Xinhua – Estados Unidos anunció la noche del miércoles aranceles de 25% a ciertos productos de Brasil bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, los cuales entrarán en vigor el 22 de julio.
La medida es «el resultado de una investigación de un año de duración que determinó que varias de las prácticas de Brasil son irrazonables y discriminatorias, lo que restringe la posición competitiva de los agricultores, trabajadores, innovadores y exportadores estadounidenses», señaló en redes sociales la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, afirmó que los aranceles son necesarios para garantizar que los trabajadores y las empresas estadounidenses puedan competir en igualdad de condiciones.
Los aranceles punitivos tienen como objetivo las políticas brasileñas que Estados Unidos considera injustas con respecto al comercio digital, la propiedad intelectual y las regulaciones ambientales.
No obstante, Estados Unidos ha eximido de los aranceles a varios productos críticos, incluidos el café, la carne de res y ciertos productos de naranja. En febrero, la Corte Suprema de Estados Unidos anuló los aranceles de 50 por ciento impuestos por la administración Trump a las importaciones brasileñas, al determinar que la administración carecía de la autoridad para imponer aranceles bajo poderes de emergencia.
En un comunicado oficial divulgado por el Palacio de Planalto, el Ejecutivo brasileño afirmó que la decisión estadounidense anunciada la noche del miércoles «pasará a la historia de las relaciones entre Brasil y Estados Unidos como un hito lamentable«, al considerar que esta representa una medida unilateral e injustificada.
Asimismo, sostuvo que continuará trabajando para diversificar los mercados de destino de las exportaciones brasileñas y adoptará medidas para apoyar a los sectores productivos que puedan verse afectados por las nuevas restricciones comerciales.
La reacción brasileña se produjo horas después de que la Administración Trump oficializara un arancel adicional del 25 por ciento sobre la mayoría de los productos importados desde Brasil, cuya entrada en vigor está prevista para el 22 de julio. La medida forma parte de una investigación comercial realizada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó que el Gobierno del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, no negoció «de buena fe» y atribuyó la decisión al manejo de la política económica de Lula.
Sus declaraciones fueron rechazadas implícitamente por el Gobierno brasileño, al defender la legitimidad de sus políticas y reiterar su compromiso con la soberanía nacional y las reglas del comercio internacional.
