The Daily Journal.— El trágico doble terremoto que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio ha tenido un impacto inmediato en la percepción de los mercados financieros internacionales. A pesar de que el país había logrado una recuperación en sus términos de renta fija soberana tras la captura de Nicolás Maduro ene enero pasado, una parte importante de esa confianza ganada se evaporó debido a la magnitud de la catástrofe y la incertidumbre sobre los costos de reconstrucción.
El deterioro de los indicadores financieros quedó evidenciado en el comportamiento del riesgo país de la nación suramericana, medido a través del indicador Emerging Bond Index (EMBI) de la firma estadounidense JPMorgan.
Incremento acelerado en pocas jornadas bursátiles
En las horas previas a la catástrofe natural, según reportó Bloomberg, los bonos soberanos reflejaban su mejor momento en meses, ubicando el riesgo país venezolano en 6.262 unidades. Sin embargo, las presiones económicas derivadas del sismo provocaron una fuerte corrección en los mercados de deuda.
Al cierre del 7 de julio de 2026, el medio especializado reportó que el indicador de JPMorgan se situó en 7.098 puntos, lo que representa un drástico incremento de 836 puntos básicos acumulados en tan solo ocho ruedas bursátiles.
Un escenario complejo para el financiamiento
Este repunte interrumpe la tendencia alcista que experimentaban los papeles de deuda pública venezolana, los cuales venían captando el interés de los inversionistas tras el cambio político en el Ejecutivo de la república. No obstante, Venezuela aún tiene los bonos más baratos del mundo, una condición que refleja los profundos desafíos estructurales que arrastra la economía.
La escalada del riesgo país por encima de los 7.000 puntos impone un panorama complejo para la administración pública en sus esfuerzos por reconstruir el país tras el doblete sísmico. Un índice EMBI elevado encarece sustancialmente los costos de cualquier eventual emisión de deuda o solicitud de financiamiento internacional privado, recursos que se perfilan como indispensables para acometer el plan de infraestructura urbana y vial tras el colapso provocado por los terremotos.
Con información de Bloomberg.-
