¿Regresar a casa o marcharse? En el urbanismo Oropeza Castillo de Guarenas buscan la mejor respuesta

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“Tuvimos que desalojar los apartamentos por medidas de seguridad”, explicó Indira Yánez. “Yo no me quiero ir de mi casita”, confesó la señora Oliva Carrero

Vanessa Davies

Cuando Indira Yánez abrió la puerta de uno de los apartamentos ubicados en la planta baja del bloque 6 del urbanismo Oropeza Castillo de Guarenas, la primera reacción fue gritar “corre por tu vida”. Pero como la arquitecta María Isabel García tomó la iniciativa y avanzó, las vecinas decidieron hacer lo mismo.

Vidrios rotos y paredes caídas, sí. Pero también, columnas y vigas intactas a pesar de los terremotos del 24 de junio. La mirada de García ─que realiza inspecciones voluntarias─ se va hacia lo estructural; la de las y los habitantes, hacia lo más escandaloso, lo que asusta. Los segundos opinaron que está inhabitable; la primera concluyó que el edificio no se va a caer, porque columnas y vigas se encuentran en buen estado.

“Tenemos otro apartamento que parece que le hubieran lanzado una bomba”, asomó otra vecina. La escena se repitió. Pueden no estar habitables, pero son recuperables, reiteró la experta.

Cuidar el patrimonio

Más allá de las medidas transitorias después de los sismos, centenares de familias de Oropeza Castillo deben decidir si luchan para que recuperen sus hogares o si se organizan para buscar viviendas en otro lugar. “Yo no me quiero ir de mi casita”, insistió la señora Oliva Carrero. Su apartamento, en el bloque 8, está en pie, pero próximo al edificio que colapsó parcialmente, posiblemente empujado por el tanque aéreo. Y el esqueleto de ese edificio luce ante sus ojos como una amenaza.

Varios vecinos rechazaron la posibilidad de retomar la existencia en sus apartamentos. “Sí, también vas a arreglar ese que se cayó”, respondieron a la arquitecta, con toda la ironía del mundo, mientras señalaban el bloque derrumbado y refunfuñaban.

“Tuvimos que desalojar los apartamentos por medidas de seguridad”, explicó Indira. “Hay una buena cantidad de personas en refugios solidarios; otros están en refugio familiar, como es mi caso”. También se han distribuido en campamentos transitorios. Decidieron turnarse para dormir en el patio central de los edificios “para cuidar nuestro patrimonio” y hacer mantenimiento de áreas verdes. “Estamos pernoctando y estamos cuidando todos los apartamentos, con el apoyo de la policía, que están 24/7 con nosotros”.

En el estacionamiento del bloque 8 conversaban Dorina Veraza, Jairo Jesús Mirabal y Alexandra Guaramato. Cada uno de ellos carga con su historia y con las consecuencias de los terremotos. “La madre naturaleza nos está dando en la madre”, lamentó Jairo Jesús. Dorina resaltó que esperan una solución, porque “los ingenieros van a ver si es de casitas o es de bloques, pero van a ser bloques de dos pisos nada más”. Alexandra comentó que una de las acciones debería ser quitar los tanques aéreos. Otra voz, la de uno de los afectados, lanzó la frase town house.

El alcalde Antonio Galíndez anunció el retiro de los tanques de agua en 14 edificios del sector y aseveró que las tres fases de inspección ya se cumplieron, tal como lo registró una nota de prensa de la Gobernación de Miranda el pasado 2 de julio.

Amo mi edificio”

La palabra “inspección” se ha convertido en una de las más repetidas en Venezuela desde el 24 de junio. También, en Oropeza Castillo. “Estamos en inspecciones. Hemos tenido varias inspecciones ya” aun cuando “no nos han dicho a ciencia cierta lo que va a pasar”, subrayó Indira.

La calcomanía amarilla que les colocaron la hizo feliz: “No es excelente, pero tampoco es mala”. Hasta el momento “son daños de mampostería” pero siguen a la expectativa. “Tenemos miedo”, y algunas réplicas de los terremotos se han sentido.

“Lo primero que me gustaría saber”, enfatizó, “es si las bases de este edificio están bien, porque nos han dicho que las columnas están buenas. Los ingenieros nos han dado muy buenas explicaciones, pero yo tengo esa incertidumbre todavía: ¿Está bien que nos metamos o no está bien que nos metamos?”.

─¿Quisiera regresar?

─Yo amo mi edificio. Aquí he crecido desde los 12 años. Amo vivir aquí. Es mi casa, el sitio donde mis padres nos dieron un mejor futuro. Tengo mis vecinos, estamos unidos. Irnos de aquí para otro sitio sin saber a dónde vamos a llegar, quiénes son los que van a estar… No es lo que quiero.