes, subrayando que la partición informal del territorio imposibilita la aplicación de los acuerdos diplomáticos tradicionales.
El plan integral promovido por la administración estadounidense contempla un proceso gradual que incluye el desarme de las facciones palestinas, la retirada de las fuerzas israelíes de ciertas áreas, el despliegue de una Fuerza Internacional de Estabilización (ISF) al mando del general estadounidense Jasper Jeffers, y la eventual transferencia de la administración de Gaza a un comité nacional.
No obstante, analistas internacionales presentes en el foro señalaron que la iniciativa presenta serias ambigüedades en materia de gobernanza.
Fuentes diplomáticas consultadas indican que el texto del plan no integra de manera efectiva a Gaza con Cisjordania en un marco unitario, ni aborda con claridad los estándares de Naciones Unidas relativos a la protección de los derechos de la población palestina, lo que genera escepticismo sobre su sostenibilidad.
El rechazo israelí como principal obstáculo
Uno de los puntos más críticos señalados por Mladenov es la postura del gobierno israelí. El primer ministro, Benjamin Netanyahu, ha rechazado la fase final del plan, una etapa que, según se informó, había sido aceptada previamente por Hamás y que contemplaba una retirada gradual israelí paralela al proceso de desarme.
El representante atribuyó parte de esta inflexibilidad al contexto electoral en Israel, donde las dinámicas políticas internas estarían limitando el margen de maniobra para concesiones territoriales.
En este sentido, las declaraciones previas del enviado Jared Kushner, quien calificó de «irracional» el comportamiento de ciertos líderes israelíes en período electoral, reflejan la creciente frustración de la Casa Blanca ante la falta de avances.
El costo humano y la amenaza de la radicalización
Más allá de las cifras diplomáticas, Mladenov puso el foco en el devastador balance humano que arrastra el conflicto.
Según los datos manejados por su oficina, más de 73.000 personas han perdido la vida en Gaza desde el 7 de octubre de 2023, y la práctica totalidad de la población del enclave ha sufrido desplazamientos forzados. Asimismo, se reportan al menos 1.350 palestinos asesinados durante el período del alto el fuego.
El diplomático concluyó su intervención con un pronóstico sombrío: «Si la situación no se modifica, llevará muy rápidamente a otra generación en Gaza que crecerá con todas las razones para radicalizarse y enfadarse».
La advertencia, formulada desde el propio seno de la iniciativa patrocinada por Washington, subraya que el fracaso de la hoja de ruta no solo implicaría un estancamiento político, sino la reproducción indefinida del ciclo de violencia en la región.
