Mr. Rubio, petróleo amateur y tutela

Opinión

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Rafael Gallegos.- La declaración del secretario de Estado norteamericano, según la cual en Venezuela es la primera vez que se explota petróleo de manera profesional, no es al voleo. Algún trasfondo debe tener. A esos niveles no hablan por hablar, ni hay que recordar aquella frase de que no se fijen en lo que digo sino en lo que hago. Yo no creo que Mr. Rubio no tiene una panorámica de lo que el petróleo venezolano ha significado en la geopolítica mundial. Que no conozca los niveles de profesionalización de nuestra industria petrolera previos a este descalabro. La gran pregunta es: ¿qué se busca con ese tipo de declaraciones?  

Venezuela fue durante décadas el mayor exportador de petróleo del mundo. En esa época, el manejo del negocio lo tenían básicamente las subsidiarias de Standard Oil, Shell y Gulf; lo cual, de por sí, aleja cualquier comentario de amateurismo. Durante ese período se llegó a producir 3 millones 700 mil barriles diarios en 1970.  

Luego, Pdvsa llegó a ser considerada una de las empresas top del petróleo del mundo (lo que aleja, una vez más, el concepto de amateurismo). Entre sus muchos logros destacamos el cambio de patrón de refinación, que modernizó nuestras refinerías y convirtió a Venezuela en exportador de gasolina, al sacar casi el triple de gasolina por cada barril procesado, así como la internacionalización, que permitía llevar de la vaca a la boca los crudos pesados —tan difíciles de mercadear—, es decir, del fondo del pozo hasta los principales centros de consumo del mundo.

Además, la fundación de Intevep, con extraordinarios aportes científicos y técnicos; el CIED, premiado como la mejor universidad corporativa del mundo; la explotación de la Faja; el desarrollo de los campos de Monagas y Apure, etc. Es decir, un derroche de profesionalismo. Venezuela iba rumbo a los casi seis millones de barriles diarios, lo que la habría colocado como el cuarto productor petrolero del mundo. ¿Qué tal?

Punto de inflexión

Si hubiera un evento que marcara la ruta del descalabro de la industria petrolera venezolana, sería la expulsión de 23.000 técnicos de Pdvsa. Ninguna empresa del mundo aguanta tal desaguisado. Como si les estorbara, o no les conviniera la Venezuela de seis millones de barriles. Allí Mr. Rubio, comenzó la decadencia, por no decir el descalabro, hasta nuestro negocio petrolero actual. Luego de muchos años de profesionalización en el negocio.

Tutela

No podemos descartar que la frase de Mr. Rubio es un ejercicio de inocencia para justificar la tutela petrolera por la alta desprofesionalización de la industria.  O para justificar el flujo de dinero petrolero hacia Estados Unidos sin que cinco meses después se nos exprese a los venezolanos: ¿cuántos dólares son, cuánto se ha devuelto a Venezuela, en qué ha sido utilizado, cuánto es la comisión, Preguntas que los venezolanos debemos exigir sean respondidas.  

Profesionales

En Venezuela hay una muy alta cantidad de técnicos capaces de asumir el control de la industria petrolera y el manejo de sus beneficios, que, por cierto, hoy cuestionamos la Ley Chucuta que rige el negocio, llena de opacidades y de potencial discrecionalidad. Hasta el cansancio, han expresado conocedores del tema que, con esa Ley, no vendrán inversionistas importantes. ¿Es que no hay interés, por ahora, en desarrollar la industria petrolera venezolana más allá de los crudos pesados que faciliten los procesos de refinación en Estados Unidos y equilibren los precios de la gasolina? ¿Será que, por ahora, no conviene que los crudos venezolanos livianos y medianos compitan con el crudo norteamericano? No podemos ser tan inocentes, piensa mal y acertarás… o te aproximarás.

Por otra parte, es curioso que en el país con más técnicos petroleros por kilómetro cuadrado, no se haya consultado a tantos técnicos venezolanos marginados acerca de qué hacer y cómo proceder para levantar una industria de hidrocarburos profesional y top en el mundo. Algo importante deben tener para aportar el Colegio de Ingenieros, la Sociedad Venezolana de ingenieros de Petróleo, la Gente del Petróleo (donde estamos dignamente agrupados y activos los técnicos expulsados en el “punto de inflexión”), la gente del Plan Táctico de Emergencia, que agrupa a más de 500 técnicos listos para agregar valor a Pdvsa antes de la incorporación de capitales y nuevas empresas, evitando rebatiñas como la que nos acontece.

Además, hay otras agrupaciones y personalidades, así como gladiadores capaces de estar en el centro del ruedo, en lugar de ser pasivos espectadores en las tribunas. Estos miles de técnicos harían innecesaria la tutela y menos aún en una industria cuya naturaleza la convierte en aliada de Norteamérica. Tal como en la Segunda Guerra Mundial, cuando el petróleo venezolano (con profesionalismo y sin tutela) fue fundamental para el triunfo aliado.

Demasiados logros históricos para hablar de desprofesionalización.

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