The Daily Journal.– La respuesta humanitaria para atender a las personas afectadas por los terremotos del pasado 24 de junio enfrenta un déficit de financiamiento: el plan actualizado de Naciones Unidas y organizaciones humanitarias solo ha recibido 39% de los recursos requeridos, informó el Consejo Noruego para Refugiados (NRC, por sus siglas en inglés).
El organismo alertó que hasta 1,3 millones de personas en las zonas afectadas necesitan asistencia humanitaria, lo que representa un aumento de más de 700.000 personas respecto a las necesidades existentes antes de la emergencia sísmica.
Ante este escenario, el Plan de Respuesta Humanitaria para Venezuela fue modificado para incorporar las acciones derivadas del terremoto, elevando sus requerimientos financieros en cerca de 50%. La estrategia revisada busca atender a 6,2 millones de personas durante los primeros seis meses de respuesta, pero actualmente solo cuenta con poco más de un tercio de los fondos necesarios.
«El primer mes después de un desastre suele traer solidaridad y atención mundial. La verdadera prueba ahora es si ese apoyo continúa después de que los titulares comiencen a desaparecer«, afirmó Elena Vicario, directora del NRC en Venezuela.
«Las familias que perdieron sus hogares, sus medios de vida y el acceso a servicios esenciales no pueden reconstruir sus vidas con compromisos de corta duración«, agregó.
El NRC señaló que el terremoto agravó una situación humanitaria que ya era crítica. Antes del desastre, más de una cuarta parte de la población venezolana requería asistencia internacional en áreas como protección, salud, educación, agua, saneamiento y recuperación de medios de vida.
La organización indicó que la revisión del plan humanitario busca integrar la emergencia sísmica con las necesidades que ya existían en el país, evitando que la atención al terremoto desplace otros programas esenciales.
«Damos la bienvenida a la rápida movilización de recursos tras los terremotos, pero esta financiación debe complementar, no sustituir, el apoyo a las necesidades humanitarias existentes«, señaló Vicario.
La representante del NRC pidió a los países donantes mantener el financiamiento en el tiempo y fortalecer las capacidades de las organizaciones que ya trabajan en las comunidades afectadas.
«Las comunidades locales, las organizaciones y los actores humanitarios con presencia de larga data tienen el conocimiento y el acceso necesarios para llegar a las poblaciones afectadas, y el nuevo apoyo debe reforzar su trabajo«, afirmó.
Educación, uno de los sectores más afectados
El déficit de recursos también afecta la atención educativa. Según el NRC, cerca de 24.000 niños han visto interrumpida su escolaridad debido a los efectos del terremoto.
El sector educativo dentro del plan humanitario se encuentra financiado en menos de 5%, una situación que la organización atribuye a años de falta de recursos internacionales para atender las necesidades educativas en Venezuela.

«Para los niños que viven en refugios temporales, la emergencia está lejos de haber terminado«, afirmó Liliana Largo, gerente de desarrollo de programas educativos del NRC.
Largo explicó que la interrupción de las rutinas escolares y familiares ha generado impactos emocionales en los menores.
«Las rutinas que antes brindaban estabilidad y protección se han visto alteradas, y emociones como el miedo aparecen, afectando su capacidad para concentrarse y aprender«, indicó.
Más de 2.400 desplazados atendidos durante el primer mes
El NRC informó que durante el primer mes de respuesta realizó evaluaciones en 16 refugios temporales y asistió a más de 2.400 personas desplazadas por el terremoto.
La organización distribuyó kits de higiene y otros artículos esenciales, además de ofrecer apoyo psicosocial a niños y asesoría legal a personas que perdieron documentos civiles y registros de propiedad.
«Un mes después, las personas afectadas por los terremotos siguen viviendo con incertidumbre todos los días«, dijo Vicario.
«La comunidad humanitaria enfrenta una elección: mantener la respuesta y ayudar a las comunidades a recuperarse o permitir que los déficits de financiación conviertan este desastre en una crisis de más largo plazo. El mundo no debe mirar hacia otro lado«, concluyó.
