The Daily Journal.– El Gobierno de Cuba confirmó haber recibido este jueves a una delegación estadounidense encabezada por el director de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), John Ratcliffe. La visita fue solicitada por Washington e incluyó una reunión de trabajo con autoridades del Ministerio del Interior en la capital de la isla.
Según la información oficial difundida por el diario Granma, el encuentro tuvo como objetivo“contribuir al diálogo político entre ambas naciones, como parte de los esfuerzos por afrontar el escenario actual”.
Rechazo a la lista de patrocinadores del terrorismo
Uno de los ejes centrales de la reunión fue la discusión sobre la permanencia de Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo elaborada por Estados Unidos. El gobierno cubano informó que los intercambios sostenidos permitieron “demostrar categóricamente que Cuba no constituye una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU., ni existen razones legítimas para incluirla” en dicho listado.
Durante las conversaciones, las autoridades cubanas ratificaron su «condena de manera inequívoca al terrorismo en todas sus formas y manifestaciones”.
En el comunicado, La Habana fue enfática al negar cualquier vínculo con actividades hostiles hacia territorio estadounidense. El gobierno declaró que “una vez más se evidenció que la Isla no alberga, no apoya, no financia ni permite organizaciones terroristas o extremistas; ni existen bases militares o de inteligencia extranjera en su territorio”.
Pese a las diferencias políticas, el reporte oficial destaca una voluntad de trabajo conjunto en áreas específicas de seguridad.
A principios de mayo, El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su gobierno podría “tomar” Cuba próximamente. Durante una cena privada del Forum Club en West Palm Beach, el mandatario republicano aseguró que se encargará de Cuba, pero que primero concluirá la guerra en Irán, ya que le gusta “terminar el trabajo”.
Anteriormente, la Casa Blanca había anunciado nuevas medidas coercitivas contra la isla. A través de una orden ejecutiva, Washington impuso sanciones contra personas y entidades señaladas como responsables de actos de represión y de acciones consideradas una amenaza para la seguridad nacional estadounidense.
