The Daily Journal. — El Departamento de Guerra de Estados Unidos planea adquirir una participación pasiva del 35% en una empresa privada con derechos para desarrollar campos petroleros en Venezuela, una operación que ampliaría de forma inusual la participación directa del Gobierno estadounidense en un proyecto energético del país, informó este domingo The Wall Street Journal.
Según el diario estadounidense, la inversión sería estructurada a través de la Oficina de Capital Estratégico (OSC, por sus siglas en inglés) del Pentágono, que obtendría una participación en North American Blue Energy Partners (NABEP) mediante garantías financieras de bajo costo conocidas como penny warrants.
El mecanismo permitiría al Gobierno estadounidense obtener una participación accionaria del 35% sin realizar un desembolso inicial significativo de capital, de acuerdo con la información publicada por el WSJ.
La estructura representa un cambio en el papel que Washington había desempeñado hasta ahora en el sector energético venezolano, al pasar de facilitar o promover inversiones privadas a mantener directamente una participación económica en una empresa vinculada con la explotación petrolera en el país.
Derechos sobre 20% de la producción
Además de la participación accionaria, el Pentágono obtendría derechos preferenciales para adquirir hasta el 20% de la futura producción petrolera de la compañía a precio de costo, según el Wall Street Journal.
El Departamento de Defensa mantendría tanto la participación del Gobierno estadounidense en la empresa como los derechos preferenciales de compra sobre el crudo producido por los proyectos.
NABEP, liderada por el empresario venezolano Alejandro Betancourt, tendría la oportunidad de desarrollar 17 campos petroleros venezolanos como parte del acuerdo energético negociado entre Caracas y Washington.
La compañía se ha convertido en los últimos dos años en el segundo mayor productor privado de petróleo en Venezuela, detrás de Chevron, según el diario.
El anuncio se produce después de que el Gobierno venezolano confirmara un acuerdo energético con Estados Unidos para desarrollar 17 campos estratégicos con un potencial probado de 65.000 millones de barriles de petróleo.
La encargada de la Presidencia venezolana, Delcy Rodríguez, señaló el sábado que el proyecto binacional tendrá una vigencia de 25 años y contempla una meta de producción superior a 1,5 millones de barriles diarios.
Petroleras estadounidenses mostraron reservas
La estructura respaldada por el Pentágono surgió después de que algunas de las principales compañías petroleras estadounidenses mostraran reticencias a comprometer grandes volúmenes de capital en Venezuela, debido a preocupaciones relacionadas con la seguridad jurídica, las condiciones de seguridad y el deterioro de la infraestructura petrolera, informó el WSJ.
La administración del presidente Donald Trump había intentado persuadir a compañías como Exxon Mobil y ConocoPhillips para regresar al país y participar en la recuperación de la producción petrolera venezolana.
Ante la falta de compromisos de inversión de gran escala por parte de las principales petroleras, el Gobierno estadounidense habría incorporado a la Oficina de Capital Estratégico del Pentágono para diseñar un mecanismo de financiamiento que facilitara el proyecto.
Según el Wall Street Journal, el Departamento de Estado dirigió inicialmente las negociaciones antes de que la OSC fuera incorporada en una fase avanzada del proceso.
Altos funcionarios del Pentágono y del Departamento de Estado, incluido el director de la Oficina de Capital Estratégico, David Lorch, viajaron a Venezuela en julio para negociar los términos del acuerdo, añadió el diario.
Riesgos sobre infraestructura y estabilidad jurídica
La operación podría colocar a compañías petroleras estadounidenses en una posición inusual, al competir con un proyecto operado por una empresa privada que contaría simultáneamente con respaldo del Gobierno federal estadounidense.
El acuerdo también enfrenta interrogantes sobre la velocidad con la que los campos podrían traducirse en nueva producción.
Venezuela produce actualmente alrededor de 1,1 millones de barriles diarios, mientras que analistas citados por el WSJ advirtieron que la recuperación de la infraestructura deteriorada del país podría requerir varios años.
Representantes de la industria consultados por el diario también expresaron preocupación sobre la estabilidad jurídica de las inversiones y la posibilidad de que futuros gobiernos venezolanos cuestionen los acuerdos alcanzados bajo la actual administración.
