Óscar Reyes Matute
The Daily Journal – Ciudad de Nueva York, verano de 2014. Rodrigo De Souza (Gael García Bernal) entra al escenario para su primer ensayo como director de la ficticia Sinfónica de Nueva York. No lleva una melena rizada y frondosa para batirla con furia cuando la partitura obligue a un agitato e tempestoso, pero por su modo de dirigir, su mirada y ese tumbao que tienen los guapos al caminar, enseguida se descubre que Gael se ha inspirado en Gustavo Dudamel.
Ocurrió en Mozart in the Jungle, de Amazon Prime Video, entre 2014 y 2018 (cuatro temporadas). La miniserie se basó en el libro Mozart in the Jungle: Sex, Drugs, and Classical Music, de Blair Tindall (2005). Tindall era oboísta profesional y tocó como invitada/sustituta (freelance) con la Filarmónica de Nueva York (New York Philharmonic) y con la orquesta del Metropolitan Opera House.
Gael estuvo cerca de mes y medio al lado de Dudamel en Los Ángeles, estudiando el comportamiento de nuestro maestro, cada tic, cada maña, para construir un personaje absolutamente coherente, de carne y hueso, y conmovedor.
En el capítulo 1 de la segunda temporada, «Find Every Blur», De Souza (Gael) viaja a Los Ángeles y se encuentra en el Hollywood Bowl con Gustavo Dudamel, quien se interpreta a sí mismo en un breve cameo mientras dirige a la Filarmónica de Los Ángeles. En una escena cargada de humor e improvisación, Dudamel lo aconseja y le dice de manera jocosa: «Practica, practica, practica».
Profético.
Doce años después, el Dudamel real asume la dirección de la Filarmónica de Nueva York, por la que pasaron directores como Gustav Mahler, Willem Mengelberg, Bruno Walter, Leonard Bernstein y Pierre Boulez. Pero en la vida real, el director no es una apuesta a ciegas de la orquesta de la miniserie para tratar de levantarse de su eterna crisis financiera.
El director viene con su arepa debajo del brazo: ya en 2015 la música que compuso para la película Libertador, de Alberto Arvelo, estuvo preseleccionada en el primer corte de 115 bandas sonoras que optaban al Oscar. Ya viene con su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, en el 6900 de Hollywood Boulevard (frente al emblemático Dolby Theatre, donde se entregan los Premios Oscar), con el número 2.654 en la categoría de Interpretación en Vivo (Live Performance).
Su interpretación del «Mambo» de West Side Story, de Leonard Bernstein, con la Orquesta Simón Bolívar en los BBC Proms de Londres en 2007 fue tan espectacular —con esa banda de chamos vistiendo chaquetas tricolores con la bandera de Venezuela y bailando con los contrabajos como Óscar D’León— que en 2021 Steven Spielberg lo convocó para que dirigiera la orquesta en su remake del clásico de Leonard Bernstein.
Más allá de la efervescencia mediática, los indicadores financieros e institucionales confirman el impacto inmediato de la gestión de Gustavo Dudamel al frente de la Filarmónica de Nueva York.
Las cifras hablan por sí solas: para esta temporada inicial, los ingresos por abonos alcanzaron los 12,4 millones de dólares —frente a los 11,3 millones del ciclo anterior—, mientras que los ingresos por venta de entradas registraron un incremento del 8% interanual. El repunte operativo durante el primer mes de gestión fue más acusado aún, reflejando un alza del 20% en las localidades vendidas en septiembre en comparación con 2025.
Bajo un contrato inicial de cinco años que le exige 15 semanas de presencia al frente del podio por temporada, la dinámica de trabajo ya muestra cambios estructurales en la acústica del David Geffen Hall. Dudamel reconfiguró la física del escenario: desplazó los segundos violines a la derecha —frente a los primeros—, trasladó los contrabajos a la izquierda y agrupó a toda la orquesta más cerca del borde del proscenio, buscando la cohesión sonora de un ensamble de cámara a escala monumental.
-Mis queridos, los quiero así, más cerquita el uno del otro.
El itinerario inicial combina visibilidad institucional, compromiso social e internacionalización. Tras una apertura de repertorio cruzado en el Radio City Music Hall y la conmemoración oficial del 11 de septiembre en el World Trade Center, los conciertos de abono abrieron con la Quinta Sinfonía de Prokófiev. El calendario inmediato contempla una gira europea de dos semanas con diez presentaciones a partir del 9 de octubre, antes de concretar en noviembre el retorno de la agrupación al Carnegie Hall —su histórica sede entre 1891 y 1962— para una serie de ejecuciones de Tosca, de Puccini.
De Souza, el personaje de Gael García Bernal, estaba perdido en la jungla.
Dudamel —como buen guaro pata caliente— sabe de sabanas inundadas en el verano, de cunaguaros y leopardos.
Va a ser muy difícil que se pierda en esa jungla de asfalto y luces led.
