Pentágono despide a la cúpula de Stars and Stripes por censura

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Julio A. López, editor jefe.- El Pentágono despidió el viernes a la cúpula del periódico militar Stars and Stripes, en la escalada más reciente de la ofensiva del Pentágono contra la independencia editorial del histórico medio castrense.

Según confirmaron los propios afectados, el Departamento de Defensa entregó avisos de separación a Erik Slavin, editor en jefe; Max D. Lederer Jr., editor que llevaba 19 años en el cargo; y Lara Korte, corresponsal para Oriente Medio. Los tres tenían cinco días para apelar la decisión.

Slavin declaró que su despido se debió a comentarios que hizo en una entrevista con CBS News el mes pasado, en la que afirmó que la censura de las noticias dirigidas a los militares constituiría una “línea roja” para él. “No para el Pentágono, no para ninguna administración, no para ningún responsable de políticas”, señaló en un comunicado. “Defiendo el principio de que Stars and Stripes debe seguir siendo editorialmente independiente, tal como lo exige la ley y las propias políticas del Departamento”.

Korte confirmó su despido en redes sociales, indicando que fue cesada por “insubordinación” tras decirle a un periodista de CBS que trabajaba “para Stars and Stripes, no para el Pentágono, no para ninguna administración y no para ningún responsable de políticas”.

Lederer, por su parte, había anunciado su retiro apenas unos días antes, alegando diferencias “fundamentales” con la visión de la actual administración sobre el papel del periódico. Pese a su retiro voluntario, Lederer también fue notificado de su separación tras negarse a despedir a Slavin y Korte cuando la cúpula del Pentágono se lo ordenó.

Stars and Stripes, fundado en 1861 durante la Guerra Civil, opera dentro del Departamento de Defensa, pero cuenta con la protección legal del Congreso para mantener su independencia editorial, con el objetivo de garantizar información libre para las tropas y sus familias. Cerca de 15 millones de dólares de su presupuesto anual de 29 millones provienen de fondos públicos.

A lo largo de más de siglo y medio, el diario se ha consolidado como una voz periodística única dentro del aparato de defensa estadounidense, cubriendo desde el frente de batalla —como durante la guerra de Vietnam o los conflictos recientes en Oriente Medio— hasta las condiciones de vida, salud mental y bienestar de los militares y sus familias, lo que en ocasiones ha generado tensiones con la cúpula del Pentágono cuando su cobertura resulta incómoda para la administración de turno.

Los despidos se producen tras meses de fricciones. En enero, el Pentágono derogó una regulación que protegía la independencia del diario; su vocero, Sean Parnell, exigió que el periódico “reenfocara su contenido lejos de las distracciones woke”. En marzo, un memorando interno prohibió al medio publicar tiras cómicas y reproducir artículos de la agencia Associated Press, y exigió que las noticias fueran “consistentes con el buen orden y la disciplina” de las Fuerzas Armadas, una fórmula que críticos asocian con el lenguaje empleado en la justicia militar para sancionar expresiones consideradas desleales. En abril, el Pentágono despidió a Jacqueline Smith, la ombudsman interna del periódico, tras acusarla de interferencia editorial; ella demandó al Departamento de Defensa alegando una violación de su derecho a la libertad de expresión.

El detonante inmediato de los últimos despidos fue un segmento emitido en julio por CBS Sunday Morning sobre las acusaciones de injerencia editorial en el diario, en el que participaron Slavin y Korte sin autorización previa del Pentágono. El reportaje incluyó, además, la cobertura de Korte sobre las dificultades que enfrentaron las familias militares en Oriente Medio durante la evacuación de las bases estadounidenses tras los ataques iraníes.

El Departamento de Defensa declinó hacer comentarios sobre los despidos. El capitán William Urban, subdirector militar incorporado recientemente a la publicación, había asegurado en una carta divulgada el viernes que su prioridad era garantizar “la más alta calidad de reportería editorialmente independiente” en Stars and Stripes.

Las organizaciones de prensa reaccionaron con dureza. El presidente del National Press Club, Mark Schoeff Jr., calificó el despido de Slavin como “otro intento descarado del Pentágono de dictar la cobertura de las fuerzas armadas” y pidió que la decisión sea revertida de inmediato, al considerar “profundamente preocupante” que se despida a un editor por defender públicamente la independencia de su redacción.

Los despidos se enmarcan en una postura cada vez más combativa de la administración Trump hacia la prensa, que en el último año ha incluido restricciones de acceso para los corresponsales acreditados en el Pentágono y el cierre del histórico “Corredor de los Corresponsales” utilizado por periodistas durante décadas.

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