«¿Dónde están las feministas?» Miradas sobre el activismo venezolano

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The Daily Journal.— Recientemente, la plataforma autogestionada Encuentros Feministas celebró su edición aniversario abordando una interrogante que suele irrumpir en la opinión pública cada vez que un hecho de impacto sacude al país:«¿Dónde están las feministas?». Para responderla, las organizadoras convocaron a cuatro destacadas voces del activismo local, abriendo un espacio de reflexión sobre las múltiples formas en que el movimiento interviene hoy en la sociedad venezolana.

Esta iniciativa independiente nació el 3 de junio de 2023, inspirada en los Ciclos Feministas de la Red Mérida Feminista en la región andina, ante la urgencia de consolidar un lugar permanente de aprendizaje y acción en torno a los derechos de las mujeres. A lo largo de estos tres años de trayectoria, el proyecto se ha convertido en un espacio para el intercambio y las luchas sociales contemporáneas en el país, registrando un balance de 15 encuentros, 72 panelistas y más de 700 asistentes.

El proyecto, cocreado por la periodista Ariadna García, la internacionalista Lety Tovar y la abogada Victoria Capriles, defiende su identidad en plural —«Encuentros Feministas»— bajo la premisa de que no existe una única corriente ni un pensamiento absoluto.

Para esta edición especial participaron la periodista Gabriela Rojas, creadora del primer medio de comunicación feminista de Venezuela, Redsonadoras; la antropóloga Aimé Zambrano, directora del Monitor de Femicidios de Utopix; la ecofeminista Liliana Buitriago; y la activista trans Adriana Carvajal.

Más que una etiqueta, una forma de estar en el mundo

La periodista Gabriela Rojas propuso una lectura provocadora de la pregunta que dio nombre al encuentro. Inspirándose en la canción ¿Dónde están los ladrones? de Shakira, invitó a transformar la interrogante en una reflexión personal y colectiva.

«¿Qué pasa si son ellas? ¿Qué pasa si soy yo?», planteó. Para Rojas, el feminismo no se limita a una organización, una militancia formal o un espacio institucional de poder, sino que atraviesa la vida cotidiana y las formas de relacionarse con el entorno.

«El feminismo no es una categoría, no es una sección. Nuestra vida está transversalizada por ese hecho», afirmó. Desde su experiencia en los medios de comunicación y la docencia universitaria, defendió la necesidad de incorporar la perspectiva de género en todos los ámbitos de la sociedad, incluso en aquellos que suelen considerarse ajenos a estas discusiones.

Visibilizar la violencia para combatirla

La antropóloga Aimé Zambrano abordó la pregunta desde el trabajo desarrollado por el Monitor de Femicidios de Utopix, iniciativa que documenta los asesinatos de mujeres en Venezuela a partir de reportes de prensa ante la ausencia de estadísticas oficiales desagregadas.

Según explicó, uno de los principales desafíos es combatir la revictimización que suele acompañar estos casos. «Antes de preguntar dónde están las feministas, muchas veces lo primero que se hace es culpar a la mujer asesinada», señaló.

Para Zambrano, el feminismo ha desempeñado un papel fundamental al visibilizar que los femicidios no son hechos aislados ni crímenes pasionales, sino expresiones de una violencia estructural asociada al sistema patriarcal.

«Comenzamos a hablar de que es una problemática estructural y que no son casos aislados de un hombre que enloqueció o estaba celoso», explicó.

La investigadora reivindicó además la diversidad de corrientes dentro del movimiento feminista. «No existe un feminismo; existen los feminismos», afirmó, destacando la necesidad de construir articulaciones alrededor de objetivos comunes pese a las diferencias.

Feminismo, territorio y defensa de la vida

Desde la perspectiva ecofeminista, Liliana Buitriago sostuvo que las luchas por los derechos de las mujeres están profundamente vinculadas a la defensa de los territorios y de la naturaleza.

«Los cuerpos y los territorios están unidos; todo lo que le ocurre a la tierra le ocurre a las mujeres», afirmó.

La activista destacó la importancia de los feminismos comunitarios y territoriales de América Latina, que sitúan los cuidados y la sostenibilidad de la vida en el centro de la acción política. En ese sentido, cuestionó los modelos extractivistas que, en nombre del desarrollo económico, profundizan formas de violencia sobre comunidades y ecosistemas.

«No somos zonas de sacrificio ni los territorios ni los cuerpos», sostuvo Buitriago, al advertir que las políticas extractivas suelen impactar de manera desproporcionada sobre mujeres y poblaciones vulnerables.

Una lucha que también incluye a las diversidades

Por su parte, Adriana Carvajal reivindicó la necesidad de incorporar plenamente las experiencias de las mujeres trans y de otras identidades de género dentro de las luchas feministas.

La activista señaló que persisten altos niveles de desinformación sobre las realidades trans y denunció la escasez de investigaciones y datos sobre esta población en Venezuela.

Carvajal insistió en la importancia de construir puentes entre los distintos movimientos sociales a partir de las problemáticas compartidas. «Tenemos que conectar desde lo que nos une y no desde lo que nos separa», señaló.

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