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Julio A. López, editor jefe .- Harbour Energy inició la búsqueda de sus principales contratistas de servicios para desarrollar el yacimiento Zama, el mayor descubrimiento petrolero sin desarrollar de México, ubicado en aguas someras frente a Tabasco, en la cuenca del Sureste.
El proyecto, que contiene recursos brutos recuperables estimados en 750 millones de barriles de petróleo, había avanzado con lentitud bajo la operación de la estatal Pemex, pero ha cobrado urgencia desde que el operador británico asumió el control a finales de 2025.
Un cambio de manos que reactivó el proyecto
Zama fue descubierto en 2017 por la texana Talos Energy y evaluado con éxito entre 2018 y 2019, pero la compañía perdió el control del yacimiento en 2022 tras una resolución de la autoridad reguladora mexicana que determinó que un bloque adyacente, operado por Pemex, contenía la mayor parte de las reservas del yacimiento.
Ese conflicto de unitización se resolvió finalmente en 2022, y en diciembre de 2025 el gobierno mexicano, a través de la Secretaría de Energía (SENER), aprobó formalmente el traspaso de la operación a Harbour Energy, con el respaldo unánime de los socios del proyecto.
En el esquema actual, Harbour mantiene una participación operativa del 32.22% en el Bloque 7, mientras que Pemex conserva el 50.43% y Talos Energy México el 17.35%. Esta estructura sufrirá un ligero ajuste una vez que Harbour complete la venta de un 5% de interés a una subsidiaria del Grupo Carso, del empresario mexicano Carlos Slim, que ya posee el 80% de Talos Energy México y, con esta operación, consolidaría una participación indirecta del 13,9%.
Ingeniería en marcha y meta de decisión final de inversión
Según indicó Harbour en una presentación de mayo, la ingeniería y el diseño conceptual (FEED) de Zama están previstos que comenzar más adelante este año. Para dar ese paso, el operador solicitó expresiones de interés a contratistas para tres paquetes de trabajo principales: la unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO), el sistema de producción submarino (SPS) y los umbilicales, risers y líneas de flujo submarinas (SURF).
Fuentes del sector señalaron que tanto el paquete SPS como el SURF representarán contratos sustanciales que atraerán a gigantes regionales de la industria submarina como TechnipFMC, OneSubsea y Subsea7.
Harbour también busca un contratista geofísico para realizar un estudio marino de nodos de fondo oceánico en Zama, un paso técnico previo indispensable para finalizar el diseño del desarrollo.
La reutilización de un buque ya construido
Para acelerar el arranque de la producción, Harbour y sus socios seleccionaron como concepto de desarrollo preferido una unidad FPSO, y el operador ha indicado su intención de utilizar el buque existente Lakam Ha —anteriormente conocido como Armada Claire—, actualmente amarrado en Singapur a la espera del inicio de su remodelación.
Según fuentes del mercado, se manejaría un cronograma ajustado de aproximadamente 15 meses para la entrega de la unidad flotante tras la adjudicación del contrato, dado que el FPSO requeriría modificaciones y actualizaciones considerables para adaptarse a las condiciones de Zama. Poco se sabe sobre la identidad del actual propietario del buque, aunque se entiende que se trata de una firma privada mexicana; sin embargo, fuentes indicaron que Harbour estaría considerando adquirir la unidad directamente.
El operador ha planteado que Lakam Ha funcionaría como un sistema de producción temprana que, con el tiempo, podría ser reemplazado por un buque de producción más permanente, mientras que el contratista exitoso podría acceder a un atractivo contrato de arrendamiento y operación (L&O) u operación y mantenimiento (O&M) de entre 10 y 15 años.
Un proyecto de largo aliento para México
Nigel Hearne, director de operaciones de Harbour, señaló en una llamada de resultados en mayo que los dos polos de producción que la compañía desarrolla en México —Zama y el cercano yacimiento Kan— representan “una de nuestras oportunidades de crecimiento a largo plazo más significativas”. Ambos proyectos, dijo, entrarán en la fase de ingeniería FEED este año, con el objetivo de estar listos para una decisión final de inversión en un horizonte de 18 meses, posiblemente uno de ellos hacia fin de año.
“Es un momento emocionante estar en México. Ambos proyectos han madurado mucho en los últimos 12 meses. Serán proyectos de larga vida útil. Necesitamos asegurarnos de que sean competitivos en el tiempo”, afirmó Hearne.
Con una producción petrolera mexicana en declive sostenido durante las últimas dos décadas, Zama se perfila como una pieza clave para que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum revitalice el sector energético del país mediante esquemas de asociación entre el capital privado y la empresa estatal Pemex.
