Audio: https://clyp.it/ug23jkj5
Julio A. López, editor jefe.— El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, lanzó el miércoles una de las declaraciones más duras de la actual administración sobre Cuba, Irán, la seguridad hemisférica y la crisis sanitaria internacional, dejando claro que Washington considera al régimen cubano una amenaza activa para la seguridad nacional estadounidense y reafirmando que la Casa Blanca está dispuesta a actuar frente a cualquier riesgo estratégico que surja a apenas 90 millas de las costas de Florida.
Durante una intervención en Homestead, al sur de Florida, Rubio afirmó que Cuba continúa actuando como una plataforma de influencia rusa y china en el Caribe y acusó al gobierno de La Habana de mantener vínculos históricos con actividades desestabilizadoras en América Latina.
“El problema no es solo Cuba como Estado fallido; el problema es quiénes operan dentro de Cuba”, explicó Rubio al referirse a la presencia de estructuras de inteligencia de Rusia y China en territorio cubano.
Las declaraciones elevan nuevamente la tensión diplomática entre Washington y La Habana en un momento particularmente delicado para el Caribe y para la política exterior estadounidense en América Latina. Rubio sostuvo, además, que Estados Unidos no permitirá que la ayuda humanitaria destinada al pueblo cubano quede controlada por el conglomerado militar GAESA, al que acusó indirectamente de lucrarse con productos destinados a la población civil.
El jefe de la diplomacia estadounidense aseguró que organizaciones vinculadas a la Iglesia católica y diversas ONG internacionales podrían encargarse de distribuir asistencia dentro de la isla, evitando así los canales controlados por el aparato militar cubano.
En materia sanitaria, Rubio también arremetió contra la Organización Mundial de la Salud, acusándola de actuar de manera deficiente durante la pandemia de COVID-19 y de reaccionar tarde ante el brote de ébola en África central.
El funcionario confirmó que Washington ha endurecido los controles migratorios y sanitarios para evitar la entrada de posibles casos de ébola al territorio estadounidense, incluido el desvío reciente de vuelos internacionales por razones preventivas.
“La prioridad del Gobierno de Estados Unidos es que el ébola jamás llegue a nuestro país”, afirmó Rubio, quien también anunció apoyo financiero para clínicas de emergencia en la República Democrática del Congo y en países vecinos.
En el frente geopolítico, Rubio criticó duramente a varios aliados europeos de la OTAN por lo que calificó de falta de firmeza frente a Irán. Según el secretario de Estado, numerosos gobiernos occidentales reconocen públicamente que Teherán representa una amenaza estratégica, pero evitan asumir costos políticos o militares para contenerlo.
Las declaraciones reflejan el creciente malestar de la administración de Donald Trump hacia algunos socios tradicionales de Occidente, especialmente en medio de las negociaciones nucleares con Irán y de la escalada de tensiones en Medio Oriente.
Rubio confirmó, además, avances diplomáticos con India para ampliar la cooperación energética y dejó entrever que Venezuela podría convertirse en un proveedor importante de petróleo para Nueva Delhi en los próximos meses. Incluso mencionó la posibilidad de futuras reuniones de alto nivel entre autoridades venezolanas e indias para discutir acuerdos energéticos.
Sobre Irán, el secretario de Estado sostuvo que Washington todavía apuesta por una salida diplomática, aunque advirtió que el presidente Trump “tiene otras opciones” si fracasan las negociaciones actuales.
Finalmente, Rubio evitó descartar de manera absoluta el uso de la fuerza frente a Cuba u otros escenarios internacionales, aunque insistió en que la prioridad estadounidense continúa siendo alcanzar soluciones negociadas.
Sin embargo, el mensaje político que dejó en Florida fue inequívoco: la nueva estrategia de Washington hacia América Latina y el Caribe ya no gira únicamente en torno a la migración y el comercio, sino también a la seguridad, la energía, la inteligencia y la competencia global frente a Rusia y China.
