A un mes del midterm: ¿Quiénes están ganando la carrera para el Congreso?

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Óscar Reyes Matute

A cinco semanas de las elecciones legislativas (midterms), los republicanos han entrado en pánico por la inflación y por el impacto político del presidente Trump. La guerra en Irán y la de los aranceles no se ha traducido en bienestar interno, que es lo que a los norteamericanos les interesa: por el contrario, la inflación y el precio del diésel por encima de los seis dólares el galón podrían estar erosionando el proyecto MAGA.

En Iowa, Míchigan y Ohio, los candidatos al senado del partido Republicanos han pedido a Donald Trump que ponga fin a la guerra con Irán.

En Kansas, un senador en aprietos ha criticado las redadas migratorias: allí hay muchos votos de emigrantes.

Casi todo el bando republicano desearía que el presidente se enfocara en la economía y no en sus bravatas políticas.

Todo lo contrario: la semana pasada amenazó con escalar el conflicto bélico en Irán —lo que amenaza con encarecer la gasolina—, ofreció una cena formal a Xi Jinping y se deshizo en elogios hacia el alcalde neoyorquino Zohran Mamdani: «Tiene un gran potencial, confío en que será un gran alcalde».

La cena a Xi Jinping y estas palabras sobre el Alcalde cayeron con sorpresa dentro de las filas republicanas, ya que contradijeron directamente la estrategia nacional del partido de utilizar la figura de Mamdani para atacar al ala progresista y vilipendiar al socialismo democrático a nivel nacional a pocas semanas de las elecciones.

The money

Los republicanos que confían en un giro en octubre ven un solo consuelo: el dinero. La maquinaria de financiamiento de Trump permite a los principales súper PACs republicanos superar en gasto a los demócratas.
Si los temas de fondo golpean al Partido Republicano, la marea de dólares asfixia a los demócratas. Nadie duerme tranquilo.

La batalla por el Senado

Según un informe del New York Times del 25 de septiembre, ambos partidos están desesperados por la captación de fondos, aunque menor el Republicano.

El mapa del Senado centró los debates de donantes y estrategas en el encuentro privado del Comité Senatorial Republicano Nacional (NRSC) en Sea Island, Georgia. Los asistentes concluyeron que el trabajo pendiente es gigantesco.

Los republicanos tambalean en el Medio Oeste. El NRSC advirtió en un memorando que necesita 7,7 millones de dólares para rescatar sus candidaturas en Iowa y Ohio, además de 1,2 millones para Alaska.

Los problemas no terminan allí. Un súper PAC afín ha tenido que inyectar casi 10 millones de dólares en Nebraska. Por su parte, el Senate Majority PAC demócrata prepara sondeos en Kansas antes de desplegar nuevos fondos.

El mayor pozo sin fondo es Texas. El Senate Leadership Fund republicano reservó 125 millones de dólares en anuncios y el súper PAC de Trump sumó 20 millones. Fuentes internas advierten que el desembolso total podría alcanzar los 200 millones.

La Cámara de Representantes: la grieta del voto hispano

El escenario en la Cámara Baja se expande a favor de los demócratas. The Cook Political Report ajustó 15 contiendas hacia filas demócratas, creando tres nuevos distritos en empate técnico (tossup) en zonas conservadoras de Carolina del Norte, Texas y Florida.

En esta revisión destaca la erosión del voto hispano en circunscripciones clave. Tras el mapa de redistribución territorial (redistricting), los republicanos contaban con retener distritos con más del 50% de población hispana de edad de votar en el sur de Texas y Florida. Sin embargo, el descontento de los electores latinos por el costo de la vida y el rechazo a las medidas migratorias han debilitado bastiones que parecían seguros.

Cook colocó por primera vez en la categoría de «inclinación demócrata» al republicano Thomas Kean Jr. (Nueva Jersey), cuyo distrito no fue rediseñado y quien atribuyó su ausencia legislativa de meses a un cuadro depresivo.

Mientras el voto latino se inclina de nuevo hacia los demócratas en los distritos bisagra del Cinturón Dorado en Florida, la ventaja financiera republicana intenta frenar una sangría territorial que amenaza con entregar el control del Congreso.

Estamos a un mes…

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