Bernardo Rotundo
El Decreto Ejecutivo: Gaceta Oficial N° 7.061 Extraordinario) se promulga en un momento de profunda sensibilidad para la nación, marcado por la reciente tragedia humanitaria de los dos terremotos que azotaron al país. Ante la emergencia, el Ejecutivo dictaminó que diez de los entes autónomos del Estado deben continuar con la transferencia de forma obligatoria del 70% de sus recursos económicos al fondo centralizado «Venezuela Renace», priorizando la atención inmediata a los damnificados y la reconstrucción de viviendas destruidas o dañadas.
En este escenario de austeridad y redirección de fondos, ocurre un hecho de enorme significación: el cine venezolano ha sido formalmente exceptuado de dicha medida. Mientras el resto de las instituciones autónomas ceden la mayoría de sus capitales para la contingencia nacional, los recursos recaudados a través del Fondo de Promoción y Financiamiento del Cine (FONPROCINE) permanecerán íntegramente en el sector.
Esta exclusión no es un hecho fortuito ni una concesión gratuita; representa una señal política y cultural de primer orden que la comunidad cinematográfica debe interpretar con madurez:
Validación de una lucha histórica y blindaje constitucional
El Estado reconoce el carácter único de la Ley de Cinematografía Nacional, un instrumento legal que nace desde las bases de los creadores cinematográficos y cuyas luchas históricas datan de hace más de 60 años.
Se ratifica la naturaleza jurídica y la autonomía funcional del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC) como un organismo creado y forjado por la propia comunidad cinematográfica nacional, que ha logrado autofinanciarse, sin ser un organismo parasitario porque sus ingresos provienen de la contribución del público, establecido por la Ley de Cine como corresponsabilidad del sector privado en el financiamiento del cine nacional.
Oído a la comunidad cinematográfica
La medida demuestra que las observaciones planteadas de forma unánime por la comunidad cinematográfica nacional fueron escuchadas y ponderadas en las altas esferas de decisión, por encima de las presiones de la centralización fiscal.
El Cine como Herramienta Social frente a la Tragedia:
Lejos de aislarse del dolor del país, el sector cinematográfico ha respondido con una profunda vocación de servicio y solidaridad activa ante el desastre natural. Es imperioso destacar el enorme esfuerzo conjunto que han venido articulando diversos actores del ecosistema cultural para llevar el cine venezolano directamente a los Campamentos Provisionales de Damnificados.
Esta labor humanitaria y de contención psicosocial ha sido posible gracias a la convergencia voluntaria de voluntades institucionales, y sociedad civil organizada, tales como:
- El Ministerio de la Cultura y el CNAC.
- El circuito de exhibición alternativa Gran Cine, aportando su infraestructura técnica e histórica trayectoria de cine móvil.
- Organizaciones sociales y comunitarias como Zona de Descarga, tendiendo puentes directos con las zonas afectadas.
- Iniciativas independientes como Cine Jardín, sumando su experiencia en proyecciones al aire libre para el encuentro comunitario.
Llevar nuestras películas a quienes hoy lo han perdido todo demuestra que el cine nacional no es un artículo de lujo superfluo, sino un bien de primera necesidad espiritual y una herramienta de resiliencia colectiva. Este despliegue social justifica con creces por qué los recursos de FONPROCINE deben preservarse para seguir sirviendo al país desde la cultura.
Igualmente es muy meritorio que la Academia del Cine, la Anac, Caveprol y todos los gremios del cine hayan realizados esfuerzos importantes para apoyar a los ciudadanos afectados por el movimiento sísmico. La iniciativa de la Academia de levantar una data de miembros de la comunidad cinematográfica afectadas por los terremotos sumó acciones solidarias. Así como toda la comunidad se ha articulado en sus asociaciones y gremios.
Implicaciones Inmediatas y próximos pasos:
La permanencia de los recursos en FONPROCINE abre una ventana de oportunidad técnica y política para activar mecanismos que dinamizarán la industria en medio del complejo contexto de país que tenemos, marcado por la existencia de un Gobierno Encargado que articula políticas con Estados Unidos y el impacto del desastre natural:
- Activación de los Artículos 57 y 59 de la Ley de Cine: se abre un espacio para continuar promoviendo los artículos orientados a la recaudación, estímulo e inversión directa en la producción fílmica nacional, pasa a ser una acción prioritaria a desarrollar.
- Habilitación para la reinserción de Venezuela en IBERMEDIA: ahora se abre una habilitación institucional clave para encontrar una ruta de reconexión en el programa. Es imperioso recordar que IBERMEDIA nació en Venezuela, originado cuando el país impulsó la creación de la Conferencia de Autoridades Cinematográficas de Iberoamérica (CACI). Recuperar nuestra presencia en este sistema multilateral es rescatar un legado históricamente venezolano.
- Gestión de un Crédito Adicional: El precedente de la exceptuación otorga la fuerza argumental necesaria para insistir en la idea de un otorgamiento de un crédito adicional por parte del Ejecutivo, con el fin de recuperar algunos de los fondos que se otorgaron en el decreto anterior. Tomando en cuenta que el CNAC no recibe ningún aporte del Ejecutivo Nacional desde al año 2019.
Análisis Institucional: Los nefastos caminos de la polarización frente a la continuidad gremial
Para consolidar los avances alcanzados, es indispensable reflexionar con alta madurez política sobre los efectos perniciosos que la polarización produce en nuestro sector. En el pasado reciente, un sector identificado con la oposición política venezolana – corriente de la cual he formado parte históricamente – defendían con firmeza la gestión del anterior presidente del CNAC, cineasta Carlos Azpúrua, quien es conocido por su radical militancia e ideología partidaria al chavismo. El argumento imperante en la colectividad del cine nacional era claro y correcto: se debía defender al CNAC y preservar su institucionalidad por encima de cualquier contradicción ideológica o diferencia sustancial en las formas de pensamiento.
Sin embargo, frente a la actual gestión del nuevo presidente del CNAC, Román Chamorro —quien apenas inicia su gestión—, se observa con preocupación cómo algunos de esos mismos sectores han adoptado posturas de confrontación absoluta y visiones extremistas. Este cambio de actitud introduce tensiones que amenazan con debilitar los logros colectivos.
En los momentos actuales que atraviesa el país, los extremismos resultan contraproducentes, tanto si provienen de sectores de la oposición que promueven el aislamiento del ente rector, como del chavismo radical que pretende instrumentalizar o ideologizar el hecho cinematográfico. El cine venezolano no puede quedar atrapado en juegos de poder o agendas particulares. Hoy, más que nunca, es una hora constructiva: la hora de fortalecer al CNAC a pesar de las contradicciones legítimas que podamos tener, entendiendo que el organismo es el patrimonio común que sostiene a nuestra comunidad cinematográfica.
Propuesta: Fortalecimiento de la Estructura Existente y Activación Operativa:
Sigamos construyendo una agenda con los puntos que busquen puntos de unión para el desarrollo del Cine Nacional.
Frente a las posturas polarizadas que bloquean el avance sectorial, se plantea una propuesta que gravita hacia el centro, buscando equilibrios y más razonable, orientada a cohesionar los esfuerzos de todos los cineastas del país bajo criterios estrictamente profesionales:
- Optimización del modelo paritario: Reconocer que la representación gremial ya existe legalmente en el Comité Ejecutivo y en las diversas comisiones. El reto actual sigue siendo hacer más operativas y funcionales las instancias de co-gestión que ya poseemos.
- Activación urgente de comisiones clave: Reactivar con fuerza todas las comisiones del CNAC, donde participan muchas asociaciones y gremios priorizando de manera inmediata la Comisión de Desarrollo de Proyectos y la de Cultura Cinematográfica, motores fundamentales para el estímulo de la industria nacional, la formación, el trabajo comunitario y el pensamiento crítico.
- Respaldo institucional: Apoyar los esfuerzos que realiza el presidente del CNAC, Román Chamorro en sus gestiones en defensa de los recursos del sector, evaluando su desempeño bajo estándares de eficiencia administrativa, transparencia y apertura al diálogo sectorial.
Sostenibilidad, Comercialización y Recuperación del Liderazgo Regional:
El retorno a la vanguardia continental: Orientar los esfuerzos conjuntos hacia una meta histórica ambiciosa: unir al sector para que Venezuela vuelva a ocupar el cuarto puesto en la cinematografía de América Latina.
Rescate de la Film Commission: Reactivar la Comisión de Filmaciones de Venezuela (Film Commission) como una herramienta indispensable para atraer inversiones extranjeras, promover al país como destino de rodaje y generar divisas para el sector técnico local.
Ventanas de comercialización internacional: Desarrollar canales sólidos, modernos y estratégicos para la distribución y exhibición del cine venezolano en los mercados internacionales, asegurando que nuestras historias trasciendan las fronteras y generen retornos económicos.
Despolarización y Visión de Futuro
Espacios institucionales de conciliación: Establecer de forma interna mecanismos constructivos para dirimir nuestras diferencias ideológicas y estéticas, garantizando que el CNAC funcione como una zona de tregua política y un punto de encuentro profesional.
Criterio de mérito técnico y artístico: Establecer que la asignación de recursos y financiamientos responda prioritariamente a la calidad de los guiones, la viabilidad técnica y el impacto cultural del proyecto, insistiendo en la erradicando de cualquier forma de exclusión. El CNAC, históricamente y e. la mayoría de los casos, ha mantenido un equilibrio en este punto.
Preparación sectorial ante el cambio: Asumir que el presente exige solidez estructural, madurez gremial y adaptabilidad técnica para asimilar de manera exitosa las transformaciones presentes y futuras del país y de la industria global.
El país necesita un cine nacional fuerte, productivo, plural y competitivo, y la única forma de edificarlo es asumiendo que el cine nos pertenece a todos. La exclusión de FONPROCINE del reciente decreto demuestra el peso de nuestra voz cuando actuamos unidos. Es momento de deponer las bajas pasiones, superar la polarización ciega y avanzar con paso firme hacia la consolidación definitiva de nuestra cinematografía.
