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Julio A. López, editor jefe. — La petrolera anglo-neerlandesa Shell firmó cinco acuerdos con Venezuela para impulsar proyectos de petróleo y gas, entre ellos el desarrollo del gigantesco campo costa afuera de Loran, una acumulación transfronteriza compartida con Trinidad y Tobago que contiene aproximadamente siete billones de pies cúbicos (7 TCF) de gas natural.
Los convenios formalizan la participación de Shell en una de las áreas gasíferas más importantes del Caribe y representan un paso decisivo para que Venezuela entre finalmente al mercado de exportación de gas natural. Además del desarrollo de Loran, los acuerdos contemplan la expansión de la producción en los campos petroleros del norte de Monagas y la adquisición de equipos destinados a reducir la quema de gas (flaring), una práctica que históricamente ha generado pérdidas económicas y emisiones contaminantes.
El campo Loran forma parte de la Plataforma Deltana y se ubica en aguas compartidas entre Venezuela y Trinidad y Tobago. Diversas estimaciones sitúan sus reservas entre 7 y 7,3 TCF, lo que lo convierte en uno de los mayores descubrimientos de gas sin desarrollar de la región.
La puerta de entrada al negocio exportador de gas
El proyecto adquiere una relevancia estratégica porque complementa el desarrollo del campo Dragón, otro yacimiento venezolano en el que Shell participa y que posee alrededor de 4,2 TCF de reservas. Juntos, ambos proyectos podrían permitir el inicio de las primeras exportaciones significativas de gas natural venezolano hacia Trinidad y Tobago, donde sería procesado en las instalaciones de gas natural licuado (GNL) de Atlantic LNG para su comercialización internacional.
La importancia de este esquema radica en que Trinidad y Tobago cuenta con una infraestructura de licuefacción consolidada, pero enfrenta un déficit de suministro de gas. Venezuela, por el contrario, dispone de enormes reservas costa afuera aún sin desarrollar. La combinación de ambos factores crea una oportunidad natural para integrar recursos venezolanos con la infraestructura trinitense.
Shell regresa al centro de la industria energética venezolana
Hace pocos años, Shell había reducido significativamente su presencia en Venezuela. Sin embargo, los nuevos acuerdos la vuelven a ubicar entre los principales socios estratégicos de Pdvsa en proyectos de petróleo y gas.
El acuerdo también refleja el creciente interés internacional en los recursos gasíferos venezolanos. La británica BP firmó acuerdos separados para participar tanto en Loran como en el proyecto vecino Cocuina-Manakin, igualmente ubicado en la frontera marítima entre Venezuela y Trinidad y Tobago.
Más de 11 TCF en desarrollo
La suma de las reservas estimadas de Loran (7 TCF) y Dragon (4,2 TCF) sitúa en más de 11 TCF de gas natural los proyectos en los que Shell tiene participación directa. Diversas fuentes del sector consideran que estos desarrollos constituyen el primer paso para monetizar una parte de los enormes recursos gasíferos venezolanos, estimados entre los más grandes del hemisferio occidental.
Más allá de los volúmenes de producción, el acuerdo tiene un significado geopolítico y económico considerable. Durante décadas, Venezuela concentró sus esfuerzos en el petróleo, mientras que gran parte de sus reservas de gas permaneció sin explotar. El desarrollo de Loran podría marcar el inicio de una nueva etapa en la que el gas natural se convierta en uno de los pilares de las exportaciones energéticas venezolanas.
Para Shell, el proyecto representa una oportunidad de consolidar su posición en el Caribe y de asegurar un suministro adicional para la cadena regional de GNL. Para Venezuela, constituye uno de los avances más importantes en materia energética de las últimas décadas y una oportunidad para transformar reservas geológicas en ingresos de exportación y generación de empleo especializado.
