Arabia Saudita esquiva a los hutíes mediante una ruta alternativa

Energía y Petróleo

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Julio A. López, editor jefe. – Arabia Saudita ha consolidado en las últimas semanas una ruta alternativa para sacar su crudo del mar Rojo sin exponerlo al fuego de los hutíes, en una de las transformaciones logísticas más significativas del mercado petrolero mundial este año. El mecanismo utiliza petroleros como transbordadores para mover el crudo desde el terminal de Yanbu hasta el puerto egipcio de Ain Sukhna, desde donde el petróleo cruza por el oleoducto Sumed hasta Sidi Kerir, en la costa mediterránea, evitando así por completo el estrecho de Bab el-Mandeb, el paso que los rebeldes hutíes de Yemen han convertido en su principal objetivo desde que declararon un embargo marítimo contra el reino saudí a finales de julio.

El sistema ya ha trasladado alrededor de 16,3 millones de barriles, y las exportaciones saudíes por la ruta norte del mar Rojo han aumentado cerca de un tercio, hasta rondar 1,1 millones de barriles diarios. Otros datos de la industria son aún más contundentes: las cargas en Sidi Kerir se duplicaron con creces en agosto, hasta cerca de 2,3 millones de barriles diarios frente a aproximadamente 1 millón en julio, la mayoría de origen saudí. Empresas navieras como la surcoreana Sinokor, la griega Dynacom y la noruega DHT Management han sido identificadas al transportar estos cargamentos entre Yanbu y Ain Sukhna en las últimas semanas.

Un sistema con límites físicos claros

La maniobra no es sencilla ni ilimitada. Los superpetroleros completamente cargados no pueden atravesar el Canal de Suez por su calado, así que los operadores descargan aproximadamente la mitad del crudo en el oleoducto en Ain Sukhna, cruzan el canal con el resto de la carga, y recogen el petróleo transferido nuevamente en Sidi Kerir.

El oleoducto Sumed, operado por un consorcio que incluye a la propia Saudi Aramco, tiene una capacidad máxima de 2,5 millones de barriles diarios, apenas la mitad de lo que normalmente fluye desde Yanbu, lo que limita cuánto crudo puede realmente evacuarse por esta vía si la disrupción se prolonga.

El impacto del bloqueo hutí en la ruta original ha sido drástico: las exportaciones saudíes que salen de Yanbu directamente hacia Bab el-Mandeb cayeron casi un 90% en apenas unas semanas, de unos 11 millones de barriles semanales a mediados de julio a solo 1,3 millones de barriles a inicios de agosto. Se trata de un vuelco relevante porque, bajo condiciones normales, Arabia Saudita exportaba entre 1,3 y 1,5 millones de barriles diarios por esa ruta, frente a los 5,5 a 6 millones de barriles diarios que históricamente movía por el Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz.

Ormuz, con permisos selectivos y no una reapertura

En paralelo, en el estrecho de Ormuz se registró otro cambio relevante: Irán concedió permisos especiales a varios petroleros iraquíes para atravesar el paso, tras gestiones directas de Bagdad. El hecho apunta a un régimen de tránsito selectivo autorizado caso por caso por Teherán, y no a una reapertura general de la vía, que continúa operando muy por debajo de su capacidad habitual.

El resultado es un mapa energético global que se reconfigura en tiempo real: Arabia Saudita, que durante años había respondido a las tensiones en Ormuz desviando su crudo hacia el mar Rojo a través del oleoducto Este-Oeste, descubre ahora que esa vía de escape tiene, a su vez, su propio punto de estrangulamiento en Bab el-Mandeb.

La solución de emergencia propuesta por Egipto ofrece una válvula de alivio parcial, pero analistas del sector coinciden en que ni el Canal de Suez ni el oleoducto Sumed tienen capacidad suficiente para absorber de forma sostenida una desviación de varios millones de barriles diarios, lo que mantiene en vilo a un mercado que ya acumula fuertes ganancias semanales por la persistencia de estas restricciones simultáneas de suministro.

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