The Daily Journal. — El economista Francisco Rodríguez cuestionó la estructura financiera del acuerdo suscrito con Estados Unidos para el desarrollo de 17 campos petroleros venezolanos y advirtió que, tal como ha sido presentado públicamente, Venezuela estaría entregando activos estratégicos y suministrando crudo en condiciones preferenciales sin contar con garantías.
Durante una entrevista concedida este lunes al periodista Vladimir Villegas, Rodríguez sostuvo que el principal problema del entendimiento radica en la ausencia de un proceso competitivo y transparente para seleccionar a los inversionistas y en la incertidumbre sobre quién asumirá efectivamente el compromiso financiero.
«La primera razón por la que este acuerdo problemático es porque esto es una asignación a dedo del control del 20% de las reservas petroleras venezolanas», afirmó el economista.
Rodríguez contrastó el proceso venezolano con experiencias internacionales en las que las concesiones petroleras han sido sometidas a licitaciones públicas.
«Si uno se pone a ver las privatizaciones o procesos de apertura que ha habido a lo largo de las últimas décadas, incluida la misma apertura venezolana, han sido a través de rondas de licitaciones, de subastas públicas (…). Se publica cuáles campos son; se publica información sobre su geología y las empresas internacionales pueden evaluarlos y presentar sus ofertas», detalló.
La información divulgada sobre el acuerdo contempla una inversión de hasta 100.000 millones de dólares para desarrollar 17 campos petroleros; elevar la producción hasta 1,5 millones de barriles diarios; y generar ingresos fiscales durante los próximos 25 años. Sin embargo, Rodríguez cuestionó la solidez del compromiso financiero detrás de esas proyecciones.
«El presidente Trump dice que los contribuyentes estadounidenses no van a poner nada. Entonces, tú te preguntas, si no los va a poner a Estados Unidos y no los va a poner Venezuela porque no tiene plata, entonces, ¿quién los va a poner?», añadió en referencia a la millonaria inversión requerida para impulsar el acuerdo.
«El único que está entregando algo es Venezuela»
Rodríguez centró buena parte de sus críticas en lo que considera una distribución desigual de las obligaciones económicas del acuerdo.
«Aquí el único que está entregando algo es Venezuela», sostuvo.
Según su interpretación, el país estaría realizando tres concesiones fundamentales: otorgando derechos sobre los 17 campos, comprometiéndose a suministrar petróleo hacia Estados Unidos y asumiendo el costo fiscal asociado a la venta de ese crudo en condiciones que calificó como preferenciales.
Rodríguez estimó que vender petróleo «a costo» podría significar para Venezuela recibir entre 30 y 40 dólares menos por barril que el precio internacional de mercado.
«Nosotros vamos a dejar de percibir al año por lo menos 500 millones de dólares», aseguró, al referirse al subsidio que, según sus estimaciones, supondría el esquema de suministro de crudo.
«Venezuela necesita dinero, necesita recursos para la reconstrucción», dijo el economista, al recordar el impacto económico del doble terremoto registrado en junio y la necesidad de financiar la recuperación de la infraestructura afectada.
A su juicio, una estructura distinta habría permitido utilizar los activos petroleros como fuente inmediata de financiamiento para la reconstrucción.
«Un acuerdo petrolero debería estar estructurado de forma [que] Estados Unidos o quien sea que lo está firmando le dé dinero a Venezuela», planteó.
Como alternativa, propuso que los campos pudieran ser sometidos a un proceso competitivo y que los recursos obtenidos fueran destinados a un fondo de reconstrucción.
El calendario político estadounidense
El economista comparó además el volumen potencial de petróleo que Venezuela podría suministrar a Estados Unidos con los envíos subsidiados realizados históricamente hacia Cuba.
«Venezuela le envió a Cuba a lo largo de los últimos 25 años 640 millones de barriles de petróleo subsidiado. Con este acuerdo, Venezuela le va a mandar a Estados Unidos 2.100 millones de barriles», afirmó.
La comparación llevó a Rodríguez a cuestionar la lógica económica del acuerdo.
«¿A cuenta de qué nosotros tenemos que subsidiar a Estados Unidos?», preguntó.
Rodríguez también vinculó el acuerdo con los intereses políticos internos de Estados Unidos. A su juicio, la administración de Donald Trump busca mostrar resultados tangibles en materia energética antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato.
«El presidente Trump quiere poder decir que está llegando petróleo venezolano antes de las elecciones de medio período», afirmó.
Según Rodríguez, esa urgencia política podría ayudar a explicar la prioridad otorgada al aumento inmediato de los flujos de crudo venezolano hacia el mercado estadounidense, incluso antes de que exista claridad sobre la materialización de las inversiones anunciadas.
«Lamentablemente, nosotros entramos dentro del juego electoral estadounidense y lo que ocurre es lo mismo que hace más de un siglo durante los gobiernos de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez; lo que Rómulo Betancourt llamó la danza de las concesiones», declaró el economista.
«Básicamente, se entregan concesiones a unas personas que están políticamente conectadas; ellos, después, se las venden a otros y el Estado venezolano y los venezolanos van a terminar recibiendo una fracción probablemente muy pequeña», agregó.
