Inicia el año escolar entre daños por los terremotos y reclamos del magisterio

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The Daily Journal.— Venezuela inicia este lunes 14 de septiembre el año escolar 2026-2027 con más de seis millones de estudiantes convocados a las aulas, mientras el Gobierno asegura que 27.000 instituciones educativas están preparadas para recibirlos y la Federación Venezolana de Maestros (FVM) advierte sobre deficiencias de infraestructura, bajos salarios y pérdida de beneficios laborales.

El regreso a clases ocurre además menos de tres meses después del doblete sísmico registrado el 24 de junio, que afectó a más de 1.000 escuelas en distintas zonas del país, según datos oficiales, y obligó a las autoridades a desplegar trabajos de evaluación y rehabilitación de los planteles.

El ministro de Educación, Héctor Rodríguez, reiteró que el sistema educativo cuenta con unas 27.000 instituciones, desde preescolar hasta bachillerato, que incluyen centros nacionales, estadales y municipales, además de establecimientos privados y subsidiados.

«Hay 27 mil instituciones educativas», afirmó Rodríguez al describir la estructura del sistema.

La matrícula actual supera los seis millones de estudiantes, de acuerdo con el funcionario, aunque el Gobierno calcula que todavía quedan unos 900.000 niños y jóvenes por incorporar.

Rodríguez explicó que alrededor de 80% de ese grupo corresponde a estudiantes de preescolar o maternal. El 20% restante, dijo, corresponde a otras edades y comprende aproximadamente un 15% de estudiantes de liceo que abandonan sus estudios por distintas razones y un 5% asociado a familias en situación de vulnerabilidad.

Escuelas afectadas por los sismos

El impacto de los terremotos de junio constituye uno de los principales desafíos para el regreso a las aulas.

En el estado costero de La Guaira, una de las entidades afectadas, las autoridades informaron sobre la culminación de trabajos de adecuación en 239 instituciones educativas.

«A partir del lunes, vamos a tener en condiciones extraordinarias, rehabilitadas, un total de 239 instituciones educativas en La Guaira», afirmó el gobernador José Alejandro Terán durante una alocución transmitida por Venezolana de Televisión.

El ministro Rodríguez, por su parte, pidió mantener la atención sobre la seguridad de los planteles y el acompañamiento emocional de los estudiantes afectados por el evento.

«Este año escolar es especialmente importante crear una atmósfera afectiva acorde a las necesidades de los niños. Un entorno respetuoso y protector es clave para un nuevo comienzo, dadas las circunstancias que vivió nuestro país a causa del doblete sísmico ocurrido el 24 de junio pasado», señaló.

El funcionario también indicó que las evaluaciones de infraestructura deben mantenerse periódicamente y aseguró que el «proceso de revisión se ha cumplido progresivamente tras el terremoto» en las zonas afectadas.

De acuerdo con las cifras oficiales proporcionadas por las autoridades, más de 1.000 escuelas registraron daños leves, moderados o severos como consecuencia del doblete sísmico.

El diagnóstico de los maestros

Frente al mensaje oficial de normalización del año escolar, la Federación Venezolana de Maestros presentó un diagnóstico mucho más crítico.

En un pronunciamiento dirigido a la opinión pública, los docentes y las familias venezolanas, fechado el 12 de septiembre, la organización cuestionó el llamado del ministro Rodríguez a las familias a «leer un cuento a sus hijos», «abrazarlos», reducir el uso del teléfono celular y regresar «con alegría» a las aulas bajo la promesa de un año escolar «maravilloso».

La FVM consideró que ese mensaje no refleja las dificultades que, según la organización, enfrenta el sistema educativo.

«La realidad no es un cuento de Elfos y Hadas», afirmó el gremio, que acusó al Estado de haber abandonado su responsabilidad de garantizar el derecho a la educación.

La organización sostuvo que las familias no necesitan recomendaciones sobre cómo brindar afecto a sus hijos, sino respuestas ante las condiciones de los centros educativos.

«Las familias necesitan atención del Estado», señaló.

Según la FVM, existen planteles «desmantelados» y un sistema educativo que califica de «en ruinas». Entre las deficiencias denunciadas menciona escuelas sin agua potable, problemas de saneamiento, interrupciones del servicio eléctrico y falta de condiciones adecuadas de habitabilidad.

El gremio también cuestionó la situación del Programa de Alimentación Escolar (PAE), al reclamar que sea permanente, completo y de calidad.

Para la organización, esas condiciones impiden considerar «maravilloso» el nuevo año escolar.

Salarios y beneficios laborales

El segundo gran eje de las críticas de la FVM es la situación económica de los docentes.

La organización cuestionó las declaraciones oficiales sobre los ingresos del magisterio y sostuvo que existe una diferencia entre los bonos otorgados por el Gobierno y el salario que reciben los trabajadores.

«Sr. ministro bono no es Ssalario», afirmó la Federación.

El gremio denunció que el salario base del magisterio ha sido reducido a niveles que, según sus cálculos, equivalen a entre 0,30 y 1,5 dólares mensuales.

La FVM preguntó si con esos ingresos es posible «vivir, alimentarse, vestirse o trasladarse al trabajo», en una crítica dirigida a las condiciones económicas de los educadores.

La organización también cuestionó que el ministro haya señalado que los docentes ganan 506 dólares, al sostener que esa cifra corresponde a bonos y no al salario base.

A esto suma una denuncia sobre deudas salariales. La Federación afirma que el Ministerio de Educación mantiene una deuda estimada equivalente al 280% en incrementos salariales adeudados desde 2018.

El sindicato también denuncia la pérdida de conquistas laborales obtenidas históricamente mediante convenciones colectivas. Según su pronunciamiento, distintas primas y beneficios habrían sido «despojados, eliminados y reducidos».

La FVM cuestionó además el bono de inicio a clases, que situó en 12,50 bolívares, y calificó esa asignación como una muestra de la situación que enfrenta el magisterio.

Tres exigencias al Gobierno

Ante este panorama, la Federación Venezolana de Maestros formuló tres exigencias al Ministerio de Educación.

La primera es la atención inmediata de la infraestructura escolar, con dotación y acondicionamiento de las escuelas y garantía de servicios de agua, electricidad y alimentación escolar.

La segunda es un ajuste salarial que permita una vida digna para los docentes, acompañado del pago de la deuda que la organización estima en 280% y de la restitución de las primas y beneficios laborales que, según afirma, fueron eliminados.

La tercera es el restablecimiento del diálogo formal mediante mesas de negociación con las representaciones sindicales que la FVM considera legítimas, con el objetivo de encontrar soluciones a la crisis laboral y educativa.

«La calidad educativa no se logra con retórica ni con promesas vacías; se construye con presupuestos adecuados, escuelas funcionales y docentes respetados, formados y bien remunerados», sostuvo el sindicato.

La organización insistió en que el funcionamiento del sistema depende directamente de las condiciones de quienes imparten las clases.

«Hay que atender a los docentes, ellos son los que van a desarrollar el proceso de enseñanza-aprendizaje», afirmó.

La FVM ratificó finalmente su llamado a mantener la protesta por las reivindicaciones del magisterio y sostuvo que la disputa no se limita a las condiciones laborales de los educadores, sino que involucra el futuro de los estudiantes.

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