La disputa por el precio del gas obliga a Methanex a paralizar una de las mayores plantas de metanol del Caribe
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Julio A. López, editor jefe.- La canadiense Methanex, el mayor productor y comercializador mundial de metanol, anunció el cierre indefinido de su planta Titan en Trinidad y Tobago tras el fracaso de las negociaciones para renovar el contrato de suministro de gas natural con el Gobierno trinitense y la estatal National Gas Company (NGC). La decisión representa un nuevo golpe para la industria petroquímica del Caribe y evidencia la creciente escasez de gas que enfrenta el país.
La instalación Titan tiene una capacidad de producción anual de 860.000 toneladas de metanol, uno de los insumos petroquímicos más utilizados del mundo para fabricar plásticos, pinturas, adhesivos, combustibles, solventes y una amplia gama de productos industriales.
El contrato vigente para el suministro de gas expira en el tercer trimestre de 2026. Sin un nuevo acuerdo económicamente viable, Methanex informó que iniciará un proceso de preservación de la planta para mantener abierta la posibilidad de reiniciar las operaciones si las condiciones del mercado mejoran.
El precio del gas fue el punto de ruptura, según la empresa, las negociaciones no permitieron alcanzar un precio competitivo para el suministro de gas natural.
Por su parte, la NGC sostuvo que Methanex solicitó un precio considerablemente inferior al establecido en el contrato vigente e incluso por debajo del costo de adquisición del propio gas por parte de la empresa estatal, lo que hacía inviable aceptar las condiciones propuestas.
Methanex, en cambio, argumentó que el actual equilibrio entre oferta y demanda de gas en Trinidad y Tobago ha elevado tanto los costos que operar la planta dejó de ser comercialmente rentable.
La decisión trasciende un simple desacuerdo comercial; se trata de un problema estructural para Trinidad y Tobago. Durante años, la excolonia británica fue considerada el principal centro petroquímico del Caribe gracias a su abundante producción de gas natural. Sin embargo, el agotamiento de varios yacimientos maduros, unido a la demora en desarrollar nuevos proyectos costa afuera, ha reducido significativamente la disponibilidad de gas para las industrias de metanol y amoníaco.
En su reporte del primer trimestre de 2026, Methanex ya había advertido que la renovación del contrato de Titan dependía de alcanzar condiciones comerciales aceptables, lo que dejaba entrever un elevado riesgo de interrupción de las operaciones.
La planta Atlas, en la que Methanex posee una participación económica del 63,1 %, continúa igualmente fuera de operación y en estado de preservación.
Con ambas instalaciones inactivas, el país pierde capacidad para producir aproximadamente 2,5 millones de toneladas anuales de metanol, lo que reduce uno de sus principales generadores de divisas por exportaciones.
Aunque Methanex afirmó que Titan actualmente no contribuía de forma significativa a su EBITDA debido a limitaciones operativas previas, la salida permanente de capacidad productiva podría endurecer el mercado internacional del metanol si la escasez de gas en Trinidad se prolonga.
Trinidad y Tobago continúa siendo uno de los principales exportadores mundiales de metanol y un proveedor estratégico para América del Norte, Europa y América Latina. Una reducción prolongada de su producción podría favorecer a fabricantes ubicados en Estados Unidos, Oriente Medio y Asia, donde el acceso a gas natural resulta más competitivo.
La decisión de Methanex también envía una señal al mercado energético internacional: disponer de reservas de gas ya no basta para sostener una industria petroquímica competitiva. La estabilidad regulatoria, los contratos de largo plazo y los precios comercialmente sostenibles son factores determinantes para mantener inversiones por miles de millones de dólares.
La situación también pone de relieve una oportunidad para Venezuela. Con las mayores reservas probadas de gas natural de América Latina y proyectos offshore como Plataforma Deltana, Mariscal Sucre, Dragon, Loran-Manatee y los desarrollos del Golfo de Paria, el país podría convertirse en un proveedor clave de gas para el Caribe y recuperar protagonismo en la cadena regional del metanol y otros petroquímicos.
Si Venezuela logra desarrollar su infraestructura de producción, procesamiento y exportación de gas bajo un marco regulatorio estable y con inversión internacional, podría abastecer tanto a su propia industria como a mercados vecinos que hoy enfrentan limitaciones estructurales de suministro, entre ellos Trinidad y Tobago. La paralización de Titan demuestra que, en el negocio petroquímico, la disponibilidad competitiva de gas sigue siendo el principal factor para la supervivencia de las plantas industriales.
