The Daily Journal.- Venezuela mantiene en 2026 la inflación más alta del mundo y la expansión de la base monetaria constituye, según el economista Manuel Sutherland, uno de los principales factores detrás de la aceleración de los precios.
En su más reciente análisis, Sutherland calcula que la inflación interanual venezolana alcanzó 576 % entre julio de 2025 y julio de 2026, muy por encima de la proyección promedio anual de 387 % del Fondo Monetario Internacional (FMI). El economista destaca que el país mantiene así, por amplio margen, la mayor inflación entre las economías del mundo.
El profesor universitario sostiene que la dinámica inflacionaria no puede explicarse principalmente por factores externos y atribuye un papel central a la política monetaria interna. «La causa de la inflación es eminentemente endógena», afirma.
Según sus cálculos, entre diciembre de 2025 y julio de 2026 el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) aumentó aproximadamente 175 %, mientras que la base monetaria se expandió alrededor de 125 %.
El economista señala que la inflación acumulada superó el crecimiento de la base monetaria, un comportamiento que, a su juicio, refleja también un aumento en la velocidad de circulación del dinero. Ante la pérdida de valor del bolívar, los agentes económicos buscan desprenderse de la moneda y trasladar sus recursos hacia divisas, bienes y servicios.
«La población prefiere atesorar divisas y desprenderse raudamente del dinero ‘malo'», sostiene Sutherland, quien vincula este comportamiento con el deterioro de la confianza en la moneda y las expectativas de que la expansión monetaria continúe.
Una inflación mensual de 19,9 %
El análisis destaca especialmente el comportamiento registrado en julio. La inflación mensual alcanzó 19,9 %, mientras que la base monetaria aumentó 4,3 %. Sutherland atribuye esta diferencia a posibles rezagos de emisiones monetarias anteriores, factores de oferta y un eventual deterioro de las expectativas durante el mes.
A pesar de que la relación entre ambas variables no es perfectamente sincronizada mes a mes, el economista encuentra una fuerte asociación en el período enero-julio.
A partir de estos resultados, Sutherland concluye que la base monetaria continúa siendo el principal driver del nivel de precios durante el período analizado y advierte que cualquier programa de estabilización tendrá efectos limitados si no logra controlar de forma «creíble y sostenida» la expansión monetaria.
El economista también considera que el margen para financiar el gasto público mediante emisión es reducido, debido a que los precios reaccionan casi proporcionalmente al aumento de la liquidez. Además, señala que las expectativas permanecen débilmente ancladas y que el problema no se limita a la cantidad de dinero, sino al régimen monetario vigente.
