The Daily Journal.- El viceministro de Políticas Antibloqueo de la Cancillería venezolana, William Castillo, utilizó como referencia para explicar el modelo de atracción de inversiones incorporado a la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos las reformas económicas emprendidas por China a partir de 1978, entre cuyos incentivos mencionó una “mano de obra prácticamente a precio de esclavo”.
Durante una entrevista concedida a una emisora argentina, Castillo explicó que el modelo de participación productiva establecido originalmente en 2017 en la denominada ley Antibloqueo fue diseñado para atraer capitales hacia una economía afectada por las sanciones internacionales y que posteriormente ese esquema fue incorporado a la legislación que regula el sector de hidrocarburos.
“Imagínense China en 1978, cuando empezaron las reformas económicas. No estaban sancionados, pero no estaban en la pelazón, como decimos nosotros, y se dieron un conjunto de beneficios: terrenos, excepción impositiva a 50 años, mano de obra prácticamente a precio de esclavo, para atraer inversiones a una China que no tenía inversiones”, afirmó.
Castillo, formó parte del equipo que redactó la ley Antibloqueo, señaló que Venezuela recurrió a un mecanismo similar después de lo que describió como una “devastación económica” provocada por las sanciones.
Según el funcionario, el esquema se implementó en los últimos años en Venezuela, tanto empresas nacionales como extranjeras: “Ese modelo se empezó a aplicar y fue exitoso. Y fue exitoso no sólo con empresas nacionales, algunas empresas extranjeras e incluso empresas estadounidenses y empezó una recuperación petrolera”, afirmó.
A partir de esa experiencia, agregó, el mecanismo fue incorporado a la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos.
“Hay detalles que no se conocen”
Las declaraciones del viceministro se producen pocos días después de la firma de un histórico acuerdo petrolero entre Venezuela y Estados Unidos que da a Washington el control sobre una quinta parte de las reservas probadas de crudo del país suramericano.
Consultado sobre las condiciones específicas del contrato, Castillo reconoció que no conoce sus detalles.
“Hay detalles que no se conocen, yo tampoco los conozco, entonces no puedo dar respuesta a eso”, afirmó.
Pese a admitir ese desconocimiento, el funcionario rechazó que el acuerdo implique una entrega de los recursos naturales o de la soberanía venezolana.
“No es que estamos entregando el país, no estamos privatizando el país. No está en duda quién es el dueño, porque se trata de concesiones, de modelo de concesión”, sostuvo.
Castillo insistió en que el esquema debe entenderse dentro de las condiciones económicas derivadas de las sanciones y defendió la continuidad de los vínculos petroleros entre Venezuela y Estados Unidos.
El funcionario recordó que durante el gobierno de Hugo Chávez Venezuela llegó a vender hasta unos 900.000 barriles diarios a Estados Unidos.
“Estados Unidos, que siempre ha sido nuestro socio histórico en materia petrolera, fue el producto de las sanciones y el bloqueo”, afirmó al referirse a la reducción de las ventas venezolanas.
Castillo justificó el acercamiento con Washington por la situación económica y política que atraviesa Venezuela, y describió las negociaciones como una respuesta a las presiones que enfrenta el país.
“En una situación histórica compleja, con una pistola en la cabeza sobre la vida de nuestro pueblo. Nosotros estamos tratando de llevar esto a un plano de negociación”, afirmó.
