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The Daily Journal.— Honda Motor registró pérdidas netas cercanas a los 2.700 millones de dólares durante su último año fiscal, en lo que representa el peor revés financiero de la automotriz japonesa desde que comenzó a cotizar públicamente en la Bolsa de Tokio en la década de 1950.
El resultado refleja el fuerte impacto que la industria automotriz mundial está sufriendo tras el enfriamiento de la demanda de vehículos eléctricos, un mercado que hasta hace pocos años parecía destinado a reemplazar rápidamente los motores de combustión tradicional.
La compañía japonesa informó que gran parte del deterioro financiero se debió a costos millonarios de reestructuración, a la cancelación de proyectos tecnológicos y a la depreciación de inversiones vinculadas a su estrategia de electrificación. Las pérdidas extraordinarias superaron los 9.000 millones de dólares, lo que obligó a Honda a replantear parte de sus planes de expansión en el sector eléctrico en Norteamérica y en Asia.
Durante los últimos años, Honda había acelerado agresivamente su transición hacia automóviles eléctricos e impulsados por hidrógeno, prometiendo eliminar progresivamente los motores de gasolina para 2040. Esa estrategia la colocó entre las empresas japonesas más comprometidas con la movilidad eléctrica, en contraste con fabricantes como Toyota, que apostaron más fuertemente por vehículos híbridos.
Sin embargo, la realidad del mercado comenzó a cambiar. Las altas tasas de interés, el costo de las baterías, la infraestructura de carga limitada y la desaceleración económica global redujeron el entusiasmo de muchos consumidores por los vehículos eléctricos. En Estados Unidos —uno de los mercados más importantes para Honda— las ventas del sector mostraron señales de estancamiento durante 2025, mientras varios programas de subsidios federales comenzaron a reducirse.
La situación también golpeó a otros gigantes automotrices. Ford y General Motors han reconocido pérdidas multimillonarias en sus divisiones eléctricas, mientras que fabricantes europeos como Volkswagen y Mercedes-Benz revisan sus cronogramas de electrificación para adaptarlos a una transición más lenta de lo previsto.
Como parte de su reorganización, Honda confirmó la suspensión de varios proyectos eléctricos destinados al mercado estadounidense, incluidos programas desarrollados junto a General Motors y algunas iniciativas tecnológicas vinculadas a Sony. La empresa buscará ahora concentrarse en modelos híbridos, tecnologías de combustión más eficientes y segmentos con mayor rentabilidad inmediata.
Analistas consideran que el caso Honda simboliza un cambio importante dentro de la industria automotriz mundial: la transición hacia la movilidad eléctrica continúa avanzando, pero a un ritmo mucho más lento, más costoso y más complejo de lo que las grandes automotrices proyectaban hace apenas cinco años.
