The Daily Journal – La deuda pública de Estados Unidos ha superado por primera vez en la historia los 40 billones de dólares, según los datos oficiales que publicó este miércoles el Departamento del Tesoro.
La cifra exacta asciende a 40,047 billones de dólares, y lo más llamativo es que este récord se ha alcanzado apenas cinco meses después de que la deuda superara los 39 billones, lo que demuestra que el ritmo de endeudamiento se está acelerando de forma preocupante.
Detrás de este vertiginoso aumento hay dos razones principales que empujan el déficit al alza. Por un lado, el gobierno ha dejado de percibir una importante fuente de ingresos porque el Tribunal Supremo declaró ilegales los aranceles que se cobraban a las importaciones.
Por otro lado, los gastos no dejan de crecer, tanto en partidas como salud y seguridad social como, sobre todo, en el pago de intereses de la propia deuda. Actualmente, el gobierno federal gasta dos billones de dólares al año más de lo que ingresa por impuestos, y para cubrir ese agujero no le queda más remedio que pedir prestado.
El coste de financiar toda esta deuda ya se ha convertido en un problema mayúsculo por sí mismo. Solo en intereses, el Estado desembolsa más de un billón de dólares cada año, y esa cantidad sigue subiendo sin parar. De hecho, el pago de intereses ya es la segunda partida más grande de todo el presupuesto federal, solo por detrás del gasto en Seguro Social, lo que significa que cada vez hay menos margen para invertir en otras necesidades del país.
Las perspectivas para los próximos años tampoco invitan al optimismo. La reciente ley de recorte de impuestos impulsada por el presidente Donald Trump agravará aún más el déficit, ya que se calcula que incrementará la deuda en más de cuatro billones de dólares durante la próxima década.
Además, el temor a que la guerra en Irán dispare de nuevo la inflación ha hecho que el rendimiento del bono estadounidense a 30 años alcance esta semana su nivel más alto en 19 años, lo que encarece todavía más la financiación.
Para intentar calmar un poco los mercados, el Tesoro estadounidense ha anunciado que duplicará sus operaciones de recompra de bonos hasta al menos 4.000 millones de dólares, con el objetivo de dar liquidez a sus títulos a largo plazo.
Es importante señalar que estas cifras ya han superado las previsiones más pesimistas de la Oficina de Presupuesto del Congreso, que estimaba que el endeudamiento llegaría a 39,4 billones para el cierre del año fiscal en septiembre. La realidad, sin embargo, se ha adelantado y ya sobrepasa esa meta con creces, dejando claro que el desafío fiscal de Estados Unidos es cada vez más urgente y complejo.
