Las personas trans representarán en una calle de Caracas el viacrucis que padecen todos los días

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Su esperanza de vida es menor. Les cierran las puertas de la casa y del trabajo. Y no se van a quedar calladas. Este 13 de junio mostrarán, en el bulevar de Sabana Grande, todo lo que las agobia

Vanessa Davies

Murmullos. Torcidas de ojos. Empujones. Violaciones. Desconocimiento de su identidad. Asesinatos. Lo que viven las personas trans es un verdadero viacrucis. Y así lo van a representar el próximo 13 de junio en Caracas.

Como lo describe Amnistía Internacional, hablar de trans es hablar de personas cuya identidad de género no se adapta a lo que se espera -según lo convencional- de su género y del sexo. En consecuencia, les niegan el derecho a la identidad, les restringen el derecho al trabajo y les desconocen el derecho a existir.

Identidad. El Monitor Marielle Franco -que lleva el nombre de la activista brasileña asesinada en 2018- refiere que solo cinco países de América Latina y el Caribe garantizan el reconocimiento legal del género autopercibido.

Trabajo. “La discriminación laboral es una realidad”, enfatiza Tristán, hombre trans venezolano. “Hay un caso muy famoso, por ejemplo, de una persona que trabajaba en un restaurante de poke y se identificaba como hombre trans, pero al momento de trabajar le pedían que se vistiera de forma femenina; que no se dejara, por ejemplo, el bigote. Eso se ve en muchas ocasiones. A mí me ha pasado: ‘Ah, bueno, sí, todo chévere. Permíteme tu copia de la cédula o del RIF’. Y entonces aparece mi nombre legal y me ven la cara de hombre, se confunden y no me vuelven a llamar. Y eso se ve mucho”, relata.

Vida. Por si fuera poco, ser trans puede costar la vida: solo en 2024 fueron asesinadas 113 mujeres trans en América Latina y el Caribe, según La red sin violencia Lgbtiq+. El homicidio, alerta la Red, suele estar precedido por amenazas, extorsiones, violencia sexual y hasta desapariciones. El Observatorio de Personas Trans Asesinadas 2025 reportó 281 personas trans y de género diverso asesinadas entre octubre de 2024 y septiembre de 2025 en Europa.

Ya en Venezuela, y de acuerdo con el Observatorio Venezolano de Violencias Lgbtiq+, entre 2008 y 2024 se conocieron 137 transfemicidios. También, 52 casos de discriminación y violencia hacia personas trans entre 2022 y el primer semestre de 2023.

Morir antes de tiempo

El sábado 13 de junio, y como parte del Mes del Orgullo, “vamos a tener la Memoria a favor de las vidas trans, que es recordar a las personas trans que han sido asesinadas, que han sido violentadas, que han perdido la vida en hechos lamentables o se han suicidado”, explica la activista y abogada venezolana Richelle Briceño.

El Centro para la Prevención del Suicidio de Canadá asegura que las personas trans tienen más probabilidades de pensar en suicidio e intentar suicidarse que las personas heterosexuales, lesbianas, gay y bisexuales. Enfrentan, además, factores de estrés muy particulares, como la discriminación y la falta de aceptación.

“La esperanza de vida de las personas trans hoy día es de entre 35 a 40 años, a lo sumo. Quienes no están en ese rango son la excepción de la regla”, subraya Briceño.

El Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento de Argentina afirma que las mujeres trans viven unos 37 años, mientras el promedio de la población es 77 años, por lo que se pierden al menos 40 años. ¿Los factores de riesgo? La familia las rechaza, no las aceptan en los trabajos, la violencia las encara.

La esperanza de vida de las personas trans en México es de 35 años, pero en los varones es de 74 años y en las mujeres es de 79 años, de acuerdo con el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores de México. Realidades como el trabajo sexual y la economía informal forman parte de su cotidianidad.

En 2015, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos indicó que ocho de cada 10 mujeres trans asesinadas en América Latina tenían 35 años o menos.

“También mueren por hormonizaciones no seguidas por médicos profesionales, o realizadas en clínicas clandestinas; o por inyección de sustancias que el cuerpo termina rechazando”, remarca Briceño.

Las mujeres trans pueden recibir estrógenos para tener menos vello en el cuerpo y mamas de mayor tamaño. Los hombres trans pueden recibir testosterona para que cambie su voz, aumente su fuerza y florezca el vello en su rostro. Pero todo esto debe hacerse bajo control médico.

No siempre es así. Un trabajo difundido en la publicación Malvestida reveló que población trans de México se ha llegado a inyectar aceite de automóvil, aceite de cocina, biopolímeros, vaselina y hasta cemento.

“La población trans se expone a la violencia familiar, la violencia de la calle, la violencia social, el suicidio, las autolesiones y las consecuencias de los tratamientos en clínicas clandestinas”, resume Briceño. “Esa es una realidad catastrófica”.

El viacrucis para la memoria

Varias organizaciones de la población sexodiversa de Venezuela realizarán el viacrucis trans el sábado 13 de junio en el bulevar de Sabana Grande, en Caracas. No solo para visibilizar una día a día difícil, sino también, para honrar a las personas trans “que han puesto su grano de arena en la lucha por los derechos humanos del colectivo Lgbtiq+ en Venezuela: personas que ya no están, pero que las recordamos con mucho cariño”, comenta Briceño. Por ejemplo, Rummie Quintero, “que dedicó años de vida al activismo y que se fue de este plano sin ver realizado su sueño”; Ronny Ortega, dirigente del estado Aragua, y otras figuras.

El viacrucis constará de siete u ocho estaciones, “y en cada estación se va a hablar de cada uno de esos padecimientos y sufrimientos que viven las personas trans”, como la condena y la muerte.

La concentración comenzará a las 5:00 pm en la Calle del Artista (conocida antiguamente como el “callejón de la puñalada”) en Sabana Grande. La manifestación avanzará hasta la calle aledaña, la Villaflor.

“Queremos recordar de esta manera el padecimiento que vivimos las personas trans, el padecimiento que vivieron las personas que ya no están en el plano terrenal. Y es un llamado a la sensibilidad social, porque desde que nacemos estamos condenadas y condenados”, enfatiza.

Sin embargo, el mensaje que quiere dejar Richelle Briceño es de esperanza. Por eso, el vía crucis concluirá con poesía y teatro: “A las personas trans, si algo nos caracteriza, es el optimismo y la alegría”.

“Quiero estudiar, trabajar, tener un empleo digno y formar una familia. Son cosas que me gustaría conseguir”, expresa Andrea, una muchacha trans. Ella, como todas y todos, sigue luchando por su sueño.

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