The Daily Journal.– Durante una entrevista televisiva, el exalcalde de Caracas, Juan Barreto, planteó que el futuro político de Venezuela dependerá en buena medida de las decisiones que adopte la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, a quien atribuyó la capacidad de mantener el esquema de poder vigente o promover una transición democrática basada en el reencuentro nacional.
En un extenso análisis sobre la realidad nacional, el profesor universitario sostuvo que el panorama político surgido tras el proceso presidencial del 24 de julio de 2024 mantiene a la ciudadanía en un estado de profunda indefensión, pero con una firme voluntad de transformación.
«El deseo de cambio de transformación del pueblo venezolano está intacto. Ese deseo de cambio que se expresó el 28 de julio de 2024 está allí. Está en las calles y uno lo siente cuando uno visita los barrios; yo me la paso en eso, metido entre las comunidades y la gente quiere que esto cambie», manifestó Barreto.
La disyuntiva histórica del Ejecutivo
Para el analista, la gestión de la presidenta encargada se encuentra en una encrucijada donde los discursos institucionales sobre la pacificación nacional deben ser revalidados urgentemente con reformas estructurales verificables y no con simples maniobras de reajuste político.
«Yo creo que la presidenta Delcy Rodríguez tiene una gran oportunidad y ella decidirá cómo pasa a la historia, cómo quiere pasar a la historia; está en sus manos. Tiene muchísimas dificultades, pero de ella depende si pasa a la historia como la continuidad con Maduro —como una etapa de mero reajuste para la continuidad del madurismo— o si ella es el punto de quiebre, el punto de corte a partir del cual la sociedad se democratiza y la sociedad se reconcilia», interpeló el analista político.
El exalcalde hizo alusión directa a las recientes alocuciones oficiales del Ejecutivo: «Viene hablando de paz. Yo le doy el beneficio de la duda, pero le digo también: la gente quiere hechos concretos, no se trata de discursos, de proclamas».
«Esto se descompuso, el aparato del Estado se pulverizó y aplastó a la ciudadanía», agregó.
En tal sentido, Barreto advirtió de forma llana que el contexto social imposibilita pasar la página sin asumir responsabilidades: «Entonces no se trata de decir «Boto tierrita y no juego más» y “si no me acuerdo, no pasó”. Esto no es un reguetón. Esto es la vida real y el dolor que la gente ha arrastrado durante mucho tiempo».
Sin condiciones inmediatas para elecciones
Al evaluar el escenario electoral y las demandas de diversos sectores de la oposición mediática, Barreto descartó que existan los elementos técnicos e institucionales mínimos para convocar a las urnas de manera inmediata.
Señaló que portavoces de la oposición organizada estiman un margen técnico de hasta 40 semanas debido al rezago en los nombramientos del Poder Judicial y el Poder Electoral.
«Todo parece indicar que, lamentablemente, a pesar de que todos queremos un cambio de la situación, no hay condiciones para que haya unas elecciones inmediatamente (…). No se ha terminado de montar el Tribunal Supremo de Justicia; ni siquiera se ha creado el comité que va a evaluar las postulaciones al Consejo Nacional Electoral. Y con este Consejo Nacional Electoral que quedó quemado después de este proceso electoral del 28 de julio es imposible ir a unas elecciones porque no hay credibilidad», argumentó.
A juicio de Barreto, la resolución de la legitimidad de origen en el país requiere reactivar las mesas de negociación internacional con auditorías rigurosas.
«Hay que volver a negociar y a traer a los organismos internacionales como el Centro Carter, como la Comisión de Expertos de Naciones Unidas, los países amigos que manden observadores y veedores. Tiene que ser un proceso absolutamente transparente que no deje lugar a dudas, que no vuelva a pasar lo que ocurrió en las últimas elecciones, que quedó una sombra de duda sobre los resultados y que hasta la fecha no se ha podido establecer a quién pertenece la legitimidad de origen», sentenció.
Como ruta de salida, instó a Delcy Rodríguez a abrir el compás institucional más allá de las cúpulas: «Convoque al país, no solamente a las élites, a los grupos interesados; convoque al país real. Resuelva los problemas de la gente y en esa misma medida avancemos también de manera simultánea, no dejando las cosas para después, en hacer un nuevo Consejo Electoral que nos permita, por ejemplo, en un año a partir de esta fecha, ir a finales del 2027 a un proceso».
Frustración social, protestas y fallas en el diálogo actual
El dirigente político alertó que la parálisis política y económica es el detonante de las protestas de calle en el país.
«En la gente hay altos niveles de decepción, de frustración, escepticismo y desesperación; esas cuatro cosas. Y a veces esas cuatro cosas se canalizan de distintas maneras, y una de esas canalizaciones es la protesta, y la protesta tiene distintas formas a su vez de expresarse.», analizó.
Finalmente, Barreto criticó el formato de las mesas de concertación que promueve el Palacio de Miraflores, calificándolas de excluyentes por no incorporar a las fuerzas vivas del país.
«¿Qué ha pasado con esta mesa de diálogo y paz? Se fue desgastando sobre sí misma porque lo que convocó no era al país; era un grupo de importantes ciudadanos ─que son buenas personas─, pero que uno no puede decir «son factores representativos del pueblo». Yo no he visto reuniones de verdad con sindicalistas, por ejemplo», fustigó.
Barreto insistió en una genuina mesa de diálogo con propuestas viables para su ejecución: «como aquella famosa mesa redonda en Polonia, donde se discutía y se transmitía a las 24 horas las decisiones que se tomaban», recordó.
