El fantasma del ‘Socialismo’ sacude la Florida: De la sombra de Marco Rubio al choque de las Midterms

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Óscar Reyes Matute

Aunque en el sistema electoral de Estados Unidos no existe la figura del senador o representante suplente, se aplica la regla no escrita de que el poder aborrece el vacío.

Cuando Marco Rubio asumió el cargo de Secretario de Estado, su silla en el senado no podía permanecer vacía, por lo cual el gobernador Ron DeSantis, nombró en enero de 2025 a la Fiscal General de Florida, Ashley Moody, para que ocupara temporalmente el escaño.

El martes 18 de agosto hubo primarias en Florida y, como era de esperarse, en el bando republicano Moody arrasó obteniendo cerca del 80 % de los votos frente a tres contendientes menores.
Moody representa el establishment y la línea dura del Partido Republicano en Florida, respaldada completamente por el movimiento MAGA, Ron DeSantis y el propio Trump.

UN FANTASMA RECORRE FLORIDA

Pero en las primarias demócratas, la triunfadora fue una socialista, afrodescendiente y activista comunitaria: Angie Nixon. Nixon es diputada en la cámara de representantes del estado de Florida, por el área de Jacksonville y el Condado de Duval.

¿Es socialista? Sí. Nixon, formalmente, se unió a los Democratic Socialists of America (DSA), o Socialistas Democráticos de América.

Fue una hazaña de David contra Goliat, porque su victoria sacudió al establishment demócrata. Derrotó en la primaria al favorito del aparato nacional, el teniente coronel retirado Alexander Vindman, que fue figura clave en el primer impeachment de Trump y héroe del centro-izquierda demócrata.

Vindman superó a Nixon en la recaudación de fondos para la campaña en una proporción de 16 a 1: 16.3 millones de dólares recaudados por Vindman contra apenas 975,000 dólares recaudador por Nixon. Pero Nixon movilizó a los grupos de base, los sindicatos, las iglesias afroamericanas y el ala izquierda desencantada del partido.

Nixon es la primera socialista democrática en ganar una primaria para el Senado en la historia moderna. Para los demócratas es un síntoma de la rabia de la base contra la cúpula, pero para el mapa electoral de Florida es un arma de doble filo o un regalo para el Partido Republicano.

PROYECCIONES Y ENCUESTAS

Analistas clave como The Cook Political Report, Sabato’s Crystal Ball e Inside Elections califican la contienda como «Solid R» / «Safe R» (Escaño seguro para los republicanos).

Históricamente, las encuestas de verano daban a Moody un margen de entre +7 y +10 puntos de ventaja sobre un demócrata moderado como Vindman.

Con Nixon como candidata, se prevé que el electorado conservador y, crucialmente, el voto hispano y latino de Florida (venezolanos, cubanos, nicaragüenses) castiguen de forma aplastante la etiqueta «socialista» que tiene Nixon. Florida dejó de ser un estado péndulo (swing state) para consolidarse como un bastión republicano.

POR QUÉ ESTA ELECCION IMPORTA PARA VENEZUELA Y EL MEDIO ORIENTE

Porque los republicanos defienden la mayoría en el Senado en estas midterms. Si el Partido Republicano consolida su control manteniendo asientos clave como Florida, el presidente Trump tendrá vía libre para nombramientos judiciales, confirmación de mandos militares y aprobación de presupuestos de defensa sin la obstrucción del Capitolio.

Un Senado bajo control republicano mantendrá el respaldo incondicional a la postura de firmeza frente a Irán, el bloqueo naviero en el Estrecho de Ormuz y las operaciones contra el «Eje de Resistencia».

Una sorpresiva victoria progresista o un Senado dividido empoderaría al ala izquierda del parlamento norteamericano que exige limitar el gasto militar y forzar un cese al fuego por vía diplomática.
Además, el escaño de Florida no es un escaño cualquiera: es la «silla de Marco Rubio».

Históricamente él ha sido el portavoz principal en Washington para la política hacia el Hemisferio Occidental, América Latina y la causa de la democracia en Venezuela, entendida esta, desde su visión republicana, como sacar a Maduro del poder.

Es lógico pensar que la «silla de Marco Rubio» siga siendo decisiva para la transición en Venezuela, dada el rol que cumple el Secretario de Estado en ese proceso «de tres etapas», y a la gran cantidad de votos latinos no sólo en Florida sino en toda la unión, en estados clave como California y Nueva York.

Es decir, que Ashley Moody mantenga el escaño garantiza que el lobby anticomunista y la línea dura de la administración sobre la transición venezolana (tras la salida de Maduro) mantengan su trinchera legislativa más fuerte.

Pero paradójicamente, la victoria de una socialista democrática en Florida serviría de narrativa a los republicanos para movilizar al exilio latino bajo el fantasma del «socialismo interno». Cubanos y venezolanos exilados en EE. UU. saldrían a votar masivamente contra ese «fantasma» que ahora recorre la Florida.

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