Irán golpea objetivos estratégicos en todo el Golfo

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Julio A. López, editor jefe. – La guerra entre Estados Unidos e Irán ha entrado en una nueva y peligrosa fase. Teherán ha ampliado significativamente el alcance de sus ataques, dejando de concentrarse exclusivamente en objetivos militares para incluir también infraestructura crítica en varios países del Golfo Pérsico.

Los recientes bombardeos contra plantas de generación eléctrica y desalinizadoras han encendido las alarmas en una de las regiones más áridas del planeta. Para países como Kuwait, Baréin, Catar y los Emiratos Árabes Unidos, las plantas desalinizadoras no son un lujo tecnológico: son literalmente la fuente que permite la supervivencia de millones de personas. En algunos de estos países, más del 90% del agua potable proviene de la desalinización del agua de mar.

Kuwait informó que respondió a un nuevo ataque con drones y misiles iraníes ocurrido el martes, tras el que varias unidades de generación eléctrica y de producción de agua potable resultaron dañadas. El gobierno kuwaití confirmó que algunas instalaciones fueron retiradas de operación como medida preventiva, lo que evidencia la enorme vulnerabilidad de la infraestructura civil del Golfo frente a la actual escalada militar.

Paralelamente, medios estatales iraníes aseguraron que las fuerzas de la Guardia Revolucionaria atacaron instalaciones militares estadounidenses ubicadas en Baréin, Kuwait y Jordania. También reportaron impactos contra un buque petrolero en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo, por donde normalmente transita cerca del 20% del petróleo y del gas natural licuado comercializados internacionalmente.

Una de las informaciones más sorprendentes difundidas por Teherán fue el supuesto ataque con misiles de crucero contra la infraestructura de Amazon Web Services (AWS) en Baréin, uno de los principales centros regionales de procesamiento de datos utilizados por gobiernos y grandes corporaciones del Golfo. Las autoridades iraníes afirmaron haber destruido el centro de datos en represalia por los recientes ataques estadounidenses contra instalaciones estratégicas iraníes. Hasta el momento de redactar esta nota, Amazon no ha emitido comentarios oficiales y ningún organismo independiente ha podido verificar la magnitud ni las consecuencias del ataque.

Asimismo, se reportaron explosiones en las ciudades costeras iraníes de Chabahar y Konarak, ubicadas en el sureste del país, mientras que la agencia oficial IRNA informó de al menos dos explosiones en Bushehr, sede de la única central nuclear operativa de Irán. La situación confirma que el conflicto ha dejado de limitarse al estrecho de Ormuz y se extiende a múltiples frentes simultáneos en la región.

Más allá de las implicaciones militares, los ataques contra plantas desalinizadoras introducen un nuevo elemento de enorme preocupación para los mercados internacionales. Una interrupción prolongada del suministro de agua potable en las monarquías del Golfo tendría consecuencias humanitarias, económicas y geopolíticas difíciles de cuantificar. Las grandes ciudades del Golfo existen gracias a la desalinización; atacar esa infraestructura equivale a atacar su propia capacidad de funcionamiento.

La guerra ya no amenaza únicamente el suministro mundial de petróleo y de gas natural. Ahora también pone en riesgo uno de los recursos más escasos y estratégicos de Oriente Medio: el agua.