Guerra en Ormuz dispara el petróleo y vacía reservas

Energía y Petróleo

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Julio A. López, editor jefe.– Las reservas comerciales de crudo en Estados Unidos cayeron 1,69 millones de barriles en la semana que terminó el 10 de julio, hasta 409,67 millones de barriles, un 6% por debajo del promedio de cinco años, según los últimos datos de la Administración de Información Energética (EIA). La caída se explica por un salto de 459.000 barriles diarios en las exportaciones de crudo, que llegaron a 3,72 millones de b/d, mientras que las importaciones subieron solo 60.000 b/d, hasta 5,69 millones de b/d. El resultado: las importaciones netas de crudo bajaron en 399.000 b/d.

Las refinerías estadounidenses procesaron 17,12 millones de barriles diarios, 99.000 más que la semana previa, y operaron al 96,2% de su capacidad. La producción de gasolina retrocedió a 9,64 millones de b/d, mientras que la de destilados subió a 5,26 millones de b/d. Las reservas de gasolina cayeron 1,53 millones de barriles, a 210,53 millones (8% por debajo del promedio quinquenal), y las de destilados subieron 4,56 millones de barriles, a 108,17 millones, aunque siguen 11% por debajo del promedio histórico.

El conflicto con Irán vuelve a mover el mercado

El verdadero motor de la semana está en el Golfo Pérsico. El Brent cotiza entre 84 y 86 dólares por barril, muy por encima de los cerca de 70 dólares de comienzos de julio, tras una nueva escalada entre Washington y Teherán. Fuerzas estadounidenses atacaron decenas de instalaciones militares iraníes a lo largo de la costa y cerca del estrecho de Ormuz, con el objetivo declarado de debilitar la capacidad de Irán para obstaculizar el tráfico marítimo por esa vía. El presidente Donald Trump ha prometido intensificar la acción militar hasta que Irán detenga los ataques contra los buques en el estrecho y acepte reabrirlo por completo.

Según reportes recientes, Centcom llevó a cabo ataques contra instalaciones de misiles y drones, activos navales y sistemas de defensa costera iraníes, mientras que Washington reinstauró un bloqueo naval en puertos iraníes cercanos al estrecho. Irán, por su parte, ha reivindicado el control del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz —ruta por la que transita cerca del 20% del petróleo y GNL mundiales— y ha advertido de que los buques que no usen las rutas autorizadas por Teherán no tendrán garantías de paso seguro. Analistas citados por medios internacionales advierten que el tránsito por el estrecho podría mantenerse por debajo del 50% de los niveles previos a la guerra durante meses, con brotes periódicos de hostilidad.

A esta tensión se suman los continuos ataques ucranianos contra refinerías y petroleros rusos, que agravan la preocupación por la oferta global y ayudan a explicar por qué el repunte de precios se ha sostenido pese a los intentos diplomáticos previos de estabilizar la situación mediante un memorando de entendimiento entre Irán y Omán para la gestión del tráfico, que la Casa Blanca calificó de “fabricación completa”.

Gas natural, a la baja pese a la crisis en Oriente Medio

En un contrapunto llamativo, el gas natural estadounidense se mueve en sentido opuesto al del crudo. Las reservas de gas en yacimientos subterráneos alcanzaron 3.024 mil millones de pies cúbicos (bcf) al 10 de julio, un incremento semanal de 41 bcf, situándose 181 bcf por encima del promedio de cinco años. Los precios en Henry Hub se ubican entre 2,87 y 2,91 dólares por millón de BTU, el nivel más bajo en unos dos meses.

La razón: el aumento de la producción doméstica y, sobre todo, el inicio, el 10 de julio, de un mantenimiento mayor en la planta de GNL de Freeport, en Texas, que se extenderá hasta finales de agosto. Con dos de sus tres trenes de licuefacción fuera de operación, la instalación redujo drásticamente su demanda de gas de alimentación, lo que, en la práctica, “atrapa” más gas en el mercado interno estadounidense justo cuando el mercado global de GNL enfrenta precios elevados debido a las mismas tensiones en Oriente Medio. El 15 de julio, además, Freeport sufrió una interrupción adicional debido a una falla en el suministro eléctrico que detuvo temporalmente sus tres trenes de licuefacción, aunque los flujos de gas ya se recuperaban al día siguiente.

La combinación de un crudo impulsado por el riesgo geopolítico y un gas natural presionado a la baja por el exceso de oferta doméstica define el panorama energético estadounidense de mediados de julio: mientras el mercado petrolero global observa con nerviosismo cada movimiento en el estrecho de Ormuz, el consumidor doméstico de gas se beneficia, al menos temporalmente, de un mantenimiento industrial que mantiene el combustible dentro de las fronteras.