El ajolote, la singular mascota de la renovación mundialista en Ciudad de México

Copa Mundial de Fútbol 2026

MÉXICO, (Xinhua).- La renovación mundialista en la Ciudad de México es, cuando menos, singular: un pequeño anfibio en peligro de extinción, de sonrisa adorable, conocido como ajolote.

De cara a la Copa Mundial de la FIFA 2026, el ajolote se ha multiplicado en los espacios públicos de la capital mexicana en tonos morado, amarillo y rosa. Puentes peatonales han sido repintados, pasos a desnivel cubiertos con murales e incluso un tren ligero que da servicio a zonas cercanas al Estadio Ciudad de México fue transformado en un ajolote rosa, bautizado simplemente como «El Ajolote».

A primera vista, la elección parece evidente. El ajolote es inequívocamente mexicano, visualmente inconfundible y muy familiar para muchos visitantes extranjeros. Sin embargo, en la Ciudad de México, donde el animal real lucha por sobrevivir en los frágiles canales de Xochimilco (sur), su repentina conversión en símbolo mundialista también ha abierto un debate más amplio.

Letreros en Ciudad de México. (Xinhua/Li Muzi) 

Originario del centro de México, el ajolote es una de las especies más reconocibles del país. A diferencia de la mayoría de los anfibios, conserva rasgos juveniles durante toda su vida adulta, como el rostro redondeado, los ojos grandes y las branquias externas plumosas, que le dan una apariencia casi de caricatura.

En la mitología mexicana, el ajolote está vinculado a Xólotl, dios del inframundo y hermano gemelo de Quetzalcóatl, la deidad de la serpiente emplumada. En el México contemporáneo, se ha convertido tanto en un ícono cultural como en un símbolo de conservación.

Su imagen aparece en autobuses turísticos y en el billete mexicano de 50 pesos. El Zoológico de Chapultepec, en el centro de la Ciudad de México, cuenta con un espacio dedicado al ajolote, que combina la exhibición al público con labores de reproducción.

(Xinhua/Li Muzi) 

La capital también alberga un museo especializado en esta especie, que ofrece un hábitat para los ejemplares y organiza actividades de conservación.

Ahora, el animal también forma parte de la imagen mundialista de la ciudad.

En un recorrido por el centro de la capital, la transformación era imposible de pasar por alto. Los puentes peatonales lucían una combinación coordinada de morado y amarillo, mientras enormes murales de ajolotes daban color a los pasos a desnivel a lo largo de Paseo de la Reforma, una de las principales avenidas de la ciudad.

Algunas superficies viales incluso presentaban diseños inspirados en el ajolote. El resultado era festivo, intenso y ligeramente surrealista. Algunos mexicanos lo resumieron en dos palabras: «Todo morado».

El fenómeno ya tiene incluso su propio apodo local: «ajolotización», en referencia al esfuerzo por convertir los espacios públicos de la ciudad en un paisaje mundialista con temática de ajolote.

Lo que suena lúdico se ha convertido también en una forma abreviada de aludir a un debate más amplio sobre el gasto público, la estética urbana y las prioridades ambientales.

Tren ligero decorado con una imagen del ajolote mexicano, en la Ciudad de México. (Xinhua/Li Muzi) 

Durante la temporada de lluvias, la Ciudad de México suele amanecer bajo un sol intenso y terminar el día con aguaceros repentinos, a veces incluso con granizo.

La vegetación tropical crece espesa y verde. Sobre ese telón de fondo, las decoraciones de ajolotes en morado, amarillo y rosa otorgan a algunas zonas de la ciudad un brillo teatral, como si el Mundial hubiera llegado primero en forma de paleta de colores.

Junto con la renovación visual, los preparativos también se han extendido a mejoras de infraestructura.

En marzo del año pasado, el Gobierno capitalino puso en marcha una campaña para reparar más de 200.000 baches, seguida de un programa multimillonario de mantenimiento vial en los principales corredores de la ciudad. Las obras incluyen repavimentación, reparaciones de emergencia y trabajos nocturnos.

La Copa Mundial ha ampliado la noción de infraestructura del torneo más allá de los estadios. Las vías que conectan aeropuertos, hoteles, recintos deportivos y zonas turísticas se han convertido en parte de la carta de presentación de la ciudad anfitriona ante los visitantes.

En los alrededores del Estadio Ciudad de México, donde se disputará el partido inaugural, se han repavimentado calles y mejorado espacios públicos. Las autoridades capitalinas afirman que cientos de obras públicas están en marcha en toda la capital.

Imagen del ajolote mexicano en el billete de 50 pesos. (Xinhua/Li Muzi) 

Los funcionarios locales han presentado la campaña con temática de ajolote como parte de un esfuerzo más amplio para mejorar los espacios públicos antes de la Copa Mundial. La alcaldesa Clara Brugada también presentó a «Ajolotín», un ajolote con corona rosa, como la mascota oficial de la ciudad para las actividades relacionadas con el torneo.

Cerca del Estadio Ciudad de México, las autoridades instalaron una estatua de ajolote de unos tres metros de altura, vestida con la camiseta de la selección mexicana. La figura se convirtió rápidamente en una atracción popular entre los aficionados que asistían a partidos de la Liga MX.

Incluso ese símbolo terminó siendo más complejo de lo previsto y las autoridades tuvieron que reubicar la estatua debido a la gran cantidad de personas que se detenían a tomarse fotos con ella, lo que generaba problemas de tránsito y otras complicaciones.

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