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Julio A. López, editor jefe.- El tráfico marítimo en el estrecho de Bab el-Mandeb se ha desplomado en más de la mitad en apenas una semana, lo que confirma la estrategia de los hutíes yemeníes de replicar en el mar Rojo la presión que Irán ejerce sobre el estrecho de Ormuz. El gobierno de Yemen, reconocido internacionalmente, advirtió que el grupo respaldado por Teherán busca imponer un control marítimo similar mediante ataques con misiles y drones, así como mediante el bloqueo del tráfico marítimo vinculado a Arabia Saudí.
Un colapso medible en cifras
Según datos de la firma de inteligencia marítima Kpler, solo 15 buques de materias primas cruzaron el estrecho el domingo, una caída del 56% respecto de los 34 que lo hicieron el 20 de julio, día en que los hutíes anunciaron formalmente el “embargo marítimo” contra los buques vinculados a Riad. Nueve de esas embarcaciones salían del mar Rojo y seis entraban, transportando crudo, grano y fertilizantes con destino a China, India, Pakistán y los Países Bajos.
La cifra representa el nivel más bajo en meses de este corredor, uno de los más transitados del planeta. En paralelo, el estrecho de Ormuz también mantuvo un tráfico mínimo el fin de semana: apenas 11 buques lo cruzaron el domingo, incluidos 10 con cargamentos de crudo o químicos, tras 6 el sábado y 12 el viernes.
Por qué Bab el-Mandeb se volvió crítico
El corredor cobró una relevancia inusual en las últimas semanas porque Arabia Saudí lo convirtió en su vía de escape tras el cierre de Ormuz por parte de Irán. Riad desvió millones de barriles diarios de crudo mediante el oleoducto Petroline hacia la terminal de Yanbu, en el mar Rojo, lo que disparó los envíos desde ese puerto a 4 millones de barriles diarios en junio, frente a apenas 973.000 un año antes, según datos de Kpler y Signal Ocean citados por Al Jazeera. En total, el 7% de la producción petrolera mundial —7,4 millones de barriles diarios— transitaba por Bab el-Mandeb en junio.
Los hutíes rompieron precisamente esa vía de escape. El portavoz militar del grupo, Yahya Saree, calificó la medida de “un cerco por un cerco” y “ojo por ojo”, en referencia al bloqueo aéreo y marítimo que Arabia Saudí mantiene contra ellos desde hace una década en el marco de la guerra civil yemení. Con ambos corredores —Ormuz y Bab el-Mandeb— bajo amenaza simultánea, análisis citados por medios especializados advierten que hasta un 25% del suministro mundial de petróleo y gas podría verse comprometido.
Riad, atrapada entre dos bloqueos
Arabia Saudí enfrenta ahora crecientes problemas logísticos: el desvío de sus exportaciones desde Ormuz hacia el mar Rojo ya no garantiza una ruta segura, lo que podría obligar a algunos cargamentos a optar por trayectos mucho más largos, ya sea por el canal de Suez o directamente bordeando el Cabo de Buena Esperanza, con el consiguiente aumento de los tiempos de tránsito y los costos de flete.
El impacto ya es visible en el terreno: varios petroleros con carga saudí dieron media vuelta antes de llegar a Bab el-Mandeb tras el anuncio del embargo, según la firma de inteligencia marítima Windward, mientras el Centro Conjunto de Información Marítima (JMIC, liderado por la Marina de EE.UU.) mantiene la amenaza en la zona en nivel “moderado”, aunque reconoce cambios evidentes en los patrones de tránsito.
