Venezuela sí tiene solución: Una conversación con Roberto Smith Perera

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Julio A. López, editor jefe.– Roberto Smith Perera no pertenece al grupo de improvisados que suelen aparecer en tiempos de crisis nacional. Matemático egresado de la Universidad Simón Bolívar y doctor en Políticas Públicas por la Universidad de Harvard, Smith construyó una trayectoria que combina experiencia académica, gestión pública y emprendimiento privado. Fue ministro de Transporte y Comunicaciones de Venezuela, embajador ante la Unión Europea, arquitecto del programa económico “El Gran Viraje” y fundador de Digitel Venezuela y Digicel El Salvador. Durante décadas ha trabajado en áreas relacionadas con la infraestructura, las telecomunicaciones, la energía y el desarrollo económico. Ahora presenta una de las propuestas más ambiciosas para el futuro venezolano: un plan de reconstrucción nacional valorado en seis trillones de dólares, contenido en su libro Venezuela Primer Mundo.

En una conversación exclusiva, Smith sostiene que Venezuela no puede salir de su crisis mediante reformas parciales o acuerdos políticos limitados. A su juicio, el deterioro institucional acumulado durante décadas obliga a un rediseño completo del Estado y de la economía.

“El gradualismo no existe para un país destruido institucionalmente”, afirma. “No puedes pretender reconstruir Venezuela manteniendo intactas las mismas estructuras judiciales, electorales y administrativas que llevaron al colapso”.

Smith argumenta que la experiencia de Europa del Este tras la caída del comunismo ofrece lecciones fundamentales para Venezuela. Menciona específicamente los casos de Estonia, Lituania, Hungría y Polonia, países que impulsaron reformas simultáneas y profundas en sus sistemas políticos y económicos.

“Los países que hicieron cambios parciales fracasaron. Los que ejecutaron transformaciones simultáneas lograron despegar”, explica. “Polonia multiplicó su economía varias veces porque estableció rápidamente nuevas reglas institucionales, la apertura económica y la estabilidad jurídica”.

En su visión, Venezuela requiere un “reseteo constitucional” que permita reconstruir el sistema judicial, el aparato fiscal, las fuerzas de seguridad y las estructuras económicas bajo nuevas reglas de funcionamiento.

Ese planteamiento se refleja en Venezuela Primer Mundo, un documento de más de 800 páginas que describe una transformación nacional a diez años, basada en la inversión privada, la apertura económica y la reconstrucción institucional. El plan propone movilizar aproximadamente seis billones de dólares en catorce sectores estratégicos, desde energía y telecomunicaciones hasta inteligencia artificial, salud, educación e infraestructura.

El núcleo financiero de la propuesta descansa en el petróleo y el gas venezolanos. Smith rechaza abiertamente la visión histórica que calificó al petróleo como “el excremento del diablo” y sostiene que la riqueza energética constituye precisamente la herramienta que permitiría financiar la reconstrucción del país.

“Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo y una de las mayores reservas de gas del hemisferio occidental”, señala el documento. Smith considera que esos recursos pueden convertir al país en “el Dubái de América Latina” si logra combinar estabilidad institucional, capital internacional y alianzas estratégicas.

Durante la entrevista, Smith insiste en que la reconstrucción no puede ejecutarse sector por sector ni mediante programas aislados. Usa como ejemplo la creación de Digitel, empresa que requirió cientos de millones de dólares en inversión simultánea en redes, tiendas, tecnología y personal.

“No puedes construir un país primero haciendo carreteras y después pensando en universidades. Todo tiene que desarrollarse al mismo tiempo”, explica. “No existe una transformación nacional fragmentada”.

En materia educativa, Smith plantea incluso escenarios que hace pocos años habrían parecido irreales para Venezuela. Menciona la posibilidad de desarrollar universidades de escala internacional, financiadas con recursos energéticos, inspirándose en modelos impulsados por Texas A&M o en proyectos académicos desarrollados en Arabia Saudita y en los Emiratos Árabes Unidos.

El plan también dedica amplios capítulos al papel geopolítico que Venezuela podría desempeñar en un nuevo escenario hemisférico. Smith interpreta que Estados Unidos atraviesa una redefinición estratégica de sus prioridades globales y que Washington busca fortalecer su presencia económica y energética en el hemisferio occidental.

“El hemisferio occidental volvió a convertirse en una prioridad estratégica para Estados Unidos”, sostiene. “Y Venezuela puede convertirse en uno de sus principales socios energéticos”.

“La oportunidad existe”, afirma. “Pero las ventanas estratégicas no permanecen abiertas para siempre”.

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