El dólar aplasta a la bolsa de Caracas

Economía Opinión

Y la borra como fuente de inversión y financiamiento

Audio: https://clyp.it/xfhxt2sa

Ramón Lee D. –Luego de la tragedia del pasado 24 de junio, poco o nada ha cambiado en la agónica realidad de la Bolsa de Valores de Caracas (BVC). El corro capitalino continúa sumido en un letargo espasmódico, apagándose día a día tras haber borrado de un plumazo el 55% del terreno ganado en su Índice Bursátil de Capitalización (IBC) medido en dólares.

Los síntomas del colapso abundan en el mercado, pero ninguno es tan emblemático como el de la propia institución. A principios de año, una serie de eventos avivó las expectativas de los inversionistas, lo que disparó la cotización de las acciones de la BVC hasta 2,19 dólares, otorgando a la empresa una valoración de mercado superior a 120 millones de dólares.

Sin embargo, aquel espejismo bursátil se desmoronó con la misma fuerza con la que había subido. Hoy, la capitalización de la Bolsa de Valores de Caracas se ha reducido a 40 millones de dólares, una evaporación de valor que refleja no solo la desconfianza de los inversionistas, sino también el deterioro sistémico del parque empresarial venezolano.

Una institución acorralada por su propia inercia

Ante una emergencia social, económica y financiera que devora al país, el mercado de capitales urge de asistencia concreta, de políticas audaces y de compromisos reales, y no de promesas vacías. Diversos sectores y gremios han puesto sobre la mesa propuestas para recaudar recursos y financiar la reconstrucción del aparato social y productivo nacional. Pero la respuesta de la Bolsa ha sido el silencio.

Mientras el debate nacional se dinamiza con iniciativas frente a la crisis, en la BVC se ha enquistado un silencio escandaloso. Resulta insólito que una institución que hasta hace apenas semanas se mercadeaba con bombos y platillos como el motor indispensable para el crecimiento económico, hoy mute hacia el silencio absoluto.

Canales estériles y falta de propósito

La parálisis de la Bolsa es total y se evidencia en su propia comunicación. Sus canales oficiales se muestran estériles, lo que evidencia una carencia operativa que dejó de ser un secreto a voces para convertirse en una cruda realidad. No hay una hoja de ruta, no hay planteamientos estratégicos, ni se promueven acciones que justifiquen, en este momento, la relevancia o la existencia misma de la Bolsa dentro del Sistema Financiero Nacional.

El reloj corre en contra de una BVC que ha quedado expuesta, desnuda y paralizada ante un entorno adverso. En un panorama nacional que exige con urgencia liderazgo institucional, pericia técnica y, sobre todo, la experiencia necesaria para afrontar los desafíos históricos de la nación, la Bolsa de Valores de Caracas parece haber optado por la rendición pasiva.